La cineasta Sofia Coppola, las actrices Jessica Alba, Blake Lively o Uma Thurman, las modelos Coco Rocha o Natasha Poly y los diseñadores Altuzarra, Alexander Wang y Anna Sui, entre otros, se apiñan en un reservado.
NUEVA YORK.- Estiran el cuello tratando de encontrar el mejor ángulo para contemplar a Prince sobre un escenario. Ataviado con un indescriptible mono rojo bordado con cristales y protegido por grandes gafas de sol, el músico se dispone a iniciar su actuación. La escena sucedió el viernes en Nueva York. En un hangar del Meatpacking District donde se celebraba la fiesta de lanzamiento de la colección que Versace ha creado para H&M. Un desfile, las actuaciones de Nicki Minaj y Prince y una tienda efímera para adquirir anticipadamente las prendas que saldrán a la venta el 17 de noviembre componían el excesivo menú de la velada.
La presentación resultó tan llamativa y pintoresca como los estampados que Versace ha sacado del archivo para su colaboración con la cadena sueca. Selma Blair, Kesha, Helena Christensen, Jennifer Hudson y una legión de fotógrafos de moda esperaban a que empezara el desfile en una sala forrada de espejos. Después, sobre una pasarela dorada transitaron 43 conjuntos formados por los productos para hombre y mujer que Donatella Versace ha concebido. Una línea que lleva a un terreno de precios asequibles los parámetros estéticos de la firma. Está todo: cuero, tachuelas, colores vivos, vestidos metálicos. El aspecto de los modelos, con largas melenas lacias y bandanas negras en la frente, bebía del músico Axl Rose, el fotógrafo Steven Meisel y la propia Donatella. Cuando esta salió a saludar al final del desfile, una pared se abrió para descubrir el salón donde se celebró el concierto. Un audio con la voz de la diseñadora llamaba a Minaj y a Prince al escenario. Se produjo entonces un curioso embotellamiento que hacía evidente la cantidad de personas famosas convocadas. Encajada entre la modelo Linda Evangelista y el actor Stephen Dorff, una debía hacer grandes esfuerzos para no entrometerse hasta lo maleducado en la conversación que Uma Thurman mantenía con Sofia Coppola.
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