Balones "jabulani", los oficiales del Mundial y cuya palabra significa "celebrar" en zulú. Foto EFE/Vanguardia
Kimberley, Sudáfrica.- Jabulani lo hizo: Lionel Messi, el mejor jugador del mundo y terror de los arqueros, hermanado con aquellos a los que suele dejar en ridículo. Todo gracias a la controvertida pelota del Mundial.
"La pelota es muy complicada para los arqueros, para nosotros. No le agarramos la mano todavía", se quejó el astro argentino después del debut ante Nigeria. La crítica sorprendió a la firma alemana adidas, creadora del balón de la máxima cita del fútbol y uno de los principales patrocinadores del argentino.

"Estamos seguros de que Lionel Messi se acostumbrará a la pelota y seguirá teniendo actuaciones extraordinarias en el Mundial", dijo a la agencia dpa Oliver Br?ggen, portavoz de adidas, que no recibió con especial alegría las críticas del argentino, aunque descarta cualquier sanción al que es uno de sus principales argumentos de venta.

Controvertida desde que los equipos pudieron disponer de ella para entrenarse y jugar amistosos, en vez de ganar adeptos con el correr de los días y de la adaptación, Jabulani fue ganando detractores.

El meta brasileño Julio César empezó calificándola de "muy, muy espantosa", su colega italiano Gianluigi Buffon llegó a utilizar la palabra "verg?enza" y el francés Hugo Lloris fue específico y nostálgico: "El balón es muy ligero, casi podría decirse que se ha hecho de plástico. No tiene nada en común con buenas pelotas de cuero".

Con el Mundial empezado y a la luz de los errores garrafales del inglés Robert Green y del argelino Faouzi Chaouchi -aunque no se puedan obviar las deficiencias técnicos de ambos-, cobró vigencia la duda de otro "uno", el argentino Sergio Romero: "Vos te preguntás, "qué pasa con este balón?"

Su par uruguayo, Fernando Muslera, ensayó una respuesta: "Es una pelota que cambia mucho la trayectoria, no gira tanto y obviamente no podés deducir a dónde va a venir la pelota cuando viene alta. El plastificado de la pelota es lo que hace que se mueva y que cambie tanto de dirección".

Mientras para los arqueros es un diablo permanente, para los jugadores Jabulani es "Dr.Jekyll y Mr. Hyde" en balón. "En un tiro libre, la pelota es mi amiga, pero cuando jugamos, es enemiga", dijo Michel Bastos, lateral izquierdo brasileño.

Un enganche fino y dúctil como el uruguayo Ignacio González, coincidió: "Para controlarla cuando viene por piso, está bien. El tema es cuando viene por aire. Calculás que te va a caer en un momento y la pelota siempre te cae antes".

Curiosamente, pese a ser imagen principal de la estadounidense Nike, rival encarnizada de adidas, otra estrella como Cristiano Ronaldo fue comprensiva.

"No importa si la pelota es buena o mala. Es difícil, pero no es el principal problema. Tengo la convicción de que nos acostumbraremos a ella", afirmó el portugués.

Messi no fue tan optimista. "Ojalá que pronto nos vayamos acostumbrando, porque no nos queda otra".