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Ensenada y Valle de Guadalupe, una ruta que se debe seguir con moderación
La primera lección que aprendí cuando me dijeron que viajaría a Baja California fue que si se está despabilado siempre habrá algo que sorprenda. Y es que una semana antes de partir a tierras vitivinícolas, lo único que conocía del vino es que era un mito eso de que el tinto sólo hay que combinarlo con la carne y que tomar una copita en la comida te ayuda a evitar infartos. Todavía me da risa recordar cuando le dije eso al catador de Casa Pedro Domecq.
Copa por copa
Son las once de la mañana, parece más temprano o es mi deseo para que este día sea muy largo. Hoy recorreremos lo más que se puede de los 139 kilómetros de la Ruta del Vino. Se divide en dos partes: la del Valle de Guadalupe que nace un poquito más abajo de Tecate y la antigua ruta, que sigue hacia Ensenada y cubre el territorio de Santo Tomas.
Cruzamos la carretera para visitar las instalaciones de Casa Pedro Domecq, donde además de una degustación, se conocen sus cavas subterráneas y se hace una parada obligada en su tienda para adquirir una botella del premiado Reserva Real, el Chateau Domecq blanco y el Chateau Domecq tinto (desde mil pesos). Aprendemos casi de memoria las tres fases de cómo catar un vino: “Mucho cuidado, no sostengan la copa ni de la boca ni del balón, que es la parte abombada; mejor háganlo por el tallo”, dice Sergio, experto en vinos.
Mientras vierte el líquido con mucho cuidado y sin derramar ni una gota explica: “Es un tinto, un cabernet sauvignon joven”. Esta es la fase del análisis visual donde distinguimos el color, la transparencia, peso y cómo se forman las burbujas.
Le sigue el turno a la nariz: “¿Qué olores encuentran? Acérquense bien a la copa”. Y las respuestas van y vienen. Ya luego parece chiste, que si a fresa, a cereza o a chocolate. Entonces Sergio hace una mueca y explica que generalmente los olores pueden ser frutales, florales, herbáceos o tostados.
Que eso también define si el vino es intenso.
Para terminar, nos vamos con la mejor parte: la sensación en la boca, de la consistencia.
Lo siento dulce, y es que los cabernet sauvignon al ser frutales no se perciben tan ácidos como otros que llegan a la astringencia. Esa sensación se da por los taninos (que son un tipo de toxina).
Después de un par de ¡salud! Sergio nos recuerda que el vino es para disfrutar, pero que le tengamos respeto, que si tenemos poca experiencia, mejor tomemos vinos jóvenes y suaves.
Ni una gota
Seguimos las indicaciones hacia Monte Xanic, que significa: “la flor que brota después de la primera lluvia”. Proviene de los indios coras, quienes todavía habitan regiones de Nayarit, entre Puerto Vallarta y Mazatlán en la costa del Pacífico.
La bodega es totalmente blanca y con arcos. Por dentro tiene un poco de estilo medieval, muy elegante. Para conocer su cava hay que atravesar la gran roca donde se encuentra enclavada.
Iniciamos la cata para no dejar ni una gota de su Calixa Chardonnay y seguir con su conmemorativo Gran Ricardo, elaboración de las mejores barricas de cabernet sauvignon, merlot y cabernet franc, las cuales se añejan durante 24 meses. Después de realizar el ensamblaje se embotella y se deja reposar por cuatro años.
Aquí tenemos una segunda lección, para hacer un correcto análisis del vino en la etapa de observación, se vierte sólo la mitad del líquido en la copa, luego hay que levantarlo e inclinarlo aproximadamente 45 grados, así podremos observar a trasluz las partículas flotantes. Ahora entiendo porque muchos se vuelven aficionados, es como estar en un laboratorio de química.
Xanic es tan famosa internacionalmente que si logras adquirir una de sus botellas, es mejor aplicar aquello de “para el momento especial”.
Erika Cusine, encargada de las visitas a esta bodega, adelantó que el próximo año se construirá un resort a cargo de Banyan Tree: “Esta marca que apenas tiene 13 años de existencia cuenta con 17 hoteles y en México será el segundo (el primero se encuentra en Riviera Maya). Tendrá 42 villas que se integrarán a los viñedos para que los visitantes tengan una experiencia más cercana con el vino y el proceso de elaboración”.
Últimos tragos
Tomamos la autopista al Valle de Santo Tomás, en Ensenada, para ir a la vinícola homónima, la más antigua de Baja California, con 120 años de producción. El trayecto de Monte Xanic a Santo Tomás es de 25 minutos. Para visitarla, se recomienda reservar con un día o dos de anticipación si es fin de semana.
Esta es la última. Hemos tomado unos dos litros de vino. Siento los ojos hinchados y al verme al espejo las mejillas son como los de un acapulcazo dominguero. Mejor me enjuago la cara.
En Santo Tomas además de aprender de la mano de la única mujer enólogo de México, Laura Zamora, sobre sus exclusivos cultivos, también nos enseñan a elaborar nuestro propio vino.
Primero tenemos una degustación en la que nos explica los tipos de combinaciones. Al terminar, uno decide si le pone 50 por ciento más de cabernet o 70 por ciento menos de merlot. A este experimento se le llama cata de maderas. “Prueba un vino y coloca la mezcla que quieras, luego vierte el segundo, juega con los diferentes sabores”, nos anima la enológa a hacerlo.
Al final, nos llevamos la botella y un curso completo para llegar a casa más sabios que cualquier argentino llegado directamente de Mendoza, la tierra de la uva.
¡Ah! No se vale irse de Santo Tomás sin comprar el Duetto, hecho con una variedad de 60 por ciento uva de cabernet sauvignon y 40 por ciento de tempranillo. Es algo costoso, un poco más de mil pesos, pero puedes llevarte una de medio litro por 800 pesos.
Para cerrar este etílico recorrido, hay dos opciones: regresar a la costa, hacia Rosarito, que está a unos 30 minutos de la ruta. Ahí se puede visitar Puerto Nuevo, un lugar famoso por su langosta servida con frijoles, arroz y tortillas de harina.
La otra opción se encuentra en Ensenada, La Embotelladora Vieja, un restaurante construido en las instalaciones de la que fuera la primera embotelladora de la Casa Santo Tomás.
Sugiero que pruebes la sopa de cebolla y el filete mignon a la pimienta, o las codornices salseadas con Oporto.
Antes de partir
Como no todo es vino en Baja California hay que darse una escapadita para conocer otros recovecos.
El único inconveniente son las distancias entre un sitio y otro, de por lo menos 20 minutos, por lo que es conveniente rentar un auto. El costo puede variar por temporada, pero no más de 400 pesos las 24 horas.
Ya preparado hay que visitar el Museo Comunitario Ruso del Valle de Guadalupe (www.museoruso.com), que cuenta con una pequeña exposición de la historia de estos antiguos habitantes.
Para ahondar en dicha cultura también está El Panteón, una pequeña necrópolis de la antigua colonia. O bien, las Casas Molokanes, edificadas por los colonos.
Otro punto: los vestigios de las minas de San Antonio, que dieron origen a este poblado o, si se quiere conocer la historia en serio, se debe ir a los Morteros Gigantes de San Antonio Nécua, que resguardan algunos aparatos utilizados en la molienda de granos por los indígenas.
Además, en los ranchos ubicados en los alrededores de Villa de Guadalupe se ofrecen áreas rurales para practicar ciclismo de montaña y la caminata.
Guía del viajero
Viaje: a Tijuana con Interjet (www.interjet.com.mx) desde 4 mil 598 pesos en viaje redondo. Tiempo aproximado de vuelo cinco horas.
Dormir: Hotel Las Rosas (www.lasrosas.com). Moderno hotel con vista al mar. Localizado en Ensenada. Desde 900 pesos.
Imperdible: Cantina Hussong’s Avenida Ruiz 113. Abre de 10:00 a 13:00 horas. Se fundó en 1892, es la cantina más antigua de Baja California y cuenta con Mariachi en vivo. Cerveza desde 25 pesos.
Restaurante: Ophelia. Carretera Transpeninsular Tijuana-Ensenada km 103. De martes a domingos de 13:00 a 21:00 horas. Gasto promedio desde 250 pesos.
nQué hacer: Museo Histórico. Avenida Gastélum s/n. Martes a domingos de 10:00 a 17:00 horas. Antiguo ex cuartel de Ensenada. Consta de dos plantas y varias celdas de castigo y detención. Muestra la historia de la región con piezas arqueológicas.
Quién te lleva: Ecobajatours tiene paquetes para la Ruta del Vino con un costo de 780 pesos por persona. Incluye transportación, comida, degustación en tres vinícolas y guía. De 8:00 a 20:00 horas. www.ecobajatours.com.
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