- Recibe las últimas noticias suscribiéndote a nuestro Newsletter
- Cambiar email Política de privacidad
|
|
|
|
|
|
Pedro Martínez le está dando forma de olla al barro. Nos da un pincel para hacer el petatillo, esas las líneas diagonales, como si se estuviera plasmando un petate sobre la vasija. Se le pueden dibujar flores. Después, al horno.
Sus piezas se pueden adquirir desde los 200 pesos. El pueblo de Pedro se llama Capula, a 25 kilómetros de Morelia. Y nosotros hemos venido a conocer cómo se elabora la cerámica sin plomo.
Ahora nos vamos a Santa Fe de la Laguna, a la casa de adobe de doña Oliva. Ella trabaja el vidriado negro. Primero hay que hacer la pieza de barro, después el pastillaje, una técnica prehispánica como si se fueran poniendo sellitos de flores, mariposas u hojitas en toda la pieza. Se calienta el candelabro, incensario o el brasero, lo que se esté elaborando en el momento. Se baña con esmalte negro.
Ya seco está listo el vidriado. Un adornito cuesta 300 o hasta 3 mil pesos.
La siguiente parada es con Luis Morales, quien reproduce códices y diseños contemporáneos para plasmarlos en sus jarrones y floreros. Todo su trabajo es en cerámica de alta temperatura.
También ahí vive Angélica, su hermana. El tema de su decoración en el papel amate es la vida cotidiana del pueblo, así que podemos llevarnos un cuadro de la marchanta que vende flores en el mercado, o de una fiesta, todo en tinta negra. Vale la pena gastar 100 pesos en un florero de Luis, o 500 pesos en un cuadro de Angélica.
Faltan dos talleres más, pero ya tenemos hambre. En Pátzcuaro llegamos primero a comer sopa tarasca y un plato de pescado a la mantequilla. Tenemos tiempo para la sobremesa y para admirar desde la terraza del restaurante del hotel Posada Basílica una panorámica del pueblo.
Cerquita de ahí vive Agustín. Su invernadero de orquídeas es inmenso, pero sólo adornan la casa por un tiempo porque él les extrae el jugo para mezclarlo con cañas de maíz y así formar cruces. Las más pequeñas miden 40 centímetros de alto. Aunque pequeñas en tamaño su precio es de mil 550 pesos.
Antes de regresar a Morelia hacemos la última visita. Ahora es en Tócuaro. Vamos a verle la cara al “diablo”. Orlando, el artesano, se encarga de eso. Hay que tallar y tallar la madera, todo en una sola pieza, para hacer las máscaras endiabladas. Las decora con pinturas de acrílico. Los cuernos y los dientes son de toro.
cm