Estados Unidos, preocupado por futuro de Corea del Norte

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Internacional
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La muerte de Kim Jong-il genera bastante incertidumbre en este escenario. "Estamos al comienzo de épocas particularmente peligrosas", cita el "New York Times"

Washington.- La reacción de Washington ante la muerte del máximo líder norcoreano, Kim Jong-il, fue más que escueta, pero el tono amenazante se dejó oír: la Casa Blanca subrayó dos veces, con pocas horas de diferencia, su compromiso con la "estabilidad de la península coreana" y destacó que está en "estrecho contacto con los "aliados" en la región. Fue un disparo de alerta hacia el régimen peninsular.

Pero la pregunta es qué impacto tienen las palabras de Barack Obama en la cúpula norcoreana. La política estadounidense no se destaca por el éxito de su vínculo con el régimen, ante el cual Obama se mostró explíciamente abierto hace casi tres años, al asumir la presidencia de Estados Unidos.

Sin embargo, poco después de la llegada de Obama Pyongyang lanzó su segundo test nuclear. Y poco después la revista estadounidense "Time" apuntó: "Corea del norte nos mordió la mano que le extendíamos".

Desde entonces, la postura estadounidense está clara: el paupérrimo país no recibirá ayudas hasta que no reduzca considerablemente su programa nuclear.

Estados Unidos y Corea del Sur han mantenido conversaciones con representantes norcoreanos para sondear las posibilidades de retomar las conversaciones a seis bandas. Pero Pyongyang no tiene ninguna intención de acceder a estas negociaciones sin que se cumplan ciertas condiciones.

La muerte de Kim Jong-il genera bastante incertidumbre en este escenario. "Estamos al comienzo de épocas particularmente peligrosas", cita el "New York Times" declaraciones del profesor especialistas en Asuntos de Seguridad del Massachusetts Institute of Technology Jim Walsh.

Sus palabras se refieren en particular al tercero y menor de los hijos del ex líder máximo, Kim Jong-un, que lo sucederá al frente del país. Es un líder joven "del que el Ejército probablemente desconfíe", comenta Walsh, que se reunió en los últimos meses con delegaciones norcoreanas. "Eso podría generar errores de cálculos y guerras no intencionadas".

Otros especialistas estadounidenses no creen que la muerte de Kim empuje al país al caos. "Todos los que dicen que saben qué sucederá, mienten o se autoengañan", destaca un militar estadounidense de alto rango que sirvió en Corea del Sur. Lo que genera especial preocupación es el riesgo de que se produzcan enfrentamientos militares entre el norte y el sur durante la fase crítica de transición del poder al sucesor de Kim.

Ante la falta de canales de comunicación, Estados Unidos apuesta por Corea del Sur como mediador. En una conversación telefónica con el presidente Lee Myung-bak, Obama instó a que existiese un acuerdo entre los equipos de seguridad de los aliados.

Pero eso seguramente será todo lo que inicie la administración Obama. Los cables dados a conocer por la plataforma Wikileaks hace aproximadamente un año mostraban que los diplomáticos estadounidenses no disponían de mucha información concreta sobre Corea del Norte.

Según el rotativo, los cables diplomáticos contenían "muchas suposiciones fundadas, pero pocos hechos".

Indicios no faltan para suponer que Pyongyang no desistirá en su avance nuclear. "Las armas nucleares a Corea del Norte no sólo le sirven para su propia seguridad y como masa de negociación con la comunidad internacional, sino también como herramienta para su supervivencia política", analiza el Consejo de Relaciones Exteriores, un influyente think tank en Washington.

Los sucesores de Kim seguramente no se arriesgarán "a mostrar debilidad y abandonar su programa nuclear".

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