Kentucky marca al jinete mexicano Mario Gutiérrez
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El ganador del Derby, quien hoy entra en acción en Maryland, habló sobre el gran sueño que vive
México, DF. El 5 de mayo de 2012 será una fecha que jamás se olvidará: un jinete hasta entonces desconocido en los circuitos estadunidenses de carreras de caballos remontó increíblemente en el Derby de Kentucky y subió a lo más alto del podio a pesar de salir de la meta con dos kilómetros de desventaja.
Mario Gutiérrez, originario de El Higo, Veracruz, ganó junto con el caballo I'll Have Another el Derby de Kentucky, la primera de las tres carreras que integran la Triple Corona del hipismo estadunidense.
El veracruzano grabó su nombre en el libro de ganadores junto al de Víctor Espinoza, quien montando War Emblem en 2002, es el otro mexicano ganador de la magna fecha.
El cuento de hadas que vive Gutiérrez, de 25 años, aún no lo asimila del todo, y así se lo platicó a Excélsior.
"Debo decir que el caballo es bien alegre y competitivo, el corazón que tiene fue lo que me llevó a ganar, fue un gran cierre, no esperaba algo tan impresionante, pero I'll have another respondió como uno de los grandes caballos por el remonte. Después de cruzar la meta, viví una experiencia que me llenó de alegría. Fue el mejor día de mi vida, mi cuento de hadas", aseveró Gutiérrez en entrevista telefónica.
Mario, quien tuvo una infancia complicada por las dificultades económicas de su familia, siempre estuvo rodeado de equinos. Por un lado, "las rancherías que estaban cerca de mi casa", y por otro, "mi papá, quien fue jinete".
Así, la decisión de montar no fue complicada; sin embargo, seguir los pasos de su ídolo, su padre, fue lo que terminó por definirlo.
Aunque ahora tiene un nuevo socio, llamado I ll Have Another, Gutiérrez no olvida a su primer "amigo" en las pistas: Vansai, un caballo de "gran montura" que los acompañó en sus primeros éxitos a los 14 años en las carreras parejeras en tierra veracruzana.
El trayecto al reconocimiento en el hipismo no fue sencillo: la falta de oportunidades, los sinsabores en las competencias, el nulo interés local y el poco apoyo económico privaron a Mario de despuntar antes, pues los ojos de los visores en el extranjero no voltean a ver a México como un semillero de jinetes, esa complejidad para sobresalir "hirieron el orgullo" del veracruzano, quien empezó a ganar competencias en el Handicap de las Américas, la puerta que le abrió el cerrojo para lo que él llama las Grandes Ligas del hipismo.
"Pues yo estaba en México y Terry Jordan, un entrenador de Canadá, fue quien llegó a buscarme por medio de Rafael Oherti (su ex manager). Él pidió un jinete y dijo que le interesaba. Se dieron las cosas para venir a Canadá, a donde llegué en 2006.