¿Qué fue lo que dijo este señor? ¿Por qué hay tanto alboroto alrededor de sus teorías? ¿Qué es eso a lo que llaman ‘evolución’?
Comencemos por aclarar lo que es la evolución, ya que de lo contrario podríamos transitar por caminos verdaderamente complicados. Y puesto que ese no es nuestro estilo, diremos de manera simple y directa que evolución es la variación que se observa en todos los seres vivientes que existen en la Naturaleza.
Así pues, evolución es variación. Es la diversidad que vemos en todo lo vivo —plantas, insectos, animales y humanos.
Esa variación puede ser tan sencilla como un cambio de color en la piel; por ejemplo, blanco y negro; o un cambio de forma en los ojos; por ejemplo, redondos y rasgados, que en este caso son características observadas en los humanos, es decir, en una misma especie (Homo sapiens).
En las plantas también se observan variantes. Por ejemplo, sabemos que hay frijoles rojos, blancos y negros.
Pero la variación puede a veces llevar a la aparición de una nueva especie. Por ejemplo, la cruza del oso polar con el oso gris, que ha propiciado un animal llamado “oso gralar” (debido a la escasez de individuos, el oso polar se ha visto en la necesidad de cruzarse con el oso gris).
Evolución es, pues, variación. Diferentes tipos de maíz, son producto de la evolución (los agrónomos los llaman variedades). Y diferentes razas de una misma especie animal, ya sean perros, vacas o tigres, son producto de la evolución.
Así pues, dentro de las especies hay variación, pero esas variantes siguen siendo inequívocamente de la misma especie.
Y a veces, dentro de las especies hay una variación tan drástica, que esas variantes se convierten inequívocamente en otra especie.
A esto es a lo que llamaremos evolución.
Sinonimia
Evolución no es lo mismo que darwinismo. La definición de evolución es algo mucho más complejo. El problema es que, dada la ausencia casi completa de explicaciones sobre este tema, todo el mundo tiende a asimilar el fenómeno evolutivo a través de una de las pocas explicaciones que se conocen: la de Carlos Darwin.
El punto importante es si la explicación científica de Darwin está o no razonablemente comprobada. Pero, independientemente de que lo esté o no, la cuestión es que Darwin le ha dado una explicación razonable.
Pero hay que mantener una clara separación conceptual entre los términos “evolución” y “darwinismo” (que mucha gente considera sinónimos).
Consecuentemente, aceptar el fenómeno evolutivo no implicará aceptar la explicación darwinista; y criticar la explicación darwinista no implicará negar el fenómeno evolutivo.
Lo que es el darwinismo
La parte central de la idea de Darwin, presentada en un primer artículo (1855) junto con el también naturalista inglés Alfred Wallace, y popularizada por su obra “El Origen de las Especies” (1859), consiste básicamente en la unión de tres conceptos: variación, selección y acumulación.
La variación, más que una idea explicativa, es propiamente la observación elemental de la Naturaleza. En una población de animales de una especie no hay dos individuos idénticos, sino que existen siempre pequeñas variaciones.
Es una cuestión que los ganaderos y quienes trabajan con animales conocen muy bien.
Y al igual que los criadores de ganado, los agricultores también reconocen las diferencias que existen en plantas de una misma especie.
Esas diferencias morfológicas o funcionales entre los diversos individuos de una misma especie, constituyen el punto de apoyo de la tesis de Carlos Darwin.
De hecho, esas diferencias son imprescindibles para sobrevivir, ya que sin esa diversidad la Naturaleza no sería exitosa. La Naturaleza es exitosa porque es diversa, y allí donde deja de haber diversidad, se pone en peligro la existencia de la vida.
La selección
La selección es una idea que Darwin tomó de su paisano Robert Malthus (economista inglés) y la aplicó a la Naturaleza. Malthus, en su obra “Ensayo sobre la Población” (publicada en 1798), popularizó entre las clases cultas inglesas la idea de que el ritmo de crecimiento de la población sigue una progresión geométrica (2, 4, 8, 16, 32, 64…), mientras que el ritmo de la producción de alimentos sigue una progresión aritmética (1, 2, 3, 4, 5…).
Por lo tanto, las poblaciones crecen a mayor velocidad que la comida necesaria para mantenerlas. Y en consecuencia, el hambre estará en el futuro de las sociedades humanas.
Eso era lo que decía Malthus en 1798.
La vida humana, según esa tesis, se convertiría en una dura competencia por la supervivencia, que siempre estaría amenazada por la escasez de alimento.
Darwin trasladó la tesis de Malthus, de la sociedad a la Naturaleza, y consideró que la supervivencia de los seres vivos era algo aún más difícil, ya que se econtraban amenazados por múltiples peligros y problemas: escasez de alimento, cambios en el clima, sequías, inundaciones, incendios forestales, amenazas de los depredadores y un largo etcétera.
Por lo tanto, dijo Darwin, la vida es una dura lucha por la supervivencia. Y en esa lucha, sólo los mejor dotados están en condiciones de sobrevivir, y de pasar sus cualidades exitosas a las generaciones siguientes.
La Naturaleza, debido a su carácter duro e implacable, provoca en los seres vivos variaciones quc tienden a manifestarse con el tiempo (debido a la eliminación de las formas menos aptas para sobrevivir, y a la conservación de los individuos más aptos para adecuarse a los cambios).
Dicho de otro manera, la propia Naturaleza se encarga de “seleccionar”, dentro de cada especie, los individuos más aptos para asegurar la supervivencia.
Esa es la selección natural.
La acumulación —de las variaciones
Por último, Darwin entendió que todo el proceso evolutivo se ha dado por la acumulación progresiva de las pequeñas variaciones que van siendo escogidas por la dureza de la selección natural.
Visto de la manera que se ha descrito, la variación, la selección y la acumulación, parecen conceptos muy elementales, pero cuando se toma en cuenta que esto ha ocurrido en todos los seres vivos, a través de millones de años, se refuerza la tesis de que este proceso es el que ha producido las diversas formas de vida que ahora observamos en la Tierra.
“Lo básico son las variaciones, la selección natural y la acumulación progresiva de los resultados de dicha selección”, dice Darwin.
Por lo tanto, si se niegan estos conceptos, la tesis de Darwin se derrumba.
Morfología y especie
La obra de Darwin sólo muestra la palabra “especie” en el título de su obra (“El Origen de las Especies”), pero esta palabra no aparece en el contenido del libro. De hecho, las explicaciones de Darwin sólo intentan dar razones para los cambios que ocurren en los seres vivos, pero no para los cambios que propician el paso de una especie a otra.
La cuestión de en qué consiste el cambio de una especie a otra, orquestado por la “acumulación de variaciones”, debidas a la “selección natural”, no es un concepto planteado por Darwin, sino que se trata de un concepto introducido por el “neodarwinismo”.
Es lo que los neodarwinistas llaman “especiación”: cambios evolutivos que llevarían a cambios de especie.
Pero definir lo que es un cambio de especie no es tan simple, de hecho, el propio Darwin reconoció su desesperación y sus problemas, poco menos que insolubles, cuando intentó determinar, entre una serie de ejemplares que estaba describiendo, si se trataba de especies distintas o de variedades de una misma especie.
De esta perplejidad de Darwin podemos extraer una lección muy clara: el cambio de especie no es un simple cambio de morfología.
Por último, es claro que las tesis darwinistas parten de la evidencia de la variación y la diversidad, pero no la explican.
Con la llegada de la genética, ya en pleno siglo 20, dicha variación se explica en términos de “mutaciones al azar” (cambios al azar). Pero, como es bien sabido, el azar como causa es muy débil (los cambios que se requieren en el medio natural deben ser más dinámicos que simplemente atenerse a lo que traiga el azar).
Por eso el punto fuerte del darwinismo es la selección natural.
Conclusiones
Llegados a este punto, se plantea: si la explicación darwinista o neodarwinista no es cierta, ¿cómo se explica la evolución? Y la respuesta es sumamente sencilla: todavía nadie lo sabe.
Tampoco se puede afirmar con certeza que la explicación darwinista es verdadera. Pero aunque pueda parecer que se trata de afirmaciones que nos dejan en el vacío, Darwin aporta bastante a nuestro entendimiento de la biología.
El problema es que si rechazamos a Darwin, nos quedarnos sin un marco de ideas en el que se puedan insertar los datos y los conocimientos que poseemos.
Lo increíble es que, después de Darwin, ha quedado sin investigar la cuestión básica: ¿por qué aparecen nuevos patrones morfológicos en los seres vivos? ¿Pueden estos patrones llevar a la creación de una nueva especie? ¿Qué es desde el punto de vista científico una nueva especie?
Una vez establecida la explicación, podríamos entender mejor la causa de la desa-parición de unas especies y la supervivencia de otras.
Lo que nos interesaría saber al estudiar la evolución es el origen de las formas de vida. Pero sobre ese origen, el darwinismo no ha dicho nada en siglo y medio.
sc