Saltillo, Coah.- Si tenemos hoy una juventud sin oportunidades de estudio y empleo, entonces nosotros los estamos poniendo en riesgo de que se llenen de resentimiento hacia la sociedad, y se incorporen a los grupos de pandillas, que los cope el crimen organizado del secuestro y la droga, e incluso que lleguen al suicidio, sentenció Raúl Vera López.
De ahí que el Obispo de la Diócesis de Saltillo coincidió con el proyecto del Instituto Coahuilense de la Juventud-Icojuve de impulsar a los grupos de pandillas para que se constituyan en organismos no gubernamentales.
De esta forma podrán gestionar y bajar recursos económicos de las dependencias oficiales para implementar y desarrollar programas de apoyo y orientación educativa, oportunidades de empleo y culturales para los jóvenes, expresó.
Pero Vera López, insistió que lo que se haga hoy por la juventud será importante y trascendental, porque es nuestro futuro, y por lo tanto requiere de atención por parte de las fuentes oficiales y de la sociedad en general.
Además, ratificó, lo que se haga por los jóvenes no sólo porque formen parte de los grupos de pandillas, sino porque el día de hoy necesitarán atención de las fuentes oficiales y de la comunidad, empezando por su familia.
“La juventud es nuestro futuro, porque si tenemos hoy una juventud desanimada, dañada, que se convierte agresiva y que no tiene empleo y futuro seguro, nosotros estamos poniéndolos en riesgo de que se frustren, llenen de violencia y resentimiento contra la sociedad y se incorporen a los grupos de pandillas, o que los cope el crimen organizado de secuestro y de la droga no sólo para consumirla, sino para ser distribuidores, e incluso llegar al suicidio, afirmó.
Lamentó que esto arranque desde la familia desprotegida, sin salarios dignos con los que puedan proveer a una vida sana para esos niños, adolescentes y jóvenes, “también ahí otro riesgo”, alertó.
Por lo que manifestó su simpatía porque los grupos de pandillas se constituyan en organismos no gubernamentales, pero que los dejen libres de compromisos, y que no vayan a condicionar la ayuda que se les dé ni que los usen como grupos paramilitares, como aconteció con el grupo “Halcones”, que fue utilizado para golpear gente en el movimiento en México en 1968, concluyó.