"El Juli" se jugó la vida

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Deportes
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Se inspira con el aniversario de la México y como regalo derrocha valor.

México, D.F..- El 66 aniversario de la Plaza México lo valía, merecía la pena hacer el esfuerzo, los invitados al festejo estaban conscientes, pero Julián López "El Juli" fue más allá en el compromiso. Incuestionable en el ruedo, el madrileño asumió el rol de actor protagónico, firmó dos faenas de pasmoso valor e hizo del cumpleaños 66 de la Monumental de Insurgentes, una tarde única. Por la relación de cariño y agradecimiento que lo une al coso, no se habría permitido menos.

"Me he jugado la vida, lo he dado todo", subraya "El Juli". "La verdad es que para mí, la Plaza México significa todo, es como mi casa. Estoy feliz, me siento totalmente identificado con la afición, yo venía a no dejar nada en el tintero y así ha sido, estoy muy emocionado", agrega el europeo.

Y vaya que Julián López arriesgó en La México. Otros evaden el trago amargo de plantarle cara a un toro complicado, el miedo de sentir que en cualquier momento puede venir la cornada; "El Juli", en cambio, lo asumió sin dudas. El supremo aguante del diestro erizó la piel de los aficionados; las exclamaciones, la expectante preocupación por verlo entre los pitones de sus enemigos despertaba el murmullo en los tendidos. El madrileño no retrocedió un solo centímetro, se quedó ahí, apostado en la línea de fuego y cuajó dos faenas de alto calibre, ante dos duros ejemplares de Xajay que hicieron sentir el peligro.

"[Fue un lote] muy complicado", reflexiona. "La verdad es que mis dos toros han sido muy difíciles, ha habido que exponer mucho y arriesgar mucho. La tarde ha sido de entrega absoluta", añade el diestro.

La poderosa actuación dominical dejó en claro que, aún afianzado en el sitio de primera figura del toreo mundial, "El Juli" no se conforma. Con autoridad, el español recordó que es él quien hoy por hoy manda en el toreo y en el esfuerzo sufrió una aparatosa cogida que le dejó un fuerte rayón en la parte media del muslo izquierdo, la taleguilla deshecha y la etiqueta de número uno cosida a su nombre con hilo de oro. Así cumplió Julián la cita.

"Con la madurez y la responsabilidad de que es un día muy especial en el que hay que jugarse la vida, de que es un día en el que había que estar dispuesto a darlo todo. Evidentemente, era un día de esos", insiste Julián, quien con una discreta sonrisa, casi afirmativa, elude ser quien admita que atraviesa el mejor momento de su carrera. "Bueno, por un buen momento", comenta.

Además de las cuatro orejas, premio a una actuación con olor a cornada, a peligro, a gesta, "El Juli" abandonó la Plaza México a hombros entre la efervescencia de decenas de aficionados que con gritos de "torero, torero", agradecieron al madrileño que hiciera del 66 aniversario de La México una tarde inolvidable.

"Fue una tarde muy bonita, muy especial. He estado entregado y la verdad es que estoy feliz con el recibimiento del público", finaliza el español.




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