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Va a cambiar todo, Telemedicina

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  • El País
  • 28-Octubre-2009
  • El e-mail se ha convertido en la nueva herramienta de interacción de la sociedad. Pues bien, la e-health se perfila como la herramienta clave para acelerar la atención hospitalaria

    • El e-mail se ha convertido en la nueva herramienta de interacción de la sociedad. Pues bien, la e-health se perfila como la herramienta clave para acelerar la atención hospitalaria

    En muchas regiones del mundo decenas de miles de pacientes no tienen a su disposición un radiólogo en el hospital de su sector; es más, muchos no lo tienen ni siquiera en su ciudad, y algunos ni siquiera en su país.

    Ante la falta de especialistas, los servicios de salud están llegando a acuerdos con clínicas especializadas, algunas extranjeras, para que realicen electrocardiogramas y chequen muestras de sangre a distancia. Allí las interpretan y remiten de vuelta los resultados a sus colegas con las indicaciones correspondientes.

    El diagnóstico a distancia representa una de las principales herramientas con las que contará la sanidad del futuro inmediato para resolver los problemas asistenciales de miles de personas.

    En la mayoría de los países, alrededor de 15 por ciento de los pacientes genera 65 por ciento del gasto sanitario. Pero además, esas personas, que suelen ser mayores de 65 años, no padecen sólo una enfermedad, sino varias a la vez, y generalmente se trata de padecimientos crónicos.

    Por ejemplo, de todos los diabéticos, sólo 8 por ciento tiene únicamente esa enfermedad, lo habitual es que además padezcan hipertensión, obesidad, hipercolesterolemia… cuyos parámetros necesitan ser checados con frecuencia. Así qué resulta imposible darle atención a tanta demanda de servicio sanitario.

    Y los expertos dicen que para 2020 el mundo de la salud se verá aún más complicada debido a que más de 60 por ciento de las patologías serán crónicas.

    Las soluciones milagrosas no existen, y menos ante este escenario tan complejo. Por eso, la medicina a distancia se presenta como la herramienta clave para lograr la ahora llamada “sanidad sostenible”.

    De hecho, en la Unión Europea y en países como Australia y Canadá, ya están tomando la delantera en este tipo de aplicaciones, que abarcan desde la digitalización de los historiales clínicos de los pacientes, hasta las teleconsultas y el telediagnóstico, pasando por las intervenciones quirúrgicas a distancia, incluyendo los procedimientos robotizados.

    Las ventajas son enormes

    La irrupción generalizada de la Internet en los hogares, el incremento en las capacidades de los teléfonos móviles y las posibilidades que abre la televisión digital, apuntan hacia una nueva dimensión de la telemedicina. “Esos son los tres pilares que harán posible un cambio sin precedentes en la provisión de servicios sanitarios”, asegura Carlos Hernández, jefe de una Unidad de Telemedicina.

    El uso del monitoreo remoto, especialmente para los pacientes crónicos y personas mayores, no parece estar muy lejos. De hecho, se está concentrando tal cantidad de intereses económicos —posicionamiento de empresas, cambios tecnológicos, redes hospitalarias— que da la impresión de que ya se están dando los cambios que llevarán a esta nueva faceta de la medicina.

    En este campo, Europa lleva la delantera a Estados Unidos, y a la cabeza se sitúan los países nórdicos, donde la historia clínica digitalizada es ya operativa en 90 por ciento del sistema sanitario.

    En países con sistemas administrativos descentralizados, la telemedicina está logrando avances espectaculares. Sin embargo, en países de tradición centralizada, como Francia y Alemania, la aplicación de las pautas que permitan la digitalización del sistema de salud ha sido más lenta.

    Mientras que Canadá y Australia, países con una gran dispersión de población, están apostando fuerte al avance de la “e-health”.

    Pero al margen de los diferentes ritmos de incorporación de cada país, el tren de la telemedicina ya está en marcha, y cada vez hay más concenso sobre las grandes ventajas de aplicar la informática a la sanidad.

    Por un lado, los beneficios redundan directamente en los pacientes. El hecho de poder contar una consulta a través de una pantalla, desde el centro de salud de una pequeña población rural, con el Servicio de Cardiología de un gran hospital situado a 150 kilómetros de distancia, es un ejemplo de evidente comodidad que evita gastos y desplazamientos.

    Pero además, el monitoreo de enfermos —crónicos o recién operados— desde su propia casa, a través del envío de datos al hospital, donde son supervisados por el médico, evita un enorme número de ingresos a los centros de salud, especialmente en el área de Urgencias.

    Una revisión de datos realizada por la Revista Médica Británica en 2008 encontró que este tipo de control redujo las tasas de ingresos hospitalarios por problemas cardiacos en 25 por ciento y redujo todas las causas de mortalidad en 20 por ciento.

    No hay duda de que la telemedicina aporta grandes ventajas a los sistemas de salud. Los especialistas destacan aspectos como el incremento de la eficiencia y la reducción de tiempo en las listas de espera, pero también un enorme ahorro en costos de procedimientos (en la Unión Europea hay tanto interés en ese campo que ya se creó un sistema de evaluación que analizará el impacto de la telemedicina en siete países de la región).

    Entender el reto

    Este cambio de paradigma en la medicina convencional, que ya se vislumbra como una valiosa alternativa a la atención personalizada, será capaz de ofrecer los mismos servicios en menos tiempo. Pero, requerirá de un gran apoyo y compromiso tanto de parte de los médicos, como de los pacientes. De hecho, el involucramiento del personal sanitario es clave para el éxito de este nuevo desarrollo. De lo congrario, el sistema podría plagarse de fallas debido a estrategias equivocadas.

    La telemedicina involucra el mismo reto al que se enfrentan otros sectores que necesitan modernizarse para seguir el paso a los nuevos hábitos de consumo.

    Y en este sentido, el enorme mercado potencial de la salud electrónica es un aliciente para el desarrollo de nuevas aplicaciones, y un fuerte motor de cambio para la sociedad.
    De acuerdo con los expertos, el mercado global de la medicina a distancia mueve un paquete de 100 mil millones de dólares.

    Con esta cifra, la telemedicina se perfila como “el tercer mercado” relacionado con el ámbito sanitario, detrás de la industia farmacéutica (300 mil millones de dólares) y de la tecnología sanitaria (100 mil millones de dólares).

    La perspectiva económica es tan atractiva que varias empresas ya han comenzado a moverse, y dos gigantes ya han tomado posiciones: se trata de Microsoft y Google. El primero con la plataforma Microsoft HealthVault y el segundo con Google Health.

    En ambos casos se trata de servicios gratuitos que permiten a los usuarios de Internet albergar su historial clínico y compartirlo con aquellos a los que pueda ser de utilidad para atender su caso.

    De momento funciona como una experiencia piloto y sólo en Estados Unidos. Mediante este sistema, los pacientes pueden subir sus datos sanitarios (análisis, pruebas, historial médico) a la Red, lo que permitiría usarlos por cualquier país del mundo ante cualquier emergencia médica. Lo que se busca es contar con una herramienta abierta que pueda contener información sanitaria de cualquier tipo de proveedor.

    La idea es construir una gran plataforma de interconexión universal de historiales clínicos, que pueda ser utilizada por cualquier médico o centro de salud de cualquier país, con las garantías de confidencialidad que ofrecen las leyes existentes.

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