OPINIÓN
Pensiones, ¿es un problema político?
martes, 10 de julio del 2012
Uno de los peores aspectos de la actividad pública nacional está constituido por la existencia de funcionarios para quienes no existe otra fórmula que las respuestas de carácter político para enfrentar los rezagos y las eventuales crisis provocadas por la ausencia de planeación y una administración deficiente.
Se trata de un defecto peligroso que, en nuestros días, puede implicar la generación de resultados catastróficos en algunas áreas de la administración pública particularmente sensibles a la falta de rigor.
Una de esas áreas, lo sabemos todos desde hace tiempo, es la responsable de administrar los esquemas pensionarios del País, que se diseñaron con base en premisas que hace tiempo desaparecieron al influjo, sobre todo, del espectacular incremento en la esperanza de vida registrada por la población mexicana.
Pero no es solamente que hoy la gente viva más lo que presiona a los sistemas de pensiones, sino también el hecho de que, en el mejor de los casos, las decisiones para corregir su falta de viabilidad financiera se han venido postergando demasiado tiempo.
Porque en el peor, ni siquiera existen diagnósticos que indiquen la magnitud del problema y adviertan respecto de la posibilidad de llegar, en el futuro próximo, a confrontar una severa crisis.
Esto último es lo que parece estar ocurriendo con el esquema pensionario de los trabajadores al servicio del Estado de Coahuila administrado por el Instituto Estatal de Pensiones, cuyo titular, Miguel Arizpe Jiménez no parece tener clara la realidad por la que atraviesa la institución que dirige.
Y es que tras la publicación realizada por VANGUARDIA respecto del grave déficit financiero con el cual opera el Instituto, según los números que la propia institución entregó a la Auditoría Superior del Estado, Arizpe Jiménez negó tal realidad y afirmó que él “no ve” el problema que se señala.
Al cuestionársele si la institución opera con número rojos, tal como lo asegura la ASE, el funcionario sólo dijo que “El instituto está haciendo frente a todas sus obligaciones... estamos cumpliendo con los pagos de la nómina de pensionados, de jubilados, estamos cumpliendo con todos los compromisos que tiene el Instituto y afortunadamente no hay ningún problema en ese sentido”.
Para zanjar el tema, el responsable del sistema pensionario dijo sentirse optimista del futuro de la institución, por el hecho de que Enrique Peña Nieto, con quien comparte filiación partidista, se alzó con el triunfo en la pasada elección presidencial pues, desde su perspectiva, ello se traducirá en el hecho de que el tema de pensiones se ubique dentro de la agenda prioritaria del País.
Arizpe Jiménez pareciera decirnos con ello que resolver un problema tan complejo como la inviabilidad financiera de los esquemas pensionarios, no es un asunto técnico, sino que basta la voluntad política de un individuo para remontarlo.
Esperemos que en este caso la rectificación de posiciones llegue antes de que la institución colapse.