Reversemas, capicúas y palíndromos brotaron del ingenio de uno de los exponentes de la literatura más reconocidos que ha dado Coahuila en el taller que se llevó a cabo, al derecho y al revés, en El País de los Cuentos.
“Anita lava la tina”, el infinito palíndromo por excelencia, también es el más conocido en México pues las maestras de Español se han encargado de divulgarlo entre sus alumnos. ¿Pero qué existe detrás de lo que parece ser sólo un juego de niños?, Matemáticas y poesía. La respuesta implícita emerge de los labios del talentoso escritor, poeta y editor coahuilense Gilberto Prado Galán, quien recientemente ha caído en las garras letradas de la palindromía.
En un país donde cada día es más difícil hacer que la gente se atreva a jugar intelectualmente, Gilberto Prado Galán motivó mediante su taller “Lectura y Poesía” a los bibliotecarios que se dieron cita el pasado sábado en la Feria del Libro; para que atinen a encender la chispa por los interesantes reversemas.
¿Casualidad o destino? Las iniciales de Gilberto Prado Galán, son un palíndromo. La simetría de su vida está presente también en los capicúas (cualquier número que se lee igual de izquierda a derecha y viceversa), que han marcado su vida: el número de palíndromos publicados en su último libro (7,777) y hasta el número de su ficha de solicitud al Sistema Nacional de Creadores de Arte fue el 111.
La lluvia torrencial de la mañana sabatina desencadenó un tráfico terrible, causante de que más de uno llegara tarde al taller. Pero también el travieso diluvio, en un guiño de tregua, hizo posible que los retrasados pudieran tener un lugar más cercano al “palindro-adicto”. Conforme avanzaba la mañana, el taller se fue volviendo interactivo, hasta tal punto de que los presentes pudieron hacer varios palíndromos perfectos. Eso sí, los calambures “cachondos” como los llamó Prado Galán, no pudieron faltar y no es difícil averiguarlos, basta con echar mano de la ancestral picardía mexicana y unos tips de Prado para crear los albures, palíndromos y calambures más picantes.
Inesperadamente, los aprendices de palíndromos recordaron la manera en que los reversemas también pueden repetirse con su nombre. Gilberto Prado Galán sorprendió a todos los presentes cuando comenzó a preguntar los nombres de los asistentes. No era una dinámica “para conocernos”, sino para crear palíndromos onomásticos. Todos quedaron fascinados con la rapidez y perspicacia con la que eran elaborados por Gilberto Prado, dichos palíndromos. Claro, que la sentencia para las personas que llevan nombres donde las consonantes decidieron estar juntas no puede ser muy benevolente. Pero, se vale intentar. ¿Qué no?
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