El Huerto de la Salud
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En los laboratorios se emplean jitomate y lechuga con el fin de crear un inmunizador eficiente, el cual sería inyectado. Este escudo no atacaría los más de 100 genotipos del VPH, pero sí los principales, como el VPH-16, el más peligroso
México, D.F..- En unos cuantos laboratorios médicos del mundo, los hombres de ciencia trabajan con vegetales en busca de una vacuna que proteja del virus del papiloma humano (VPH) o cure el cáncer que éste genera. Se trata de hallar un escudo natural ante esta amenaza letal.
Es una labor de alta especialidad que se desarrolla únicamente en Sudáfrica y EU, a los que hace unos años se unió México, cuyos científicos están involucrados en el desarrollo de una vacuna contra el VPH, la cual puede estar lista en el sector salud en unos cinco años.
Más que sueños
Miguel Angel Gómez Lim, científico del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), unidad Irapuato, dice que desarrollar esta vacuna "es uno de los retos a vencer". La tarea, precisa, comenzó hace seis años y se trabaja en la elaboración de compuestos extraídos de frutos de plantas.
En los laboratorios se emplean jitomate y lechuga con el fin de crear un inmunizador eficiente, el cual sería inyectado. Este escudo no atacaría los más de 100 genotipos del VPH, pero sí los principales, como el VPH-16, el más peligroso, pues genera cáncer. Una vez que esté lista la vacuna se podría trabajar para encontrar la que dé batalla contra más tipos.
Hasta ahora, las pruebas con ratas de laboratorio han dado resultados positivos; el siguiente paso es demostrar que funciona en humanos, lo que se espera en menos de un año, dice el científico del Departamento de Ingeniería Genética de Plantas.
El jardín de la vida
Gómez Lim explica que además del jitomate y lechuga, otros vegetales que se usan para el desarrollo de vacunas son papa, espinaca y plátano (aunque tarda mucho tiempo en crecer), e incluso tabaco (aunque no es comestible). El encargado del proyecto despeja dudas: "Las plantas con las que se realizan los experimentos no sufren ninguna modificación genética, pues no se altera ni su tamaño ni su sabor, sólo las usamos como una especie de biofábrica para producir los compuestos. No estamos hablando de transgénicos".
Los vegetales que se emplean en los laboratorios del Cinvestav Irapuato serían suficientes para elaborar las vacunas y aplicarlas bajo estricta vigilancia médica en la población de México, indica.
El equipo de trabajo busca con el proyecto proporcionar una alternativa más barata que los tratamientos convencionales y que además de prevenir pueda curar, lo mismo a pacientes femeninos que a masculinos, algo que no hacen las vacunas actualmente disponibles contra el VPH. El científico añadió que con la vacuna, las personas que ya padecen VPH tienen una menor posibilidad de desarrollar cáncer. En lo inmediato, destaca, "hay planes de hacer pruebas con voluntarios, pero les pediría a todos esperar, porque se tienen que hacer con el permiso de la SSa y (eso) lleva tiempo".
Los científicos del Cinvestav trabajan en busca de acciones contra tuberculosis (como tratamiento, no como vacuna), hepatitis C, rotavirus y dengue, menciona Gómez Lim, ganador del Premio Nacional de Investigación otorgado por la Fundación Mexicana para la Salud y Glaxo Smith Kline.