Dictaduras para morirse de risa
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El estreno de "The Dictator" está levantando polémica por su incorrección política, aunque no es el primero que se ríe de los regímenes autoritarios.
Madrid, España.- Sacha Baron Cohen es un inglés de familia y costumbres profundamente judías, pero sólo en la intimidad de su hogar, porque su imagen pública se difumina entre el kazajo Borat, el austríaco maniaco de la moda Bruno y, su última adquisición, el dictador almirante general Aladeen.
Como Lubitsch (otro judío), y antes que él, Charles Chaplin (también de familia judía), Baron Cohen encuentra en las alucinaciones y desvaríos de los auténticos dictadores material de sobra para reír a gusto. Y provocar carcajadas.
EL PROVOCADOR
Desde que empezó 2012, Sacha Baron Cohen lanzó sus ataques promocionales sin mirar dónde ni cómo acabarían sus alocadas propuestas; en realidad, una "marca de la casa".
En los Oscar, el "general" apareció portando una urna cineraria en la que se suponía que estaban las cenizas del entonces recién fallecido dictador de Corea del Norte Kim Jong-il, que, "accidentalmente" cayeron sobre su entrevistador, Ryan Seacrest, lo que provocó el desalojo del actor de la alfombra roja.
Más tarde, paseó por Cannes en un Lamborghini descapotable de color naranja disfrazado de dictador y decidió arribar al photocall del festival de cine ataviado con el "traje de gala", lleno de charreteras y subido en camello, siempre escoltado por sus militares femeninas en minifalda.
Y así se presentó también en Londres, donde concedió varias entrevistas imbuido del espíritu de su personaje en las que se lamentaba de cómo "los mejores" habían desaparecido y cuánto echaba de menos a "Gadafi, Sadam, Kim Jong, Dick Cheney...", entre las risas de los asistentes, que entraron al juego de Baron al grito de "Muerte a Occidente".
Entre medias, se le vio en internet a bordo de un yate donde la exnovia de George Clooney Elizabetta Canalis le seducía y toqueteaba mientras el dictador, insatisfecho con ella, ordenaba su muerte. Por supuesto, era otra parodia promocional.
La película, dirigida por Larry Charles con guión y protagonismo de Baron Cohen, Ben Kingsley y Anna Faris, cuenta cómo el gobernante de un presunto país árabe intenta evitar a toda costa que la democracia llegue a su país, al que ama tanto como oprime.
El argumento, inspirado en la novela "Zabibah y el rey", atribuida al fallecido dictador Saddam Hussein, es una nueva sátira, ácida y mordaz, en la línea del provocador Sacha Baron, que, después de las polémicas "Borat" y "Bruno", se centra en el mundo de la política.
EL PACIFISMO DE LUBITSCH
En 1942 Ernst Lubitsch, dio una lección magistral de pacifismo con la sátira "To Be or not to Be", obra maestra que ha pasado a la historia del cine no solo por saltarse la censura, sino por su inteligente modo de reírse de la guerra, de los nazis y del fascismo.
Lubitsch, director y guionista procedente de Alemania, maestro de otros grandes como Billy Wilder o Joseph L. Mankiewicz, mostró cómo se podía vencer en una lucha desigual gracias a un guión inmejorable y cargado de "sketchs".
Famosa y definitivamente ilustrativa es su expresión "Heil, myself" con la que Lubistch sustituye el saludo fascista de "Heil, Hitler".
La película cuenta cómo durante la ocupación alemana en Varsovia los actores polacos Joseph Tura (Jack Benny) y su mujer María Tura (Carole Lombard) intentan evitar que información vital para la resistencia llegue a las manos de los nazis, lo que lleva a Tura a suplantar la figura del Führer y a su compañía de teatro a hacerse pasar por oficiales nazis, con grave (y desternillante) riesgo para sus vidas.
Pero si el director de "Ninotchka" o "The Shop Around the Corner" nos regaló una de las comedias antinazis más ácidas, mordaces e inolvidables, lo cierto es que tenía dónde revisar: el gran Charles Chaplin y su maravillosa "The Great Dictator".
"THE GREAT DICTATOR"
La primera voz que desde América se alzó contra los nazis fue la de Charles Chaplin en "The Great Dictator" (1940).
Chaplin dejó oír su voz, por primera vez, en esta película y lo hizo para pronunciar un discurso de siete minutos absolutamente inolvidable y pacifista.
Recibió cinco nominaciones para los Premios Oscar, pero no ganó ninguno. Aquel fue el año de "Rebeca", de Alfred Hitchcock.
La película cuenta cómo al final de la Primera Guerra Mundial un soldado del ejército de Tomainia sufre un accidente en el que pierde la memoria y es ingresado en un hospital donde permanece 20 años.
Cuando, todavía amnésico, consigue regresar a su ciudad, donde vuelve a trabajar como barbero, se da cuenta de que los tiempos han cambiado; su país es gobernado por el dictador Hynkel, y existe una brutal discriminación contra los judíos.
A partir de ahí Chaplin genera un diálogo que el público (hasta de siglos posteriores) comprende perfectamente: es una tremenda y agria sátira contra Hitler.
Y MAS...
Otro director de origen judío, Dani Levy, volvió a atreverse con el nazi en "Mein Führer" (2007), donde un deprimido y enfermo Hitler necesita a un viejo profesor que le ayude a sacar fuerzas y hablar a su pueblo en Año Nuevo; el problema es que se trata de un judío.
En "Madregilda" (1993), Francisco Regueiro lleva al esperpento la España franquista de la postguerra, fascinada por "Gilda", mientras el general Franco juega interminables partidas de mus con sus amigos de la campaña de Africa, entre rumores de su muerte y sustitución en los actos públicos por un doble.
O "I love Miami" (2006), en la que el mexicano Alejandro González Padilla parodia un hipotético derrocamiento de Fidel Castro (interpretado magistralmente por el recientemente fallecido actor español Juan Luis Galiardo) y su desesperada huida en un yate que naufraga camino de Miami dejando al dirigente amnésico.
En "Hot Shots" (1991) y "Hot Shots" 2 (1993) las disparatadas parodias de "Top Gun" y "Rambo" realizadas por Jim Abrahams, el ridiculizado es Saddam Hussein, interpretado por Jerry Haleva, que actuó como Saddam en nueve filmes.
DESTACADOS:
* Sacha Baron Cohen ha llamado la atención en los últimos festivales internacionales de cine por su puesta en escena de la promoción de "The Dictator"
* En 1942 Ernst Lubitsch, dio una lección magistral de pacifismo con la sátira "To Be or not to Be".
* La primera voz que desde América se alzó contra los nazis fue la de Charles Chaplin en "The Great Dictator" (1940).