OPINIÓN

El lento conteo... Ojalá que sirva

jueves, 05 de julio del 2012

De acuerdo con la página electrónica del Instituto Federal Electoral, el cómputo de votos en los 300 distritos electorales del país podría tomar hasta la mañana del próximo sábado. El avance que hasta el cierre de la presente edición registraba dicho proceso hace sospechar que podría consumirse el plazo previsto para el mismo.

Sería la primera ocasión en la cual el cómputo distrital agotara el tiempo contemplado en los procedimientos para su realización, pues hasta ahora -salvo la excepción de 2006- los cómputos distritales de la elección federal habían sido poco más que un trámite.

Y no es que no hubiera rigor en la realización de los mismos, sino que las reglas y el ánimo de los contendientes permitían que el proceso se desahogara en un lapso breve, procediendo a la entrega de las constancias de mayoría, por regla general, el mismo día de los cómputos.

En esta ocasión, más de la mitad de los votos de cada una de las tres elecciones -Presidente, diputados y senadores- serán objeto de recuento en los consejos distritales del país, lo cual hará mucho más lento el proceso para definir las cifras finales de los comicios del domingo pasado.

Pero dicho recuento corresponde tan sólo a las nuevas reglas del proceso electoral, que ordenan el recuento de los sufragios en caso de que las diferencias entre el primero y el segundo lugar sean muy pequeñas o que el número de votos nulos sea demasiado grande.

Queda fuera de este recuento, la exigencia de la coalición de izquierda, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, de que sean recontados la totalidad de los votos emitidos el domingo pasado.

Está bien que desde los mismos cómputos distritales se lleve a cabo este ejercicio. La reapertura y recuento de más de la mitad de los paquetes electorales dará certidumbre en torno a las cifras preliminares y el conteo rápido que el IFE realizó para determinar los márgenes de votación a favor de cada uno de los candidatos presidenciales.

Pero el ejercicio solamente servirá si los actores políticos se comprometen con el resultado del proceso, es decir, si asumen una posición democrática que implique respetar el resultado del ejercicio, independientemente de si les es favorable o no.

Si no existe tal compromiso, la inversión de miles horas de esfuerzo de parte de miles de individuos no tendrá sentido y sería lo mismo que no se hiciera o que se simulara realizar el ejercicio.

Esperemos que al final este proceso termine valiendo la pena. El país lo merece y los actores políticos se lo deben a los ciudadanos. Invertimos demasiados recursos en ellos como para que terminen defraudándonos, una vez más, con su falta de honestidad.