Hugo Gutiérrez-Reporte Indigo
La semana pasada el alcalde de Monterrey culpó a la Segob y a los magistrados del Tribunal de lo Contencioso Administrativo de solapar a 12 casinos. Uno de ellos es el trágico casino Royale. Por ello además de los criminales hay dos autoridades que también son culpables.
De haber respetado la clausura municipal que hizo en mayo el alcalde Fernando Larrazabal, hoy unas 60 familias no estarían llorando la muerte de uno de sus miembros.

Apenas la semana pasada lo dijo a Reporte Indigo el munícipe: Gobernación y magistrados no cumplen con la ley y solapan a 12 casinos, solamente en el municipio de Monterrey.

Y existen términos y conceptos legales para que ambas instancias, Gobernación y magistrados del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, hayan respetado la clausura.

No se trata de interpretaciones legales, o de hoyos en la ley.

Por ello, además del crimen organizado, de los delincuentes que definitivamente iban con la orden de destruir el casino, hay culpables dentro de las autoridades de Gobernación y del Poder Judicial.

Porque a la amenaza que obligó a muchos clientes, la mayoría mujeres, a correr hacia el baño o a la parte trasera del local para resguardarse de los criminales armados, siguió el incendio provocado con una sustancia inflamable.

Fuego que ocasionó la tragedia y que no habría ocurrido si Gobernación y el magistrado de lo Contencioso Administrativo hubieran respetado la clausura municipal.

Este casino en particular, de la empresa CYMSA CORPORATION S.A. de C.V., que fue inaugurado durante la administración del alcalde Adalberto Madero, estuvo clausurado apenas hace tres meses, en mayo.

Y ni siquiera se necesita ser abogado para entender las faltas, por omisión o por corrupción, en que cayeron por un lado la secretaría de Gobernación y por el otro el magistrado de la Primera Sala de lo Contencioso Administrativo.

Porque la ley Federal de Juegos y Sorteos establece que un casino no puede abrir sus puertas, aunque tenga permiso de Gobernación, sino cumple con varios requisitos.

Para abrir esas puertas, además de la autorización de Gobernación, se necesita el "oficio de inicio de operaciones" que expide esa misma secretaría.

Y para que esa dependencia entregue el oficio, debe comprobar que el casino tiene el uso del suelo municipal.

Reglamentación que el casino Royale no tiene, porque en mayo la secretaría de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Monterrey lo clausuró al percatarse de que estaba haciendo una ampliación de sus instalaciones sin el permiso municipal.

Sin embargo, si el casino Royale reabrió sus puertas, es porque la secretaría de Gobernación le expidió el "oficio de inicio de operaciones" sin revisar que el negocio tuviera el uso del suelo avalado por el Cabildo regiomontano.

Incluso, el Royale no solamente carecía del uso del suelo, sino que tenía la negativa de ese permiso por parte del Municipio de Monterrey.

Por ello es que apenas hace siete días, el alcalde Fernando Larrazabal declaró ante las cámaras de Reporte Indigo que tuvo una serie de encontronazos con la secretaría de Gobernación en la Ciudad de México.

Que incluso, el Cabildo envió a esa dependencia federal dos exhortos para que a la brevedad, viajara personal de la Dirección de Juegos y Sorteos y clausurara los 12 casinos, entre ellos el lugar de la tragedia.

 

LO AMPARA COMO COMERCIO, ES CASINO CON MAS DE 50 MUERTOS

Y luego la segunda autoridad responsable por lo sucedido en el Royale de San Jerónimo: el magistrado.

Porque ya clausurado en mayo, con base a una ampliación de sus instalaciones, el apoderado de la empresa CYMSA CORPORATION, Enrique Hernández Navarrro, presentó una demanda de amparo ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo.

Y el magistrado de la Primera Sala, José Alfonso Solís Navarro, le concedió el amparo contra actos de autoridad no solamente de la secretaría de Desarrollo Urbano del Municipio, sino también contra Protección Civil Municipal, los titulares de la Tesorería y hasta la Policía Regia.

Con ese amparo, ninguna de esas autoridades podía clausurar o siquiera inspeccionar el inmueble del casino Royale.

Y en su argumentación, el magistrado Solís Navarro deja claramente asentado que no le importó el giro del negocio, porque simplemente lo consideró un comercio más.

Literalmente, en su argumentación dice: ".las licencias que deba expedir la secretaría de Gobernación, o bien el propio Municipio en materia de Juegos y Sorteos, o licencia para casa de apuestas, son totalmente ajenas a la litis (al motivo a juzgar)".

Pero además, el magistrado Solís Navarro argumentó que no había una ampliación de las instalaciones del casino, porque había una remodelación en el interior del negocio y entonces el "comercio" no necesitaba de permiso municipal.

Y juzgó esa remodelación o ampliación, sin hacer una inspección ocular del sitio.

Está claro que magistrados, jueces federales y la secretaría de Gobernación han sido omisos o corruptos.

Porque los casinos en esta ciudad y en todo el país van a la alza, sin que los municipios puedan detener su avanzada aunque son la instancia que tiene que lidiar con ellos y con su atracción para el crimen organizado.

 

EL VECINO QUE NO SE PREOCUPO

A 200 metros está el Casino Red, más adelante, a unos 800 metros El Palmas, ambos con sociedad del Zar de los Casinos José Rojas Cardona.

Y todavía unos metros más adelante está el Casino Miravalle.

Una vecindad muy desigual, quizás incómoda para la competencia entre tantos negocios del mismo giro.

Y es evidente que el procedimiento que siguieron los criminales, hasta ahora señalados oficialmente como seis sicarios, indica que iban a destruir precisamente el Royale, sin importar cuántas muertes causaran.

En cambio, los dos casinos más cercanos, los de Rojas Cardona, no recibieron ni un amague.

Es decir, no iban con intención de asaltar porque se hubieran detenido al menos en el Red que está a 200 metros.

Solamente iban a causar la destrucción del Royale, porque los delincuentes no cargan con solventes inflamables a donde van a robar.

Por otro lado, en el lugar se observó que los militares que pudieron entrar al lugar por la parte superior del inmueble, encontraron armas dentro del casino.

Aquí podría arrojar luz a las investigaciones la declaración de los apoderados del lugar, como Enrique Hernández Navarro, ya que si tenían armas largas en el casino quiere decir que esperaban una agresión más, a las dos que habían sufrido este mismo año.

Aunque en aquellas dos ocasiones solamente dispararon contra la fachada del edificio.

Además, está claro que los empleados de seguridad del Royale estaban en la parte delantera del casino, porque las demás puertas laterales estaban atrancadas.

Entonces, cuando los delincuentes llegaron y entraron con sus armas largas por la puerta principal, definitivamente los clientes que se hayan percatado huyeron a la parte trasera del lugar.

Según la versión de algunos testigos presenciales, los criminales amagaron con sus armas a empleados de seguridad, mientras otros más rociaban un combustible en el lugar.

Así que quienes fueron hacia atrás del casino quedaron atrapados por las llamas y el humo, ya que no podían salir por las puertas laterales.

Quizás ni los mismos sicarios sabían que asesinarían a tanta gente al destruir con fuego el local, a menos que ellos mismos hubieran atrancado las puertas a un costado del edficio.

Pero está claro que al ver a los hombres armados, los clientes fueron hacia una trampa de donde no podrían salir.

 

¿CUAL SIGUE?.

Los casinos de Monterrey han sido escenario en varias ocasiones de hechos violentos derivados de las disputas de grupos criminales.

Y es que como se publicó en "Marcando Territorio" de la edición 230 de Reporte Indigo Monterrey, la guerra de cárteles llegó a las casas de apuestas por que el Cártel del Golfo empezó a recuperar los negocios qué presumía estaban tomados por Los Zetas.

En abril de este año el Casino Revolución ubicado en las avenidas Revolución y Morones fue atacado a balazos y con una granada.

Y un mes después, la madrugada del 25 de mayo, un grupo armado atacó los casinos Hollywood, Red, Miravalle Palace y el mismo Casino Royal.

A pesar de los atentados estas casas de apuestas siguieron abiertas y trabajando.

La versión oficial del ataque múltiple fue que se trató de varios asaltos; la realidad fue que integrantes del Cártel del Golfo amenazaron a los trabajadores de los casinos y les hicieron saber que ellos serían los nuevos encargados de recoger el derecho de piso.

Y es que  además de que por años los amparos para abrir casas de apuestas han sido una batalla constante entre alcaldes y jueces, las mafias que cobran derecho de piso y lavan dinero por mucho tiempo han estado vinculadas con estos negocios.

En noviembre de 2007 sufrió un atentado el llamado Zar de los Casinos Juan José Rojas Cardona, y en dicho altercado murió su escolta Ernesto de Jesús Martínez Lozada.

Debido a esta fuerte vinculación de las mafias con las casas de apuesta, tragedias como la del Casino Royale podrían repetirse en una simple disputa territorial.

Mientras existan estos negocios irregulares, amparados, que no acaten las leyes locales, los ciudadanos que asisten a los casinos están expuestos al fuego cruzado de los grupos criminales que buscan tener el control de estas opacas ganancias.