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Especial del Día del Padre: un familiar muy literario
Escritores han abordado al padre con discursos disímiles: son historias de homenaje o de recelo, pero siempre relatos fascinantes y de reflexión
Fuente:
domingo, 17 de junio del 2012
Íntimo. La carta de Franz Kafka a su padre tiene una gran relevancia literaria. Fotos: Vanguardia-Archivo
El padre es una figura presente siempre en la literatura y es razonable: cada ser humano tiene un lazo único con su progenitor, que puede ser desde un conflicto hasta algo virtuoso, pero que ha definido su vida. Así, una de las mayores historias mexicanas, “Pedro Páramo”, inicia con un hijo que busca a su padre en la región de Comala; o una metáfora filosófico-religiosa sucede al idear a un doctor que crea a su propio ser vivo, el monstruo de Frankenstein. La historia paterna puede ser, pues, desde algo trágico, algo optimista o hasta una incertidumbre. Hoy ejemplificamos con algunos de los más conocidos escritores que han hecho del padre un eje de su obra.
Franz Kafka
Al hablar del escritor checo Franz Kafka (1883-1924) hay dos principales referencias inmediatas: su novela “La Metamorfosis” y su texto epistolar “La Carta al Padre”. Es en este último donde el padre tiene un papel fundamental para entenderlo a él y a su obra. Aquí el padre se relaciona sobremanera con sus temas literatros: la crisis del hombre moderno, su existencia conflictiva y su desamparo. Aquí, en esta carta que sirve como catarsis y que es tan famosa como la carta que Oscar Wilde escribió al amante perjudicó su vida (“De Profundis”), Kafka comunica el temor que siente ante su progenitor Hermann Kafka, quien es frío y duro, algo que definió mucho de la personalidad de este clásico escritor.
Fechada en 1919, pero hecha pública como casi toda su obra, póstumamente, exhibe la psique del hombre que retrató como pocos la angustia y el conflicto de estar vivo y relacionarse con otros. La larga misiva tiene, además, cualidades narrativas alabadas a través del tiempo.
Juan Rulfo
La historia más duradera y resistente al tiempo en México es considerada por muchos “Pedro Páramo” de Juan Rulfo (así como su compendio de cuentos, “El Llano en Llamas”, que conforman toda su obra). Esta novela corta se desencadena con una búsqueda igual a la que realiza el mítico Telémaco para buscar a Odiseo: el hijo realiza travesía para buscar a su padre y en este caso el progenitor es Pedro Páramo.
Aquí se descubre el pasado de este hombre, un cacique que se apodera de Comala, el lugar donde se desarrllan distintas historias entre lo fantasmal y lo real, y donde Rulfo (1917-1986) dejó su maestría literaria, mostrando su poética de relaciones sociales en el campo y sus tragedias; sus creencias y todo en un escenario onírico.
“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera”, es la famosa apertura de esta ficción, pronunciada por Juan Preciado, uno de los tantos hijos que Páramo tuvo con varias mujeres, y quien hizo de Comala un pueblo oprimido y en decadencia, hasta convertirlo, como él mismo, en un fantasma.
Stephen King
En Estados Unidos la figura paterna ha sido abordada en distintas ocasiones por Stephen King, un rey de los libros de terror a nivel mundial.
Pero no todo es horror en su producción, y vemos que al padre lo ha diseñado con personajes llenos de conflictos y que provocan un recelo entre sus hijos y cercanos.
En su novela “Dolores Claiborne” se aleja de sus historias de corte fantástico, para crear un escenario más realista: la novela es el monólogo de una ama de llaves que es acusada de matar a una anciana, y que se declara inocente, narrando más bien otro asesinato pasado. Aquí vemos la figura del padre echa pedazos por la relación de violencia hacia Dolores Claiborne, la protagonista que es su esposa y madre de dos hijos, en una isla donde el día en que ocurrirá un eclipse total también sucederán las cosas que definirán su vida.
En “El Resplandor” King hizo protagonista a un padre que llega a ápices malévolos por una especie de posesión que le provoca el Hotel Overlook, situado en las alturas de unas montañas nevadas, del cual es vigilante junto a su familia durante todo un invierno; el terror comienza a apoderarse de su familia.
Mary W. Shelley
El doctor Víctor Frankenstein es también un padre, pues creó a un ser vivo un tanto grotesco: un monstruo que desafió a toda ciencia. Pero en esta novela clásica y de culto, de la inglesa Mary W. Shelley (1797-1851), se vive la idea de “dios” y nos hace ver al ser creado como una metáfora de nosotros: ¿Quién es nuestro creador? ¿Por qué? No fue gratuitamente que la novela se subtitula “O El Moderno Prometeo”, haciendo alusión al mito griego de Prometeo, semidiós creado por los dioses, a quienes reta para revelar a los humanos el don del fuego. La historia es un clásico del terror.Jaime Sabines
En poesía el tema del padre no se queda atrás. Si bien hay numerosos ejemplos de versos escritos al progenitor, uno de los más conocidos poemas de este tipo en México es “Algo Sobre la Muerte del Mayor Sabines”, donde Jaime Sabines le rinde un homenaje emotivo en forma de elegía de largo aliento. Él mismo escribió detalles de su padre como preludio al poema, donde cuenta que su apellido viene de Beirut, de donde su padre es originario; quizá de “Sacbin”, según relata.
Jaime Sabines
Cuenta Sabines allí sobre la vida de su padre: “el Viejo huyó de la casa teniendo doce años de edad. A mí me decía que había participado a principios de siglo en la excavación del canal de Panamá, donde murieron infinidad de obreros. Quizá era cierto o quizá puro cuento”; y también recuerda que se metió en la Revolución Mexicana y estuvo a punto de morir cuando fue apresado en Yucatán y se convirtió al carrancismo. También confiesa el origen del poema: cuando se descubrió un cáncer en el padre Sabines, “fue empezándose a hacer el poema”. Luego de su muerte, dice, comenzó a escribir las palabras “No podrás morir, no podrás morir, no podrás morir...’; dando pie a un poema que ha perdurado en el tiempo.
¿Sabías que...?
El padre de Frida Kahlo, Guillermo, le heredó el gusto por retratar, pues éste era fotógrafo.
Van Gogh al deslindarse de su padre Theodorus, un pastor protestante, se dedica a la pintura.
Poetas han heredado a sus hijos este don escrito, como Eliseo Diego a Eliseo Alberto (Cuba); y Paco Ignacio
Taibo a su hijo homónimo y a Benito Taibo (España-México).
Kafka: analizan su ‘Carta al Padre’
Notimex
MÉXICO.- La obra de Franz Kafka (1883-1924), en opinión de la maestra Rocío Montiel ha sido sobre interpretada; particularmente el texto “Carta al Padre”, que según expertos resulta de vital importancia para comprender la relación del autor con su padre.
"Se ha creído al pie de la letra todo lo que dice Kafka para caracterizar a su padre, pero esto sin tomar en cuenta el género al que pertenece la obra, que es el epistolar", comentó la especialista en letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En entrevista, aseguró que la Carta al padre es un texto imprescindible para ingresar al mundo narrativo y filosófico de Kafka. No obstante, subrayó, "estamos hablando de un texto epistolar, de creación, de ficción".
Kafka, recordó la especialista, le envió una carta a Milena Jesenská, con quien sostuvo una relación sentimental a la distancia, que decía: "escribir cartas es comunicarse con fantasmas. No sólo con el fantasma del receptor, sino con el propio, que emerge entre las líneas que se hace presente".
Lo que debemos entender en esta cita, afirmó, es que se trata de ficción, "no estamos hablando de mentiras, sino de una construcción paralela que hacen los creadores. Sí hay un orden simbólico en el que expresan sus preocupaciones y, de manera voluntaria, el escenario histórico, pero tampoco dicen la verdad absoluta".
En este sentido, explicó que dentro del género epistolar existe; el destinador y destinatario y que él, quien actúa como destinador utiliza la recreación, por medio de la imaginación, para expresar sus deseos. Entonces en las cartas no se está hablando de una verdad histórica, sino de una fuente imaginativa; lo que finalmente se hace en las cartas es construir personajes.
Kafka escribió “Carta al Padre” en 1919, después de haber creado algunas de sus obras más importantes, como "El Proceso", "Metamorfosis" y "La Condena", por ello este texto, que como todos los de su autoría sea interpretado a partir de múltiples perspectivas, y una de ellas es que sea este una consecuencia de sus ficciones.
Cabe también esta interpretación, dijo, y es que la vasta y rica obra de Kafka cuenta con múltiples interpretaciones y nadie puede decir la última verdad; "existen elementos en la carta que se relacionan con su obra, pero no podemos establecer totalmente y real esta relación", anotó.
Respecto a Hermann Kafka, padre del Franz, comentó Montiel, "era diferente a él, tenía otra historia, era de origen modesto y le había costado mucho trabajo tender una posición económicamente holgada, contaba con un negocio próspero y se ocupó de satisfacer las necesidades financieras de sus hijos".
Franz Kafka
Al hablar del escritor checo Franz Kafka (1883-1924) hay dos principales referencias inmediatas: su novela “La Metamorfosis” y su texto epistolar “La Carta al Padre”. Es en este último donde el padre tiene un papel fundamental para entenderlo a él y a su obra. Aquí el padre se relaciona sobremanera con sus temas literatros: la crisis del hombre moderno, su existencia conflictiva y su desamparo. Aquí, en esta carta que sirve como catarsis y que es tan famosa como la carta que Oscar Wilde escribió al amante perjudicó su vida (“De Profundis”), Kafka comunica el temor que siente ante su progenitor Hermann Kafka, quien es frío y duro, algo que definió mucho de la personalidad de este clásico escritor.
Fechada en 1919, pero hecha pública como casi toda su obra, póstumamente, exhibe la psique del hombre que retrató como pocos la angustia y el conflicto de estar vivo y relacionarse con otros. La larga misiva tiene, además, cualidades narrativas alabadas a través del tiempo.
Juan Rulfo
La historia más duradera y resistente al tiempo en México es considerada por muchos “Pedro Páramo” de Juan Rulfo (así como su compendio de cuentos, “El Llano en Llamas”, que conforman toda su obra). Esta novela corta se desencadena con una búsqueda igual a la que realiza el mítico Telémaco para buscar a Odiseo: el hijo realiza travesía para buscar a su padre y en este caso el progenitor es Pedro Páramo.
Aquí se descubre el pasado de este hombre, un cacique que se apodera de Comala, el lugar donde se desarrllan distintas historias entre lo fantasmal y lo real, y donde Rulfo (1917-1986) dejó su maestría literaria, mostrando su poética de relaciones sociales en el campo y sus tragedias; sus creencias y todo en un escenario onírico.
“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera”, es la famosa apertura de esta ficción, pronunciada por Juan Preciado, uno de los tantos hijos que Páramo tuvo con varias mujeres, y quien hizo de Comala un pueblo oprimido y en decadencia, hasta convertirlo, como él mismo, en un fantasma.
Stephen King
En Estados Unidos la figura paterna ha sido abordada en distintas ocasiones por Stephen King, un rey de los libros de terror a nivel mundial.
Pero no todo es horror en su producción, y vemos que al padre lo ha diseñado con personajes llenos de conflictos y que provocan un recelo entre sus hijos y cercanos.
En su novela “Dolores Claiborne” se aleja de sus historias de corte fantástico, para crear un escenario más realista: la novela es el monólogo de una ama de llaves que es acusada de matar a una anciana, y que se declara inocente, narrando más bien otro asesinato pasado. Aquí vemos la figura del padre echa pedazos por la relación de violencia hacia Dolores Claiborne, la protagonista que es su esposa y madre de dos hijos, en una isla donde el día en que ocurrirá un eclipse total también sucederán las cosas que definirán su vida.
En “El Resplandor” King hizo protagonista a un padre que llega a ápices malévolos por una especie de posesión que le provoca el Hotel Overlook, situado en las alturas de unas montañas nevadas, del cual es vigilante junto a su familia durante todo un invierno; el terror comienza a apoderarse de su familia.
Mary W. Shelley
El doctor Víctor Frankenstein es también un padre, pues creó a un ser vivo un tanto grotesco: un monstruo que desafió a toda ciencia. Pero en esta novela clásica y de culto, de la inglesa Mary W. Shelley (1797-1851), se vive la idea de “dios” y nos hace ver al ser creado como una metáfora de nosotros: ¿Quién es nuestro creador? ¿Por qué? No fue gratuitamente que la novela se subtitula “O El Moderno Prometeo”, haciendo alusión al mito griego de Prometeo, semidiós creado por los dioses, a quienes reta para revelar a los humanos el don del fuego. La historia es un clásico del terror.Jaime Sabines
En poesía el tema del padre no se queda atrás. Si bien hay numerosos ejemplos de versos escritos al progenitor, uno de los más conocidos poemas de este tipo en México es “Algo Sobre la Muerte del Mayor Sabines”, donde Jaime Sabines le rinde un homenaje emotivo en forma de elegía de largo aliento. Él mismo escribió detalles de su padre como preludio al poema, donde cuenta que su apellido viene de Beirut, de donde su padre es originario; quizá de “Sacbin”, según relata.
Jaime Sabines
Cuenta Sabines allí sobre la vida de su padre: “el Viejo huyó de la casa teniendo doce años de edad. A mí me decía que había participado a principios de siglo en la excavación del canal de Panamá, donde murieron infinidad de obreros. Quizá era cierto o quizá puro cuento”; y también recuerda que se metió en la Revolución Mexicana y estuvo a punto de morir cuando fue apresado en Yucatán y se convirtió al carrancismo. También confiesa el origen del poema: cuando se descubrió un cáncer en el padre Sabines, “fue empezándose a hacer el poema”. Luego de su muerte, dice, comenzó a escribir las palabras “No podrás morir, no podrás morir, no podrás morir...’; dando pie a un poema que ha perdurado en el tiempo.
¿Sabías que...?
El padre de Frida Kahlo, Guillermo, le heredó el gusto por retratar, pues éste era fotógrafo.
Van Gogh al deslindarse de su padre Theodorus, un pastor protestante, se dedica a la pintura.
Poetas han heredado a sus hijos este don escrito, como Eliseo Diego a Eliseo Alberto (Cuba); y Paco Ignacio
Taibo a su hijo homónimo y a Benito Taibo (España-México).
Kafka: analizan su ‘Carta al Padre’
Notimex
MÉXICO.- La obra de Franz Kafka (1883-1924), en opinión de la maestra Rocío Montiel ha sido sobre interpretada; particularmente el texto “Carta al Padre”, que según expertos resulta de vital importancia para comprender la relación del autor con su padre.
"Se ha creído al pie de la letra todo lo que dice Kafka para caracterizar a su padre, pero esto sin tomar en cuenta el género al que pertenece la obra, que es el epistolar", comentó la especialista en letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En entrevista, aseguró que la Carta al padre es un texto imprescindible para ingresar al mundo narrativo y filosófico de Kafka. No obstante, subrayó, "estamos hablando de un texto epistolar, de creación, de ficción".
Kafka, recordó la especialista, le envió una carta a Milena Jesenská, con quien sostuvo una relación sentimental a la distancia, que decía: "escribir cartas es comunicarse con fantasmas. No sólo con el fantasma del receptor, sino con el propio, que emerge entre las líneas que se hace presente".
Lo que debemos entender en esta cita, afirmó, es que se trata de ficción, "no estamos hablando de mentiras, sino de una construcción paralela que hacen los creadores. Sí hay un orden simbólico en el que expresan sus preocupaciones y, de manera voluntaria, el escenario histórico, pero tampoco dicen la verdad absoluta".
En este sentido, explicó que dentro del género epistolar existe; el destinador y destinatario y que él, quien actúa como destinador utiliza la recreación, por medio de la imaginación, para expresar sus deseos. Entonces en las cartas no se está hablando de una verdad histórica, sino de una fuente imaginativa; lo que finalmente se hace en las cartas es construir personajes.
Kafka escribió “Carta al Padre” en 1919, después de haber creado algunas de sus obras más importantes, como "El Proceso", "Metamorfosis" y "La Condena", por ello este texto, que como todos los de su autoría sea interpretado a partir de múltiples perspectivas, y una de ellas es que sea este una consecuencia de sus ficciones.
Cabe también esta interpretación, dijo, y es que la vasta y rica obra de Kafka cuenta con múltiples interpretaciones y nadie puede decir la última verdad; "existen elementos en la carta que se relacionan con su obra, pero no podemos establecer totalmente y real esta relación", anotó.
Respecto a Hermann Kafka, padre del Franz, comentó Montiel, "era diferente a él, tenía otra historia, era de origen modesto y le había costado mucho trabajo tender una posición económicamente holgada, contaba con un negocio próspero y se ocupó de satisfacer las necesidades financieras de sus hijos".
