OPINIÓN

El antídoto contra la corrupción gubernamental

viernes, 14 de septiembre del 2012

Las denuncias por actos de corrupción se han formulado en todos los tonos y en todos los foros, sin que se mueva un sólo dedo para castigar a los responsables

e acuerdo con el secretario de la Función Pública del Gobierno Federal, Rafael Morgan Ríos, la labor de contraloría social realizada por los ciudadanos es la receta perfecta para combatir la corrupción, pues el sector público no cuenta con la capacidad para controlar las operaciones gubernamentales.

En cambio, aseguró, dado que la sociedad puede vigilar la actuación de los servidores públicos, detectar posibles actos de corrupción y, a través de la denuncia, conjurarlos.

Durante una visita a Coahuila, para firmar un Acuerdo de Coordinación con la administración estatal, así como las bases de un Programa de Fortalecimiento de la Transparencia y Combate a la Corrupción, el funcionario señaló que, gracias a la vigilancia social, durante el sexenio se han denunciado a más de dos mil funcionarios por actos de corrupción.

Tiene razón al señalar que la sociedad puede ser eficaz en vigilar la actuación del sector público y que la existencia de un mecanismo de reacción a partir de la denuncia ciudadana puede ayudarnos a contener la corrupción.

Pero para que esto funcione bebe existir la voluntad gubernamental de combatir la corrupción, de llevar ante las autoridades a quienes pretenden aprovechar su posición en el sector público para obtener ganancias en forma ilegal.

Si del lado del Gobierno falta, la sociedad puede cansarse de vigilar y quedarse sin voz de tanto denunciar los actos de corrupción, pues nada va a pasar.

Y eso es lo que ha pasado en Coahuila en los últimos años: las denuncias por actos de corrupción, entre ellos el saqueo de miles de millones de pesos de las arcas estatales, se han formulado en todos los tonos y en todos los foros, sin que se mueva un dedo para castigar a los responsables.

Ni la autoridad encargada de fiscalizar el ejercicio de los recursos, ni la responsable de vigilar el funcionamiento del sector público, ni la encargada de procurar justicia, ni el Poder Legislativo... Nadie parece tener el menor compromiso con el combate a la corrupción, acaso porque los lazos de complicidad son demasiados y se encuentran en todas partes.

Frente a la determinación de los integrantes del sector público de construir un muro, no existe contraloría social capaz de causarle una grieta, no hay denuncia ciudadana capaz de hacerle mella.

La denuncia ciudadana es una gran herramienta. Pero solamente lo es allí donde existe la determinación de perseguir a quienes han decidido hacer de la corrupción una forma de vida.