"El COI no es mejor que la sociedad": Rogge
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"El propósito de estos Juegos es añadir educación y cultura al programa tradicional", explicó el jefe del movimiento olímpico.
Madrid, España.- Autodefinido como un "realista", el presidente del COI, Jacques Rogge, pone la misma convicción en justificar el acuerdo de patrocinio con el polémico gigante químico Dow Chemical que en promover su apuesta por la educación en los Juegos Olímpicos de la Juventud.
"El COI no es mejor que la sociedad", advirtió el belga en una entrevista telefónica con la agencia dpa desde Lausana. "No puede parar guerras, no puede curar epidemias, no puede acabar con la pobreza, pero podemos contribuir".
Esa es la esperanza con la que Rogge ideó en 1989, cuando llegó a la presidencia del Comité Olímpico Europeo, el embrión de lo que hace tres años se convirtió en los Juegos de la Juventud, un evento para atletas de entre 14 y 18 años cuya primera edición se celebrará del 14 al 26 de agosto en Singapur.
"No se trata de reintroducir el amateurismo en sentido estricto, pero quizá sí otra mentalidad, más atención por lo social y los valores olímpicos", aseguró el belga.
Rogge considera que el amateurismo era una "hipocresía" que sólo permitía competir a los ricos y no cree que los Juegos de la Juventud sean una forma de recuperarlo, pero sí espera que el evento devuelva al movimiento olímpico parte de su aspiración pedagógica.
"El propósito de estos Juegos es añadir educación y cultura al programa tradicional", explicó el jefe del movimiento olímpico.
"Queremos darles a los jóvenes la posibilidad de adquirir por sí mismos los valores olímpicos de respeto al `fair play`, de búsqueda de la excelencia, pero también habilidades sociales como protección del medio ambiente, respeto por los demás, prevención de lesiones, y poner énfasis en el hecho de que tienen que seguir educándose, porque tras la vida deportiva hay una vida normal", advirtió.
Para eso, los Juegos de la Juventud obligarán a los 3.500 atletas que se reunirán en Singapur a asistir a cursos educativos y formativos fuera de competición.
La importancia de ambos aspectos será "50/50", según aseguró el belga de 68 años. "No organizaríamos los Juegos de la Juventud si sólo fueran competición. Para eso ya tienen los campeonatos del mundo junior. El componente que hace único al evento es el programa educativo".
Los campeonatos junior apenas atraen la atención de los medios, pero los anillos olímpicos sí. "Alrededor de 150 países de todo el mundo van a retransmitir los Juegos", asegura Rogge.
El poder de convocatoria y de imagen de la marca olímpica es algo que conocen bien China o Dow Chemical. Los Juegos de Pekín 2008 pusieron al movimiento olímpico en un serio aprieto por la política china de derechos humanos. Dos años después, el COI vuelve a Asia con el tema aún presente.
"Este es uno de los aspectos que están siendo discutidos, sin duda", asegura Rogge. "Los Juegos no pueden arreglar todas las cosas malas. El deporte puede contribuir a mejorar la sociedad, pero no solucionar todos los problemas".
Polémica fue también la asociación del COI con la empresa química estadounidense. En un entorno de crisis económica, los más de 100 millones de dólares que al parecer aportó Dow al programa de patrocinio olímpico TOP fue una gran inyección de liquidez para el COI.
"Es verdad que en el pasado hubo cuestionamientos sobre estas empresas. Pero son legados de un pasado lejano", dijo a dpa Rogge.
La multinacional suministró al ejército estadounidense durante la guerra de Vietnam el producto químico Napalm y el defoliante Agente Naranja, ambos con desgraciadas consecuencias para los seres humanos y la naturaleza.
Y Dow Chemical estuvo también indirectamente involucrado en el hasta ahora peor accidente industrial de la historia, el que acabó con la vida de 20.000 personas en la ciudad india de Bhopal tras un escape de gas tóxico de la empresa norteamericana Union Carbide. Tras la compra de Union Carbide en 2001, Dow Chemical negó las indemnizaciones exigidas por las asociaciones de víctimas.
"Lo que hemos dejado claro a las compañías con las que trabajamos es que queremos que tengan una política de respeto del medio ambiente y de sostenibilidad. Y fueron capaces de convencernos de que sí están trabajando en eso", señaló Rogge. "Y ésa es la línea límite que hemos marcado".