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Pocos destinos del mundo merecen en realidad la palabra ‘paradisíaco’ como esta isla. Ecológica, excitante, fotogénica. Es el escenario perfecto para una luna de miel o para vacacionar
Es difícil hallar un destino más atractivo en la geografía nacional. Buen clima gran parte del año y playas en verdad dignas de la gastada palabra “paradisíacas”.
Sitio lunamielero por excelencia, en sus dos costas es posible observar el amanecer y el ocaso a la orilla del mar. Pero también en familia, la oferta de actividades marinas y terrestres harán de tus vacaciones una experiencia inolvidable.
Diviértete en pleno paraíso
Al vivir en una isla, los habitantes tienen muy clara su relación de interdependencia con la naturaleza, así que mucha de la diversión que ellos disfrutan y ofrecen a los visitantes tiene que ver con el pródigo entorno verde de Cozumel.
Recórrela
Desde playas vírgenes escasamente visitadas hasta exuberantes parques nacionales al interior de la isla, los visitantes de Cozumel se encontrarán rodeados de maravillas naturales.
Puedes contratar paseos a caballo en Rancho Buenavista, en la costa este. Si quieres hacer algo de ejercicio, una bicicleta será suficiente para andar por la isla.
No pasará mucho tiempo antes de que encuentres una iguana o un hurón vagando por ahí. Son pacíficos y se han acostumbrado a ser fotografiados. Evita acercarte a ellos o tocarlos.
Pero si quieres un poco más de emoción, velocidad y conocer más territorio, una cuatrimoto o un jeep ofrecen buena opción para la aventura, podrás así conocer la isla de punta a punta —en sólo un par de días— y ver el mar más agitado de la costa este —mar abierto— o la tranquilidad del que da la cara hacia la Riviera Maya.
Por cierto, en noviembre de este año se llevara a cabo aquí el torneo Ironman, que consiste en 3.8 kilómetros de natación, 180 de ciclismo y un maratón (42 kilómetros) ¿te animas?
Para los menos atléticos, Fly High Adventures tiene las tirolesas con la mejor vista de la isla y el mar mientras surcas los aires cozumeleños. Aquí pueden participar niños y adultos.
No es necesario gastar mucho, la naturaleza es gratuita para todos, sólo es cuestión de escoger la actividad que se ajuste a tu gusto y presupuesto.
El mejor acuario del mundo
Ya es lugar común decir que Jacques Cousteau visitó Cozumel en 1962 y aseguró que era una de las áreas más espectaculares para bucear en el mundo.
La isla atrae a miles de buzos cada año. Para los no iniciados, el snorquel da para admirar la flora y fauna submarina sin tener que hundirse y, aunque no apreciarán la belleza total del arrecife, seguro quedarán maravillados y enganchados a la belleza submarina.
Revistas especializadas en buceo califican este destino entre los primeros 10 a nivel mundial para esta actividad por su vida marina excepcional, pared para buceo y buceo avanzado.
Es parte del sistema de arrecifes más grande en el hemisferio occidental que corre por el Caribe desde México hasta Centroamérica. Sólo es superado en tamaño y belleza por el del Pacífico sur, al norte de Australia.
Cozumel está rodeado por más de 40 lugares de buceo con peces tropicales y arrecifes de coral. Las aguas son de un hermoso azul casi transparente y ofrecen a los buzos hasta 60 metros de visibilidad.
Más de 30 arrecifes en el rango de profundidad de cinco a 30 metros, poblados por morenas, tortugas marinas, tiburones nodriza, anémonas gigantes, cangrejo ermitaño, pez loro y el pez sapo, especie endémica de Cozumel, son apenas algunos alicientes para que “piques el anzuelo” y vengas a bucear.
¿Algo más que pedir? la temperatura del agua fluctúa entre los 25 y 27 grados durante todo el año. Puedes hacer una inmersión para principiante, acompañado de un instructor, o hacer el curso completo para certificarte en este hermoso lugar.
En el último rincón
Encontrarse en una isla ya implica un poco de aislamiento, pero cuando se trata de Cozumel, que mide 48 km de largo por 16 de ancho y cuyo territorio está poblado sólo en un 5 por ciento, podemos hacernos una clara idea de cómo era este lugar hace 200, 900 o 4 mil años, pues la mano del hombre ha dejado ver sus efectos sólo en una pequeña porción del territorio.
Pero encontrarse en el extremo sur de la isla da para sentirse Robinson Crusoe. Aquí se halla un faro que —aún en estos tiempos de los GPS— sigue en funcionamiento y es importante para la navegación local, además constituye uno de los puntos límite del país, del estado y de la isla.
El faro
Se puede subir para admirar desde allá arriba el mar Caribe en su esplendor, los tonos de azul, los manglares y la costa de la Riviera Maya al otro lado del estrecho.
En la parte baja está el museo de la navegación, que si bien es modesto, documenta lo importante de esta actividad en la zona, desde tiempos de los mayas, hasta la llegada de los españoles, luego como refugio de los famosos piratas hasta los tiempos actuales, en que suntuosos cruceros arriban a sus costas.
La naturaleza
A doscientos metros está el manglar en el que un grupo de biólogos explican los distintos tipos de mangle que rescatan en ese lugar, la fauna que habita ahí e invitan a recorrer a golpe de remo un área limitada y restringida a grupos menores de 15 personas –para no impactar el entorno- pero suficiente para hacer brazo y disfrutar los regalos que la naturaleza le dio a nuestro territorio.
No es necesaria mucha suerte para encontrar —guiado por los biólogos— algún cocodrilo, los más pequeños de 40 centímetros y los mayores de más de dos metros.
También hay en la zona construcciones mayas que tienen características peculiares, en especial una especie de cúpula nada usual en la arquitectura maya. Por supuesto, no olvides la cámara fotográfica.
En esa zona las playas son una tentación… prohibida. Las tortugas anidan en esas costas, por lo que tendrás que contentarte con mirar desde la carretera el lugar. No te preocupes, un par de kilómetros más adelante puedes disfrutar de las aguas caribeñas.
Por ahora disfruta la soledad y tranquilidad de uno de los últimos rincones casi deshabitados de México, pero lleno de belleza, naturaleza e historia.
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