TAMAÑO DE LA LETRA:
Compartir
Publicado en la edición impresa

La citrina: la discreción del amarillo

  • Fuente: Emwa Magazine
  • 07 agosto 2009
Tags Relacionados: cuarzo, la citrina
  • Así como la esmeralda y el rubí se han convertido en sinónimos de verde y rojo, otra gema se ha adueñado de las tonalidades amarillas. No hay una piedra preciosa que exprese mejor este color que la citrina, un cuarzo de cualidades excepcionales.

    Todos hemos leído o escuchado acerca del cuarzo, un mineral de silicio (dióxido de silicio) vulgarmente conocido como “cristal de roca”, porque muchas de sus variedades tienen la transparencia del vidrio y la dureza de la piedra.

    Pero el hecho de que el cuarzo sea transparente no quiere decir que siempre sea incoloro, de hecho, los hay de diferentes tonalidades entre las que se encuentra el violeta (la amatista) y el amarillo (la citrina).

    Todos los cuarzos de color amarillo (con tonalidades que van del dorado al anaranjado) se inscriben en el grupo de las citrinas, una palabra que deriva de “cítrico”, porque recuerda el color del limón y de la naranja cuando alcanzan su máximo grado de madurez.

    La citrina es un cuarzo transparente que puede incluir cualquiera de las tonalidades del amarillo.

    Es una gema única y, de la misma manera que la esmeralda se asocia con el verde y el rubí con el rojo, la citrina es el nuevo sinónimo del amarillo.

    Por su constitución química, la citrina es un cuarzo, una familia de la que derivan una gran diversidad de minerales. Por eso muchas personas han llegado a conocer y a gustar de la citrina bajo nombres como “topacio dorado”, “topacio brasileño” o “topacio español”. De hecho, es muy difícil distinguir visualmente entre el topacio y la citrina, una vez que han sido tallados.

    Como todos los cristales de cuarzo, la citrina tiene una dureza de 7 en la escala de Mohr, que va del 1 a 10, y en la que el diamante es el mineral de mayor dureza (10).

    Debido a esta característica es muy difícil que la citrina se dañe con un “rayón”, por el contrario es capaz de rayar a otros materiales. Es también poco probable que se rompa con un golpe, ya que nunca presenta grietas ni fisuras que la hagan vulnerable a los impactos.

    El índice de refracción de la citrina es relativamente bajo y por ello sus propiedades ópticas son de brillo “ligero”. Quizá por eso su amarillo se muestra en un tono apacible, entre añejo y maduro, que parece haber capturado los últimos destellos luminosos de las tardes del otoño.

    La joyería con citrina brilla como el rumor de un destello de sol en las frescas tarde de noviembre, el mes dedicado a esta gema.

    Un color complejo

    En el mundo de las gemas, no hay muchas que se vistan de amarillo. Un diamante o un zafiro pueden ser amarillos, pero su rareza se ve reflejada en el alto precio que debe que pagar por ellos.

    A veces una turmalina o un crisoberilo, también pueden ser amarillos, pero la citrina es la que mejor recoge el espectro de tonalidades doradas, siempre con una expresión que satisface a plenitud a los gusto más complejos —a un precio muy acccesible.

    A veces, la rareza del amarillo es provocada por la presencia de trazas de hierro mezcladas con el dióxido de silicio, el constituyente básico del cuarzo.

    El apetito por las gemas de color amarillo fue satisfecho, antes del descubrimiento de la citrina, hace aproximadamente 200 años, por la coloración artificial de la amatista y del berilio, dos gemas que pueden ser convertidas al amarillo con tratamientos a temperaturas de 450 centigrados.

    Por ello, muchos poseedores de amatistas amarillas, producto de un tratamiento térmico, creen erróneamente que son citrinas.

    ¿Y el topacio?

    Hace 200 años, conforme en Europa mejoraban las condiciones de vida y surgía el estrato social burgués, la demanda de joyería se incrementó y con ello la citrina comenzó a ganarse su propia reputación.

    Antes de ello, sólo el topacio era bastante conocido, apreciado por las damas y utilizado en sus modalidades de dorado y ahumado para aplicaciones en las que se acomodaban gemas doradas.

    El topacio también se usaba para acompañar el guardarropa masculino, tanto en anillos como en mancuernillas.

    Todavía en la actualidad permanece mucha confusión en piezas de joyería cuyos dueños piensan que son topacios dorados, cuando en realidad se trata de citrinas de la familia del cuarzo.

    En términos técnicos, la diferencia entre topacio y citrina es que el primero es un fluoruro-silicato de aluminio, considerablemente más pesado y duro que el cuarzo, cuya composición, como ya se dijo, es dióxido de silicio.

    El topacio tiene mayor índice de refracción, lo que le confiere más “fuego” cuando el color es adecuado. Sin embargo, la tendencia a agrietarse es mayor en el topacio que en la citrina, característica que debe tomarse en cuenta al momento de trabajar estas piedras preciosas.

    En resumen, la citrina es un cristal de cuarzo cuyo color se mueve, como ya se dijo, en el rango del amarillo pálido al naranja, a veces con sobretonos de café-rojizo.

    Algunos creen que el origen de la citrina es la amatista (de color violeta), que en las profundidades de la Tierra y debido al calor, ha sido transformada hasta adquirir sus tonalidades amarillas características.

    En muchas partes del mundo hay citrinas, pero éstas abundan en Brasil (en Minas Gerais y en el Cañón de Montenegro, en Río Grande do Sul), y en España.

  • Tags Relacionados: cuarzo, la citrina
  • Fuente: Emwa Magazine

cm

TAMAÑO DE LA LETRA:
Compartir
Publicado en la edición impresa
Enlaces patrocinados  Archiveros Sillas para Oficina Hoteles Saltillo
  • Comenta aquí›


  • Publicidad›


Síguenos en:
  • Nuestra Comunidad›


VANGUARDIA on Facebook
VANGUARDIA on Facebook
VANGUARDIA on Facebook