"El kirchnerismo es un movimiento contracorriente": Forster

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Internacional
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Forster, integrante del espacio intelectual prokirchnerista Carta Abierta, sostuvo que "Kirchner era un tipo de convicciones, no un teórico.

Buenos Aires, Argentina.- "El kirchnerismo es un movimiento contracorriente, pero eso tiene como consecuencia ser acusado de todo tipo de maldades", afirmó el filósofo e intelectual Ricardo Forster, al cumplirse este sábado diez años de la llegada de Néstor Kirchner (2003-2007) a la presidencia argentina.

"Ir contracorriente es el que hace mal los deberes, es un pésimo ejemplo. A veces pareciera ser que hay retóricas de la radicalidad que en verdad son profundamente conservadoras. Y experiencias que antes hubiéramos considerado reformistas que tienen una capacidad de hegemonía del sistema como hace mucho tiempo no teníamos y eso creo que se perfila claramente en la sociedades latinoamericanas", aseveró en una entrevista con la agencia dpa.

Forster, integrante del espacio intelectual prokirchnerista Carta Abierta, sostuvo que "Kirchner era un tipo de convicciones, no un teórico, no un hombre que construía la política bajo el presupuesto de una teoría previamente formulada, sino que tenía cuatro o cinco núcleos que le venían desde muy atrás y que tenían que ver con ciertas fidelidades, cierta idea de una sociedad más justa".

El intelectual señaló como principales ejes del movimiento kirchnerista, que engloba también los dos gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner desde 2007, el rescate de "la idea de la política", la reconfiguración del papel del Estado en la vida social, "la reconstrucción del tema de los derechos sociales, humanos, civiles, y de la idea del derecho".

"Creo que no veía ni iba más allá de un capitalismo bienestarista. El modelo económico que plantea Néstor Kirchner es reconstruir el Estado, reconstruir la economía, ponerla al servicio de la vida político-social, rearticular el mercado interno, para eso reconfigurar el papel de los sindicatos, de los trabajadores, rearmar las paritarias, mejorar los salarios", enumeró.

"El gobierno de Cristina es el momento de la politización del kirchnerismo. El de Néstor es el momento en el que un país desmadrado se reorganiza", definió el autor de numerosos libros, entre ellos "Walter Benjamin y el problema del mal" (2001), "Notas sobre la barbarie y la esperanza (2006) y "La anomalía argentina" (2010).

La primera etapa del kirchnerismo "es un gobierno más replegado, menos socialmente sostenido, con un diálogo y un tipo de alianza con actores que se miran con desconfianza pero se necesitan".

Cita como ejemplo la relación con el Grupo multimedios Clarín, desde 1998 enfrentado con el gobierno. "¿Cómo no iba a acordar con Clarín, asumiendo con el 22 por ciento de los votos y con un país que te lo pueden incendiar al día siguiente? Es un absurdo pensar que la pelea con Clarín tenía que empezar en ese momento, surge en el momento en que efectivamente hay una acumulación que vuelve posible salir a disputar con uno de los sectores claves del poder de la Argentina como es la estructura mediática", argumentó.

Forster subrayó en ese sentido que "en estos años se han cuestionado núcleos del poder como no se ha hecho en la historia argentina desde el primer peronismo: se discutió la renta agraria, se discute la renta comunicacional, se discute la estructura de la justicia, se discute la construcción de derechos, cantidad de cuestiones que parecían imposibles".

Las debilidades del kirchnerismo son varias, admitió. Desde la carencia de aliados sociales, hasta la dificultad para disciplinar a los agentes económicos en el marco de su política de "reformismo estatalista".

"No ha podido salir plenamente de una economía fuertemente concentrada, no ha podido doblegar una lógica de la extranjerización de la economía, lo ha hecho con dificultades. Sí ha avanzado en un fenómeno inverso de lo que sucede en el resto de América Latina y es que no ha caído en un proceso de reprimarización de la economía. Pero la política de sustitución de importaciones tiene sus complicaciones, sus confusiones y sus errores, la política cambiaria es imprescindible pero al mismo tiempo muestra sus debilidades", subrayó.

Forster reconoció asimismo que "la política de blanqueo de capitales no es más que expresión de que es muy difícil pelear contra una tendencia estructural del capital argentino y latinoamericano que es a la fuga. Entre 1976 y 2011 se ha fugado la misma cantidad de dólares que entró como deuda externa, eso es histórico".

Advirtió, en tanto, que "el gran problema del kirchnerismo es que impone una política a nivel nacional, pero a nivel territorial, sobre todo en las provincias, no termina de generar una disputa política con las formas tradicionales y conservadoras del propio peronismo".

"El kirchnerismo no es deducible pura y únicamente al peronismo. Y eso le trae dificultades para construir una fuerza social que sostenga al kirchnerismo", subrayó el filósofo, que anticipa que las elecciones legislativas de octubre serán "muy difíciles".

"Pero el kirchnerismo tiene reflejos y tiene una gran voluntad, yo no subestimaría nunca a Cristina, es más, tiene una vocación de tomar los momentos de dificultad y doblar la apuesta, esto ha sido parte del ADN del kirchnerismo y yo no tengo duda de que frente a las dificultades no está dispuesta a replegarse", aseguró.

Por Cecilia Caminos/DPA 



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