Ixtleros de Coahuila en fase terminal
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Cientos de talladores de lechuguilla de la región sureste de Coahuila, y sus familias, enfrentan hoy la peor de sus crisis. A pesar de que coahuila es de los mayores productores de ixtle del país, no aterrizan los recursos
Los ejidatarios de la zona ixtlera del estado, exigen a gritos al Gobierno, en sus tres niveles, voltee sus ojos al campo y los saque de la miseria en que, desde hace años, viven atorados.
La causa de su drama es la falta de mercado para la fibra de ixtle que producen en las comunidades agrarias de Saltillo, Ramos Arizpe, General Cepeda y Parras, y que representa el único medio de subsistencia de estos campesinos y su prole.
"Ahorita estamos sufriendo porque no tenemos quién nos compre la fi bra, estamos abandonados y ya no aguantamos más", advierte Gregorio Esquivel, ejidatario de Trincheras, municipio de Parras. En los últimos meses, la situación de los ixtleros ha sido tal que en algunos ejidos los campesinos se han visto forzados a amontonar en sus casas volúmenes en toneladas de fi bra, ante la ausencia de compradores.
La vida en el campo se ha vuelto a partir de entonces más dura y la escasez de dinero, que los talladores antes obtenían de ejercer este ofi cio ancestral, les ha hecho ya pasar hambres.
"De ahí come mi hijo, mi hija: todo sale del ixtle", comenta Esquivel Soto.
Y es que en Trincheras ya ni Diconsa, donde hasta hace muy poco los ejidatarios podían canjear su producción de fi bra por víveres, les reciben el ixtle, aduciendo que hay excedentes del producto y no hay quien pague.
María Guadalupe es la propietaria de una pequeña tienda de abarrotes en Trincheras, que desde hace tiempo se ha echado a cuestas la tarea de ayudar a la gente más pobre del ejido "truequeando" un poco de mandado por fibra natural. "Con lo poco que tengo ayudo a la gente que necesita, que tiene hambre, está muy difícil", dice la mujer.
De cuando en cuando aparece por los ejidos algún coyote que ofrece comprar la fibra al precio que quiere, entre ocho y nueve pesos por kilo, cuando últimamente el ixtle se había a llegado a cotizar hasta en 12 y 13 pesos. Guiados por la necesidad, los productores le venden.
"Nos aprovechan, le bajan al precio y les tienes que vender a güevo porque tienes que comer, pero se para la venta porque el `coyote' se llena de fibra y ya nos chingamos", explica Esquivel Soto.
Durante la edición de este reportaje, los ixtleros de esta comunidad aguardaban la llegada de los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad, que seguro irían al ejido para cortar la energía con la que operan las máquinas talladoras de lechuguilla, debido a la falta de pago del servicio por las escasas ventas que ha registrado la fibra. "Las máquinas trabajan con luz pa tallar, si viene la Comisión y nos la quita, se acabó todo. Y nos la va a quitar porque no hay con qué pagarle, ya nos la han cortado...", narra Gregorio Soto. Las escasas cosechas de maíz y frijol, que ha dejado la sequía en la totalidad de los ejidos de la zona lechuguillera de Coahuila, ha generado que la producción de fibra de ixtle sea casi la única alternativa económica para las familias dela región, donde los críos comienzan a tallar, a mano o en máquina, en promedio desde los ocho años.
"Nos criamos tallando, sacrificándonos con nuestros padres, sufriendo sed, hambres, fríos, en fin, una vida dura, triste, para que haya gente que nos tenga abandonados, que no sabe lo que es tallar una penca de lechuguilla", recrimina Tomás Tovar Carranza, un campesino del ejido Higueras, en Ramos Arizpe Mientras que en La Tortuga, también localidad de este municipio, existe una presa azolvada y reseca que tiene al pueblo viviendo al filo de la miseria.
Habla Zeferino Martínez Castilleja, ejidatario de esta comunidad:
"Esa presa cuando estaba en condiciones, con una llenada teníamos para sembrar lo que nosotros quisiéramos y nos alcanzaba agua para el otro año.
"No nomás nosotros nos beneficiábamos sino todos los ejidos que están alrededor de La Tortuga, porque la gente venía a ayudarnos a levantar la producción de chile serrano, jalapeño y calabacita, y les pagábamos...
"El Gobierno invierte 120 millones en puentes, por qué no invierte 10 millones en el desazolve de la presa, porque no ponen ojo al campo, si en el campo se produce lo que ellos se comen, Aquí se produce maíz, frijol, chile serrano, tomate, todo lo que se comen, menos mariguana, porque somos un ejido honesto, honrado, eso sí. Ah pero el día de la elección, van a querer que hasta el perro más viejo de La Tortuga vote". Al respecto datos de la Sagarpa indican que en el presente año se han ejercido tres millones de pesos en beneficio de algunas comunidades ixtleras de la región, para la compra de maquinaria e implementos utilizados en la cosecha y procesamiento de la lechuguilla. Esto tomando en cuenta que la mayoría de los que trabajan en la explotación de esta planta desértica son personas de la tercera edad. "Que el Gobierno volteé a ver a la gente jodida que en realidad necesita. Ya son personas que no tienen fuerza para tallar, sin embargo tienen qué, porque si no no sobreviven", sentencia Gregorio Esquivel. Aquí como en otras comunidades de la región ixtlera, no hay otras fuentes de empleo que no sea la de recolectar y tallar lechuguilla. Por eso es que las mujeres de Trincheras se han organizado para solicitar a Fomento Agropecuario de General Cepeda un proyecto de granjas porcinas.
Por lo pronto su petición quedó pendiente hasta después de las elecciones del 3 de julio. "No tenemos otra alternativa y por eso es necesario que nos pongan otra fuente de trabajo que no sea el ixtle, pero que venga a sustituirlo, que el pago sea diario porque aquí las familias comen diario.
"Cuando no llueve no hay nada, hasta eso estamos sin apoyo para barbechar, las tierras están sin barbecho, necesitamos urgentemente un tractor equipado, una perforadora, apoyo para sembrar chile y tomate, aunque sea pa la familia", pide Gregorio Esquivel. La cosa es que no hay quién compre la fibra y los campesinos han tenido que emplearse como agricultores en las fincas de pequeños propietarios, donde a lo sumo ganan unos 900 pesos por semana sembrando melón y calabacita de sol a sol.
Tanto que en esta localidad nadie ya se dedica a la recolección de lechuguilla y aquellas máquinas de diesel que un día sirvieron para la producción de fibra de ixtle lucen descompuestas y abandonadas, como el camión que hasta hace unos meses llevaba a los niños a la escuela de Jalpa. "La gente que tallaba aquí anda trabajando en una 'pequeñita` que se abrió apenas y otros andan en la candelilla, no tallan porque no tenemos las máquinas y nadie viene a componerlas ahorita. Si estuvieran comprando bien la fIbra nadie se fuera a buscar trabajo", declara Alfredo Chávez Santibáñez, ejidatario de Santa Inés.
Hace ya 11 meses que en los ejidos de la Región ixtlera no cae una sola gota de agua, aunque sea por equivocación, como dice en el cuento del "Llano en llamas" de Juan Rulfo, y los pocos animales -algunas chivas y vacas que poseían los talladores- han comenzado a morir por la falta de alimento.
"Está muy seco, ahorita no hay nada que coman, se están muriendo por la seca a mí se me murieron dos vacas de puro flacas que estaban", cuenta Alfredo Chávez.
Un informe emitido por la Sagarpa revela que desde el inicio de la sequía se ha registrado en Coahuila, al manos en los últimos meses, la muerte de más de 300 cabezas de ganado.
En otros ejidos ixtleros del Sureste se ha observado además el éxodo de familias que de un día para otro han abandonado sus viviendas de adobe con techumbre de tabla, huyendo del hambre y la falta de oportunidades a lugares como Saltillo y Monterrey.
Así ocurrió hace algunas semanas en la localidad de Loma Bonita, donde algunos pobladores prefirieron sacarle la vuelta a la pobreza.
"Ahí están esas casas solas, abandonadas, aquí está esta cuadra vacía, se está acabando el pueblo", dice Víctor Vázquez Chávez, comisariado de Santa Inés en General Cepeda, mientras recorre la ranchería.
Por eso es que los campesinos de la región se han declarado en emergencia y han exigido la intervención de las autoridades. Hasta hoy el Gobierno ha hecho oídos sordos.
"Ya estamos cansados de que a los campesinos nos tratan como a los perros de rancho, cuando nos necesitan nos sueltan y cuando tienen fiesta nos amarran. Analícelo, eso es lo que han hecho toda la vida, es la pura verdá...
Uno no gana nada, salga quien salga de Gobernador y póngale así, ¡si no lo pone lo colgamos!", amenaza Filiberto Domínguez, campesino de El Salitre, otro ejido olvidado del sur de Saltillo.
Tres meses hace ya que un grupo de campesinos provenientes del ejido parreño de Trincheras, Loma Bonita, Tizoc, 20 de Noviembre, Ciénega del Carmen, Mesteño y Madero, se reunieron con autoridades de la Secretaría de Fomento Agropecuario en Coahuila, para solicitar un apoyo de 100 mil pesos para la creación de un fondo revolvente quepermitiera a los ixtleros de dichas comunidades comprarse ellos mismos la fibra, en tanto llegan los "coyotes". Hasta ahora no han tenido respuesta.
"Nos ha traído con puras mentiras que ya mañana y que la otra semana, nos dicen que está muy difícil apoyar la lechuguilla, 'nosotros estamos jodidos, por eso venimos a Fomento - les dije -, y ustedes dicen que no tienen con qué apoyarnos. Allá afuera hay puras camionetotas del año que las traen sus trabajadores y los ingenieros, ¿por qué no nos quieren apoyar a nosotros?`, les digo 'y cómo hacen tanto puente, tanta carretera`, dicen 'no aquí no hacemos puentes`", relata Ramiro Vázquez, comisariado de Loma Bonita, municipio de Parras.
Esta es otra de tantas localidades en las que no hay servicios de salud y en la que sus moradores dependen de la venta de ixtle hasta para trasladar a sus enfermos a la clínica de Parras.
"En una urgencia tenemos que empeñar el ixtle por lo que nos quieran dar", expone Ana María Vázquez, vecina de esta comunidad,
Lo más grave, lamentan los talladores, ha sido la falta de un programa de comercialización y transformación de la fibra que ponga al ixtlero a la altura de un producto tan importante en el mercado mundial, como es la lechuguilla y sus derivados.
"Por qué si hay apoyos para otros proyectos, no hay un apoyo seguro para los ixtleros, si saben que del ixtle comemos. Que se pongan la mano en el corazón y que así como les pueden sus familias, también vean por las de nosotros acá en el campo", explota Ana María Vázquez, del ejido Loma Bonita. Con base en cifras de la Sagarpa se sabe que Coahuila constituye, después de San Luis Potosí, el segundo estado productor de fibra de ixtle a nivel nacional, con un volumen anual de 44 mil 879 toneladas de fibra.
Los campesinos ixtleros no entienden entonces por qué si la fibra lechuguillera es un producto de exportación a Europa, Japón, Brasil y otras latitudes, ellos, sus hijos y los talladores más viejos de los ejidos, siguen siendo los más pobres entre los pobres del campo mexicano.
La desesperación de los talladores es tal que han llegado al punto de ofrecer su voto al candidato que antes del 3 de julio les proponga una solución concreta a su problemática. "Queremos que sepan que si nos van a apoyar con esto del ixtle cuentan con nuestro apoyo, pero que si no, no nos vamos a mover para nada.
"Queremos una solución y si para antes de las elecciones no nos resuelven lo del ixtle que se olviden de nosotros", advierte Ramiro Vázquez, comisariado de Loma Bonita en Parras.
Los campesinos aclaran, sin embargo, que no se dejarán utilizar más por la política, tampoco están dispuestos a tolerar falsas promesas electoreras.
"Debe de venir al campo a aterrarse el pelo, a asolearse, broncearse, que sepan lo que es vivir aquí, pero para qué, si ellos ya tienen lo que querían, para qué vienen a sufrir, 'que sufran los pendejos que al cabo en tiempos de elección ya les conozco el lado bueno con despensitas, con foquitos, con palabritas...`.
"Damos lástima, a lo macho que sí. Así somos nosotros acá en el campo, estamos como el niño chípil, nos conformamos con una paleta, siendo que merecemos más", revira Zeferino Martínez, ejidatario de La Tortuga, en Ramos Arizpe.
Mientras que ejidatarios como Magdaleno Reyna, habitante de San Francisco del Progreso en Parras, donde los ixtleros han tenido que cambiar la lechuguilla por la siembra de nogales, sueña a sus casi 90 años con el día en que venga una empresa como La Forestal F.C.L. que los saque del atolladero, "Nos tiene abandonados el Gobierno porque no nos da canilla con lo que necesitamos, que haya una buena organización...".
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LA FIEBRE DEL IXTLE
Pero la historia de la crisis de los ixtleros no es de ahora y se remonta a finales del siglo pasado, con la caída de La Forestal F.C.L. motivada - según expertos - por la apertura del mercado de la fibra y la ruptura de esta organización campesina con los canales de comercialización del ixtle.
La Forestal, que había sido fundada en tiempos del general Lázaro Cárdenas, después de la protesta denominada "Caravana del Hambre" y que llevó a cientos de campesinos ixtleros a marchar caminando rumbo a la Ciudad de México para exigir justicia, se consolidó como la única alternativa para la comercialización y transformación de la fibra, en beneficio de las familias lechuguilleras de cuatro estado: Coahuila, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas.
En su época de oro La Forestal llevo además, en colaboración con el Gobierno Federal, escuelas, viviendas, caminos, agua potable, salud y obras hidráulicas, como perforaciones y aljibes, a sus comunidades, al tiempo que sus técnicos daban mantenimiento y refacción a las maquinas talladoras de lechuguilla.
"Hubo apoyos para la producción de maíz y frijol, huertos familiares, mecanización agrícola y fomento ganadero, buscando siempre mejorar las condiciones y expectativas productivas para la alimentación" , dice Heriberto Martínez Lara, subdirector de Difusión Científica y Tecnológica de la Narro, en su ensayo titulado "Historia de la Forestal".
Pero lo mejor de La Forestal, que estuvo conformada por 18 agencias recopiladoras, 759 cooperativas y 332 comunidades libres, con un total de 30,000 socios y 10,000 talladores independientes, era que funcionaba como reguladora del precio de este producto, asegurando la compra de la fibra al sector de los lechuguilleros y entregando remanentes anuales a los campesinos por cada kilo tallado de lechuguilla.
"Tenía una flotilla de camiones para llevar mercancía y traer fibra de las cooperativas, poseía una gran movilidad", platica Lorenzo Martínez Medina, a quien se recuerda como uno de los gerentes más brillantes que tuvo la Forestal y que hoy trabaja en el área de Investigación y Posgrado de la UAdeC escribiendo artículos de divulgación científica.
En el ensayo" Historia de la Forestal" de Heriberto Martínez Lara, se lee: "Desde su fundación en 1940 hasta 1990, la Forestal fue capaz de asegurarle al campesino ixtlero toda la compra de su fibra con pago al contado y en efectivo, sustituyendo en ese período a comerciantes y acopiadores privados, garantizándole de esta manera un mejor precio".
La Forestal, que llegó a tener en los estados ixtleros más de 30 propiedades entre fábricas, bodegas y oficinas, se convirtió en el modelo económico perfecto para la actividad ixtlera.
"La Forestal se asoció con unos exportadores que conocían muy bien el mercado europeo y donde había talleres que compraban una cantidad limitada, pero esa venta era muy efectiva para lograr buen precio. Entonces la economía de la empresa era muy sólida", cuenta Lorenzo Martínez.
La Forestal FCL (Federación de Cooperativas Limitadas) fue una organización que en sus mejores años tuvo una cobertura de mil 200 comunidades rurales y atendió las necesidades de unas 108 mil 500 familias.
Su bonanza, como la federación de cooperativas más importante de México, duró más de 50 años, hasta que vino su desplome con la apertura de los mercados en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y miles de campesinos de los cinco estados ixtleros quedaron a la deriva. "Tenía 40 años funcionando bien, hubo algunos gerentes ratas, pero los habían corrido. Luego entró el criterio de mercado abierto, dejaron entrar y salir cualquier mercancía, para los costales traían fibra subsidiada del yute de la India que salían a la mitad o menos. Aquí la Forestal no tenía subsidios.
"Otra era de que algunos influyentes aconsejaron a la Forestal que no se vendiera el ixtle a los socios intermediarios que lo llevaban a Europa, y le propusieron que lo hiciera la Forestal directamente. La idea era muy buena, pero el conocimiento del mercado es otro rollo".
Estos hechos marcarían el final de la famosa cooperativa, que poco tiempo después se vino a pique.
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¿RETOÑA LA FORESTAL?
Es un viernes a mediodía y en el viejo edificio que antes fueron las oficinas de la extinta Forestal, en la calle de Emilio Carranza y Ramón Corona, un grupo de más de 30 campesinos celebran reunión.
Al frente comparece el nuevo Consejo Directivo de la cooperativa, que hace dos meses eligió como presidente a un tallador de Ramos Arizpe llamado David Hernández Martínez.
Los campesinos discuten sobre la situación del patrimonio actual que aun queda de la Forestal y hablan de la resolución que - les dijeron - recién emitió un juez federal, ordenando el desalojo del edificio de Emilio Carranza y la entrega a sus hoy legítimos dueños, entre los que han salido a relucir los nombres de José María Fraustro Siller, Jesús de las Fuentes Cabello, Raúl Javier González y Ricardo Alvarez García.
El acuerdo unánime de los ixtleros es que no saldrán ni por la fuerza pública.
Durante el debate se oye también el nombre de un mentado Gregorio González Navéjar, ex presidente del Consejo Directivo de la Forestal, a quien pedirán cuentas sobre los dineros sacados de las rentas del inmueble de Emilio Carranza y no permitirán se adueñe de los bienes de La Forestal.
Los ixtleros exponen también la posibilidad de recuperar las instalaciones de lo que fue la Unidad Lázaro Cárdenas y la Fabril Número 7 de la Forestal, localizadas sobre el bulevar Vito Alessio Robles y de las que se halla posesionado, ilegalmente, un tal Miguel Angel Alvizo Cano, que ni es ixtlero y del que hay varias denuncias en la Fiscalía General por los delitos de abuso de confianza y robo agravado con quebrantamiento de la confianza o seguridad.
Los campesinos temen que las autoridades no actúen en este caso y señalan que Alvizo, por más de cinco años se ha beneficiado con las rentas de las bodegas y ha saqueado las máquinas de la Forestal.
A ratos la reunión se torna acalorada, los talladores han pactado defender sin cuartel lo que - aseguran - es de sus antepasados. A la vez el Consejo Directivo informa que ya ha recorrido distintas dependencias federeles
en busca de apoyos para echar a andar un proyecto de comercialización y transformación de
fibra de ixtle, y han convenido con otros departamentos la asesoría de un técnico que les ayude e investigue cómo anda el mercado mundial de la fibra. Pero su prioridad ahorita, señalan, es ver la manera de que los talladores de la Región Sureste saquen el ixtle de sus ejidos, "que no la friegue el pinche Gobierno", coinciden.
Los talladores quieren que todo vuelva a hacerse como antes, como hace 50 años y reiteran, al término de la junta, que nadie los va a detener.