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Roles de género, fuente de conflicto

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  • Redacción
  • 06-Septiembre-2008
Tags Relacionados: golpes, mujeres, adaptacion
  • Para las parejas actuales es difícil adaptarse a las nuevas tareas que tienen que desempeñar tanto hombres como mujeres

    El cambio de roles de género a veces es fuente de conflicto entre mujeres y hombres, donde éstos sienten amenazada su identidad masculina y creen perder su poder o privilegios, señaló Christauria Welland, especialista en prevención de violencia del hombre hacia la mujer.

    Welland es autora del libro “Sin Golpes” e imparte un ciclo de conferencias, en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, sobre el “Tratamiento Psicológico del Hombre Violento”.

     Al clasificarla, enunció que la violencia con la pareja es a grandes rasgos de dos tipos: la instrumental, donde el hombre quiere controlar a la mujer y lastimar; y la de aquellos que no saben controlarse, son celosos, dependientes, guardan sus emociones y luego estallan.
    “Los primeros son los más peligrosos y difíciles de tratar; mientras que a los otros sólo les hace falta aprender a controlarse, cambiar la manera en que piensan, de sí mismos, de la mujer y de su relación de pareja”, precisó Welland.

    La psicóloga dio a conocer su experiencia en el tratamiento de hombres violentos, migrantes mexicanos radicados en San Diego, California, que por mandato de un juez –y para evitar la cárcel–, se deben someter a un programa para entender cuál es su parte en el problema y a asumir la responsabilidad de sus actos.

    “En 52 semanas de terapia, en grupos de 12 personas, se les da un acercamiento de autopsicología, es decir, respetan sus experiencias personales para que desde su punto de vista expliquen qué pasó, sin confrontarlos ni culparlos por lo que hicieron”.

    Por medio de técnicas de índole cognitivo-conductual se les enseña a controlar su coraje y resolver su problema de violencia; mientras que por medio de educación en derechos humanos se busca que abran los ojos a los cambios de roles de género y a los Eros y contrahaz de los “nuevos derechos de la mujer”.

    Welland dijo que su meta es que un día no muy lejano en el grupo alguien con arraigadas ideas machistas y contra las mujeres, piense, reflexione y se dé cuenta de los beneficios de la igualdad, que cuestione la forma de ser que siempre ha tenido –usualmente aprendida en su familia– y se pregunte si funciona para él o quizá hay un camino mejor.

    De su libro, dijo que es una idea surgida hace 20 años al toparse de frente con la violencia de pareja en México, tema que tomó como tesis para su doctorado, con la intención de ayudar a la mujer mexicana. Después se percató que lo mejor era ayudar al que maltrata, no al maltratado, y de ahí comenzó su interés por el tratamiento del hombre violento, algo que se empezaba a hacer en su país, Estados Unidos.
    Como en Estados Unidos  se empezó a tratar a mexicanos y latinos con meras traducciones de la experiencia con estadounidenses, inadecuadas para los primeros, Welland se enfocó a desarrollar lo que hoy es el programa que aplica en San Diego, que en febrero pasado fue adoptado en Durango para utilizarlo en todo el estado, algo que ella espera ocurra también en otras entidades mexicanas.

    La investigadora mexicana señaló que en 2006 la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, levantada entre 133 mil 398 mujeres –de 15 años o más– en 128 mil viviendas de todo el país, arrojó que el 39.7 por ciento de las encuestadas tuvó incidentes de violencia comunitaria; 15.9 por ciento de violencia familiar, 5.8 por ciento, de violencia patrimonial, 15.6 por ciento, de violencia escolar y 29.9 por ciento, de violencia laboral, según datos de Inmujeres.

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