Lectura: Tarea pendiente
La lectura sigue siendo ‘el coco’ de las escuelas, pero no sólo los maestros tienen la culpa de esta situación.
Por: Sylvia Georgina Estrada17-Agosto-2008

Llega el regreso a clases, y con él una asignatura pendiente para maestros y escuelas: hacer de la lectura una realidad en la vida de los estudiantes.
Mientras que algunos editores aseguran que desde el año 2000, cuando arrancaron los programas de Bibliotecas Escolares y de Aula, se ha dado un mayor impulso a la literatura infantil, el escritor Felipe Garrido sostiene que si este sector está dando frutos es porque hay un grupo importante de creadores y editores especializados en literatura para niños, que trabajan con calidad a pesar de que no han recibido los mejores beneficios de los programas de fomento a la lectura.
Asegura además que lo grave es que la SEP ha regresado a la situación de antes de 1984, cuando la lectura era parte de la asignatura de español y se medía con los parámetros de la escuela y no era un espacio para el goce.
“La idea de literatura por placer asusta y se vincula con la obligación escolar, con la de hacer tareas y trabajos”, afirma Garrido.
Para librar este escollo, especialistas recomiendan que los programas de lectura no deben obsesionarse con cuántos libros se leen, sino en la forma en que éstos cambian la vida de los lectores.
“Lo importante es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente, más reales”, sostiene el escritor Gabriel Zaid sobre la promoción de la lectura.
Pero los maestros no son los únicos responsables de que México esté reprobado en lectura, mientras en España los niños de entre 10 y 13 años leen una media de ocho libros al año –según datos de la Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil–, en México los adultos tienen un promedio de 2.3 libros al año, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Lectura 2006.
Iris Pasillas, coordinadora de la Sala de Lectura Vanguardia, afirma que la lectura se aprende en casa.
“Muchas veces los padres no acercan la lectura a los niños más pequeños porque no saben leer, pero están en un error porque los niños leen desde el momento en que agarran un libro, lo hojean y relacionan las imágenes con los textos.
“Los papás no les pueden dejar a los maestros toda la carga, pueden involucrarse con los distintos tipos de lectura, primero viendo y analizando las imágenes cuando los niños no saben leer, después leyendo cuentos a la hora de dormir y luego practicando la lectura uno a uno, que papá e hijo lean un fragmento del libro”, expresa.
La licenciada en Letras Españolas, explica que si los niños no tienen un acercamiento a los libros desde que están pequeños entonces los van a ver como algo ajeno, e incluso les van a tener miedo.
La fórmula es que toda la familia comparta la experiencia de la lectura, porque un niño que no ve leer a sus padres difícilmente se va a acercar a los libros.
“Es bonito ver cómo los papás se involucran y traen a sus hijos para que nosotros los acerquemos a la literatura, que es el objetivo de Sala de Lectura”, finaliza.

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