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Escalera hacia el cielo

El Monasterio de las Descalzas Reales, en el centro de la capital de España, que alberga el convento de clausura de las Clarisas Franciscanas desde su fundación en el siglo XVI, descubre restauradas las pinturas murales de su escalera principal. Un camino lleno de luz y brillo que nos hace regresar a otros tiempos.

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martes, 30 de noviembre del 2010

  • Vista general restaurada del Monasterio de las Descalzas Reales. Foto EFE
Madrid, España.- En pleno centro de Madrid, el Monasterio de las Descalzas Reales se convierte en un oasis en medio de la tempestad. Fundado por Doña Juana de Austria, hija pequeña del emperador Carlos V y hermana del rey Felipe II. Se alza sobre un palacio renacentista y, desde su creación, lo habitan las religiosas de la Orden de las Clarisas Franciscanas.

El trabajo de restauración comenzó hace dos años gracias al acuerdo suscrito entre Patrimonio Nacional y BBVA. El objetivo era recuperar la belleza artística de uno de los espacios más singulares del barroco madrileño, un espacio que comunica el claustro bajo y el alto y que reverdece el renacimiento toledano.

Según el gerente de Patrimonio Nacional, Jose Antonio Bordillo, el espacio recibe cinco mil visitantes al año y las obras tenían la intención de preservar el espacio y las pinturas que  las más antiguas datan del siglo XVI. Casualmente, la restauración coincide con el 450 aniversario del inicio de la vida conventual en el edificio. Una celebración que recupera el esplendor del monasterio.

Miguel Morán Turina, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense, ha destacado que se "trata de uno de los espacios murales más significativos que queda en Madrid y que por fortuna se sigue conservando", a pesar de que durante la Guerra Civil  -de 1936 a 1939- sufrió el impacto de una bomba "que no llegó a explotar. Si no nada de esto existiría", comenta el experto. El impacto afectó a una de las esquinas y produjo una separación entre las capas de mortero -que sirven de base a la pintura- y la propia capa pictórica.

ESPACIO MURAL

El catedrático explica que la decoración de la escalera es posterior a la construcción de palacio "y ese es uno de sus grandes enigmas", pues pertenecen a la segunda mitad del siglo XVII, y no se conoce la existencia de descripciones ni referencias a las decoraciones ni a quien había participado en su elaboración. Aunque sí se sabe que la decoración comenzó por las bóvedas y continuó por las paredes.

El mural refleja paisajes en los que aparece San Juan Bautista y el cordero. En un plano superior un calvario y la representación de Cristo yacente. La familia real de la época con el rey Felipe IV, la reina Doña Mariana y sus hijos Felipe Próspero y María.
Los siete arcángeles: Miguel, Rafael, Gabriel, Uriel Zaquier, Jofiel, Samuel, el Angel protector de la comunidad y el Angel custodio, también están representados. Para terminar, la bóveda acoge las cuatro virtudes teologales, varias representaciones de santos enmarcados en círculos, y el fresco "El Rompimiento de la Gloria".

Ana García Sanz, conservadora del Monasterio, muestra su "satisfacción" porque proyectos e "iniciativas" como estas se lleven a cabo. Y destaca que el espacio restaurado se puede "considerar un museo mural en sí mismo", creado por diferentes artistas y épocas.

La conservadora cuenta que el monasterio formaba parte de un complejo en el que también se ubicaba la iglesia, el Hospital de la Misericordia y una casa para niñas huérfanas.

La comunidad eclesiástica estaba compuesta por treinta y tres religiosas en memoria de la edad a la que Cristo se enfrento a su muerte y resurrección. Todas ellas debían pertenecer al linaje real o proceder de familias nobles. "Mujeres cultas y poderosas, a través de las que surgió el mecenazgo artístico y unas estrechas relaciones entre la Corte y el monasterio, donde llegaron a tener residencia durante un tiempo las reinas Margarita de Austria e Isabel de Valois", según García Sanz.

DESTACADOS:

- El mural refleja paisajes en los que aparece San Juan Bautista y el cordero. En un plano superior un calvario y la representación de Cristo yacente. Los siete arcángeles: también están representados. Mientras que la bóveda acoge las cuatro virtudes teologales y varias representaciones de santos enmarcados en círculos, y el fresco "El Rompimiento de la Gloria".

- Miguel Morán Turina, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid, ha destacado que se "trata de uno de los espacios murales más significativos que queda en Madrid y que por fortuna se sigue conservando".

- Las pinturas más antiguas de monasterio se remontan al siglo XVI. Casualmente, la restauración coincide con el 450 aniversario del inicio de la vida conventual en el edificio. Una celebración que recupera su esplendor.

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