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En las plazas de toros la muerte siempre presente

Todos los que directa o indirectamente participan en el espectáculo taurino corren el riesgo de perder la vida por una cornada, aunque a veces ellos mismos lo olvidan

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miércoles, 14 de septiembre del 2011

  • Fotos: Vanguardia-EFE/Cortesía:El Saltillense
Saltillo.- En cuanto suenan lo clarines, la muerte sobrevuela por todos los rincones de las plazas de toros buscando a quién llevarse con su invisible manto de tragedia.

Por suerte, son pocas las veces las que la muerte, que tarde o temprano conoceremos, hace presa de algunos de los protagonistas de la fiesta taurina.

Sin embargo, en algunas fatídicas tardes consigue hacerse de alguno de los muchos personajes que se mueven dentro o fuera del ruedo.

Tocó el turno el domingo pasado a un monosabio del equipo de servicio de plaza de toros Nuevo Progreso de Guadalajara, quien ayer perdió la batalla ante la muerte tras las gravísimas cornadas que recibió haciendo sus funciones en el ruedo.

Don Salvador Hernández Mariscal, de 65 años, fue una de las muchas víctimas mortales de la fiesta de los toros. Y todo por cumplir con su función, casi vocacional, de monosabio, en una plaza en donde en los últimos 20 años se ha cobrado la vida de tres personajes de la fiesta taurina.

El primero de las víctimas mortales fue el novillero tapatío Alberto Bricio, quien el 6 de junio de 1993 recibió mortales cornada del astado "Fistol", de la ganadería de Iturbe Hermanos.

La segunda víctima que enlutó el mundo taurino fue el saltillense Carlos Vargas, quien murió, el 2 de noviembre de 1997, justamente tras ser empitonado varios días atrás por un novillo durante un festival de aficionados prácticos.

Y la tercera tragedia que hará historia del ruedo de Guadalajara es la del servidor de plaza don Chava, a quien el domingo pasado un novillo de El Vergel lo empitonó tras saltar al callejón y le propinó mortales cornadas en el tórax, dañándole hígado, pulmón, intestinos y pericardio.

Ayer, a las 05:00 horas, falleció en el hospital San Javier de Guadalajara.

`Vi la muerte de cerca'

Y es que el peligro no sólo lo corren los toreros y banderilleros, sino también las personas que, muchas veces por trabajo y otras tantas por ocio, se encuentran en el callejón de una plaza de toros.

Tal fue el caso del reportero y camarógrafo saltillense Juan Andrés Martínez, quien vio de cerca la muerte un 31 de agosto de 1997, tras ser embestido en el callejón por un toro que había brincado justo donde él estaba.

Esa tarde se celebraran en la Plaza Armillita los primeros 31 años de alternativa del matador Eloy Cavazos.

"Yo normalmente cubría las corridas de toros porque soy corresponsal de Televisa México, y ese día tomé la cámara para grabar algunas cosas que me interesaban, cuando de repente oí la gritería de la gente cuando el toro, con más de 500 kilos de peso, prácticamente voló y topó en la pared (contrabarrera) y cayó en el callejón, pero yo no alcancé, por estar grabando, a detectar el peligro que estaba corriendo", recordó Juan Andrés.

Desde ese momento, los siguientes minutos pudieron haber sido los últimos de su vida, pero afortunadamente el comunicólogo aún puede recordar y contarlos impresionantes momentos que vivió a continuación.

"En ese momento me quise meter al burladero, pero estaba lleno de fotógrafos y camarógrafos, y a uno le dije que me diera chance y ya no cupe. Llegó el toro y me impactó el toro por la espalda, me tumbó al piso y en ese momento perdí el conocimiento por unos instantes.

"Cuando desperté recuerdo ver el hocico del toro encima de mi, en mi cara, y en ese momento hice un recuento de todo lo que hecho en mi vida, en cuestión de segundos, pues yo en ese momento pensé que había llegado mi hora, fue muy espantoso, pero vi la muerte de cerca", recuerda el periodista.

Afortunadamente, ese toro de la ganadería de Arroyo Zarco, que correspondió a Guillermo González "Chilolo", se quebró el cuerno derecho al estrellarse en la contrabarrera, por lo que el comunicólogo se salvó de ser cogido en ese incidente.

"Recuerdo que el toro trataba de meter su cuerno en mi cuerpo, pero ya no lo traía y eso fue lo que me salvó la vida, porque de haberlo traído me hubiera incrustado el cuerno desde el primer impacto en la espalda y otra cosa hubiera pasado", asegura.

Martínez sólo sufrió raspones en la espalda, en la entrepierna y le fracturó tres costillas, de las que llaman flotantes, además de alterarle los niveles de glucosa, pues él padece desde entonces de diabetes.

LA NUEVO PROGRESO, TRES HERIDOS MORTALES.

En el ruedo de la plaza de toros Nuevo Progreso han sucedido tres trágicos acontecimientos que han enlutado la fiesta de los toros, incluyendo al aficionado práctico saltillense Carlos Vargas.

6 de junio 1993

El novillero Alberto Bricio recibe varias terribles cornadas del astado "Fistol", de la dehesa de Yturbe Hermanos cuando intentaba darle un farol de rodillas en los medios. Moriría a primera del día siguiente.

27 de octubre de 2007

El aficionado práctico saltillense Carlos Vargas, al estar toreando de muleta al cuarto de la tarde, recibió un fuerte golpe en el pecho que le comprimió un pulmón y le lesionó el corazón, ocasionándole un paro cardiorrespiratorio y, posteriormente, la muerte cerebral. A los pocos días, el 2 de noviembre, falleció en un hospital de Guadalajara.

11 de septiembre 2011

El veterano monosabio Salvador Hernández Mariscal recibió en la plaza Nuevo Progreso de Guadalajara una espeluznante cornada en el tórax que le lesionó el pulmón derecho, el hígado, los intestinos y el pericardio.

Ayer, y tras varias horas de luchas contra la muerte, falleció a la edad de 65 años en el hospital San Javier, de Guadalajara.