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El padre de la Revolución Verde lamenta estado del campo indio

El científico, de 84 años, constató que la agricultura india tiene aún un "largo camino por recorrer", aquejada por la baja productividad y una infraestructura deficiente.

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miércoles, 17 de marzo del 2010

  • La infraestructura de la agricultura en India es precaria y obsoleta. Foto: Greenpeace.com
Nueva Delhi, India.- Han pasado 40 años desde que sus medidas acabaron con las grandes hambrunas en la India, pero el padre de la "Green Revolution" (Revolución Verde), Monkombu S. Swaminathan, lamenta que el campo indio todavía "se la juegue al monzón".

Swaminathan ha acuñado un nuevo término, la "greed revolution" o revolución de la avaricia, para denunciar el abuso de pesticidas y fertilizantes sin temor a las consecuencias -tanto para la tierra como para la salud de los consumidores- como las que, según los expertos, ya se aprecian en el llamado "granero de la India", el estado de Punjab.

El científico, de 84 años, constató que la agricultura india tiene aún un "largo camino por recorrer", aquejada por la baja productividad y unas infraestructuras deficientes.

"La agricultura es nuestro principal activo. No sólo sirve de base para las manufacturas, es la columna vertebral de nuestro sistema de seguridad alimentaria", afirmó el científico, que preside la Comisión Nacional de Campesinos de la India.

En la década de 1960, junto al premio Nobel de la Paz Norman Borlaug, Swaminathan introdujo en la India variedades de semillas híbridas que revolucionaron la producción y fomentó el uso de fertilizantes y pesticidas para mejorar los cultivos.

La Revolución Verde acabó con el historial de grandes hambrunas cíclicas de la India -tres millones de personas murieron en Bengala en 1943- y le valió el reconocimiento internacional, hasta el punto de aparecer en la lista de los 20 asiáticos "más influyentes" del siglo XX según la revista "Time".

Pero la aplicación masiva de fertilizantes y pesticidas ha sometido a la tierra a un fuerte estrés ecológico, sin llegar a eliminar la desastrosa situación económica que todavía pende sobre millones de campesinos.

"Avisé a los agricultores de que no usaran en exceso los fertilizantes y pesticidas, ni sobreexplotaran el agua, ni cultivaran la misma variedad en áreas demasiado grandes", aseveró en la entrevista.

Además, los sucesivos Gobiernos indios fomentaron una intensa política de subsidios de fertilizantes, electricidad y grano para los pobres, pero descuidaron la inversión agrícola, la atención a los créditos campesinos y los planes de irrigaciones.

A día de hoy, Swaminathan denuncia la mala estructura de la tierra y el descuido que su país ha mostrado respecto a la reforma agraria, y critica la falta de atención que reciben las áreas rurales desde el punto de vista de la educación y la sanidad.

Esto "hace que la gente del campo siga dentro de una agricultura de subsistencia como única fuente de vida", dijo el impulsor de la Revolución Verde, que se encuentra en Nueva Delhi para participar en la sesión del Senado indio.

La agricultura emplea en torno a dos tercios de la población india, aunque genera apenas el 18,5 por ciento de la actividad económica y su crecimiento en los últimos años ha sido raquítico, muy por debajo de los demás sectores (este año fiscal registrará previsiblemente un descenso del 0,2 por ciento, frente al aumento del 8,6 y 8,7 en industria y servicios).

En los últimos tiempos, muchos agricultores han empezado a asumir cultivos de alto riesgo, como el algodón BT, por lo que un monzón escaso en lluvias puede resultar letal para sus economías si se piensa que el 60 por ciento de la agricultura es de secano.

"Si las lluvias fallan, como ocurrió el año pasado, no existe un seguro apropiado, de forma que los campesinos se quedan secos. Y su sufrimiento extremo les lleva a quitarse la vida", expuso el científico, aludiendo a los suicidios de agricultores, un problema relativamente nuevo y en aumento en la India.

Hace cuatro años, el 45 por ciento de los campesinos contestaron en un sondeo oficial que querían abandonar el campo, una percepción que Swaminathan propuso combatir con una política integral que potencie el empleo rural no agrario.

Porque la India, defendió, debe hacer de nuevo sus deberes agrícolas para cumplir con la "seria responsabilidad" de dar comida y agua a 1.100 millones de personas y 1.000 millones de animales de granja, claves para la cadena de alimentación.

"Al menos, el Gobierno (actual) se da cuenta del significado fundamental de la agricultura para la estabilidad social, la prosperidad agraria y el progreso rural", se consoló.

Para el otro gran desafío, el constante deterioro de la ecología, Swaminathan ha acuñado otro nuevo concepto: la Revolución Perenne, o la manera de incrementar la producción en armonía con la naturaleza y sin causar daños ecológicos.