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Inseguridad y degradación de los valores

Rosa Esther Beltrán
 
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  • 16 abril 2010
  • El domingo pasado la comunidad del Tec de Monterrey en esa ciudad salió a las calles para realizar la marcha “Movimiento por el Cambio” y demandar que los delitos y abusos que cometan militares en contra de la población sean juzgados en tribunales civiles y no dentro del fuero de guerra, como ocurre actualmente, y prioritariamente exigir el esclarecimiento riguroso de los hechos en los que dos de sus alumnos de postgrado fueron asesinados, y la reparación del daño a familiares y demás afectados de la sociedad civil por las acciones de las fuerzas armadas.

    También exigieron que, mientras se establece un marco legal, las acciones militares sean regidas por protocolos que reduzcan riesgos para la ciudadanía, el respeto a los derechos humanos y a los tratados internacionales que México ha suscrito.
    Las exigencias, propuestas y ofrecimientos forman parte del “Pronunciamiento y Propuestas del Tecnológico de Monterrey para Mejorar la Seguridad en México”, contenido en un documento de 21 páginas que incluyen cuatro exigencias, seis propuestas y dos ofrecimientos que por razones de espacio y extensión no podemos reproducir.

    En la marcha del domingo los directivos expresaron: “Queremos que los ciudadanos, como los miembros del Ejército y de la Marina, operen con un marco legal confiable para el bien de todos”, ante los cerca de 3 mil participantes en la marcha silenciosa que salió del campus y cruzó por la zona donde se registró la trágica balacera.

    Enfatizaron que es urgente regular en la Ley la actuación de las Fuerzas Armadas en tareas relacionadas con la seguridad pública y el combate al narcotráfico, de manera que en caso de incurrir en hechos que lastimen a la sociedad, sean juzgados por cortes civiles.

    El discurso del rector Rafael Rangel Sostmann fue convincente y propositivo: “…Hoy estamos aquí todos reunidos como una comunidad para asumir compromisos, para que en ninguna parte de nuestro país siga sucediendo la tragedia que les pasó a Jorge Antonio y a Javier Francisco y que desgraciadamente pasa a muchos otros mexicanos que se encuentran desprotegidos...”.

    Otras propuestas que entregarán al Senado de la República contemplan que esta instancia analice y dictamine una reforma a las leyes y códigos de seguridad a fin de que la participación de las fuerzas armadas cuando sea requerida su intervención contra la delincuencia organizada esté claramente regulada, el documento hace referencia al aumento de quejas presentadas a la CNDH contra militares.

    Crear una Policía Estatal Única como paso previo a una Policía Nacional, concluir la implementación de reforma penal para adoptar los juicios orales y homologar los códigos penales entre la Federación, los Estados y Distrito Federal.

    El rector Rangel sostuvo que los ciudadanos “no podemos seguir siendo indiferentes a lo que está ocurriendo en el país porque de la inseguridad no es sólo responsable un cártel, un gobernante corrupto o un cuerpo policiaco infiltrado, la gran culpable es la indiferencia de la sociedad”.
    La autocrítica del rector responsabilizó también a las universidades, padres de familia, estudiantes, medios de comunicación, empresarios, políticos por contribuir al clima de inseguridad que tiene sus raíces en la inequidad, la injusticia, el desempleo y la pobreza.

    Insistió, de no hacer un esfuerzo individual y colectivo, los problemas de fondo de la inseguridad no se resolverán.

    Señaló que la degradación de los valores como la cultura del trabajo, el ahorro, y la superación mediante la educación deben recuperarse para generar una sociedad más equitativa, solidaria y democrática. Rangel Sostmann reprochó la ceguera que la sociedad padece ante la pobreza, la injusticia, la desigualdad y el desempleo a las que vemos ya como naturales, normales, y a la corrupción la aceptamos como una manera de obtener resultados fáciles; es más fácil asumir actitudes pragmáticas ante estas situaciones, se ve más sencillo que intentar modificarlas. El pronunciamiento del rector y de la comunidad del Tec enfatiza la urgencia de involucrarnos, de reconocer como ciudadanos que sin nuestra participación seguiremos en retroceso, por eso invita a todas las universidades, privadas y públicas, a iniciar una cruzada por la seguridad pública, y tiene razón pues es ahí en donde está la masa crítica, la “inteligencia” de la nación.
    Esta semana el rector Rangel se reunió con el doctor José Narro, rector de la UNAM, hablaron de la seguridad al interior de las universidades y los servicios que éstas pueden ofrecer a las instituciones públicas a fin de que establezcan políticas que realmente impulsen el desarrollo humano.

    El sentido de urgencia que Rangel está mostrando nos habla de que no es cierto que podamos proseguir avanzando hacia la era del vacío, sobreviviendo en el imperio de lo efímero, en el consumo compulsivo y la idolatría al hedonismo; todavía no tocamos fondo en la degradación de los valores, ¿seremos capaces de emprender el rescate de ese humanismo que hemos dilapidado ciegamente?

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Horizonte ciudadano

Por: Rosa Esther Beltrán
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