Feria de San Fermín
Último encierro, rápido y limpio, de los toros de Núñez del Cuvillo
Pamplona, España.- El último encierro de los Sanfermines 2008, corrido con toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo, fue uno de los más rápidos de las fiestas, con una duración de algo más de 2 minutos y que se saldó sin heridos por asta de toro.
14-Julio-2008 (08:30 p.m.)

Los toros Núñez del Cuvillo, pese a la expectación de los mozos por realizar una buena carrera en el último encierro de las fiestas, no dieron muchas opciones a los corredores, ya que realizaron agrupados la mayor parte del recorrido, en el que se observó un notable descenso de asistencia respecto al fin de semana.
Después de que los mozos entonaran con visible emoción los tres cánticos en los que piden la protección del santo, la manada salió de los corrales de Santo Domingo estirada y encabezada por los cabestros.
De esta forma, abierta por los mansos, la manada estableció contacto con los mozos a mitad de la cuesta, donde un corredor recibió un varetazo de uno de los Núñez del Cuvillo que le hizo caer al suelo.
La manada hizo todo este primer tramo estirada, aunque en la Plaza del Ayuntamiento se compactó, siempre encabezada por los cabestros, seguidos por los toros, uno de los cuales pisoteó a un mozo.
Tras atravesar la calle Mercaderes, donde un mozo fue arrollado de forma espectacular por los cabestros, los astados tomaron la curva con la calle Estafeta por la izquierda, aunque sin llegar a impactar con el vallado y sin caer al suelo.
Un toro jabonero estuvo a punto de adelantarse a los mansos al comienzo de la calle Estafeta, aunque pronto la manada volvió a agruparse y a seguir a los cabestros, para hacer gran parte de esta calle escorada hacia la izquierda.
Los corredores no encontraron en la primera parte de Estafeta huecos para lucirse ante las astas de los toros, al correr la manada compactada, pero hacia la mitad de esta calle un astado negro resbaló y cayó al suelo, lo que fragmentó el grupo.
Por el tramo de Telefónica, donde otro de los mozos fue arrollado por un astado, pasaron en primer lugar los cabestros, seguidos a poca distancia por cinco toros y por otro de los bureles, el único de color negro, algo rezagado.
Tras pasar por el callejón, donde algunos mozos cayeron al suelo y otro recibió un pisotón, los cinco primeros toros entraron a la plaza, donde se dirigieron directamente a los corrales conducidos por los dobladores.
El último toro entró en la monumental pamplonesa algo más tarde y al llegar a la arena se volvió, cayó, y tuvo que ser ayudado por los dobladores, que llevaron a chiqueros al astado a punta de capote.
Los Sanfermines, las fiestas españolas más internacionales, congregan cada año a miles de personas que llegan a disfrutar de sus encierros taurinos y su jolgorio callejero.

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