Berlín.- La Premio Nobel de Literatura de este año, la germano-rumana Herta Muller, se siente "una apátrida" desde que se tuvo que marchar de su Rumania natal, "excluída y `excomulgada`" por sus compatriotas, según señaló hoy en una entrevista en un diario alemán.
Muller, que nació y vivió en Rumania hasta 1987, emigró de adulta a Alemania y reside desde entonces en Berlín.
"Mis compatriotas me excluyeron, me `excomulgaron` tras la aparición del libro "En tierras bajas" ("Niederungen") a principios de los años ochenta, y después vinieron todos los problemas con los servicios de inteligencia y la dictadura", narró la escritora al diario "Sueddeutsche Zeitung".
"Al llegar acá (a Alemania), por supuesto que no me sentí llegando a una patria. Vivo acá, pero esta no es mi casa, porque no vengo de aquí. Y allá, de donde vengo, tampoco tengo mi casa, porque no era parte de aquello", explicó M?ller sobre sus orígenes y su falta de identificación estatal.
Recuerda que después de marcharse de Rumania, sintió alegría "todos los días", porque sabía por qué se había marchado de su país natal. "Me marché demasiado tarde, ya me habían maltratado demasiado".
"En Rumania no me quieren tanto, los libros tal vez sí, un poco, pero a mí, como persona, para nada porque sigo diciendo cosas (del país) que hay que seguir diciendo. Que no hay democracia, que la corrupción es omnipresente, que la nueva seguridad del Estado es una prolongación de la anterior, o que en Rumania no hubo una revolución, esas son cosas que allá no agradan", narró la premio Nobel de Literarura su relación con su país de origen.