• » Conectate
  • » Registro
  • Edición Impresa
  • Móvil
  • Newsletter
  • Vanguardia para llevar
    Llévate todas las noticias del momento con V para llevar, la edición que te ofrece Vanguardia para que imprimias
  • » CLIMA
  • Hoy es 22 de noviembre del 2009
TAMAÑO DE LA LETRA:
Publicado en la edición impresa

Amor, el mejor símbolo de salud

  • vota:
     |  Existen  
     votos
  • El Universal
  • 01-Julio-2009
  • Aprender a vivir con otros es una tarea difícil que requiere de técnicas específicas.


    Padecemos una especie de subdesarrollo emocional que nos impulsa a ciertas conductas, tanto en nuestra vida pública como en la privada.

    Claudio Naranjo (Clan.1984)

    El camino del encuentro es el que nos conduce hacia un lugar inapreciable: el hallazgo de nuestra capacidad de amar al otro.

    Jorge Bucay, sicoanalista argentino, opina que: “Cuando pienso en la palabra ‘encuentro’ la asocio a la idea del descubrimiento, la construcción y la repetitiva revelación de nosotros que trasciende la estructura del yo. Esta creación adiciona un sorprendente valor a la simple suma aritmética del tú y yo” Agrega que sin encuentro no hay salud. Sin la existencia de un “nosotros”, la vida está vacía aunque nuestra casa, baúl y caja de seguridad estén llenas de costosísimas posesiones.

    Y, sin embargo, el bombardeo mediático nos incentiva a acumular cosas materiales y nos sugiere que las otras son sentimentales y anticuadas.

    En charla con Galería, el autor de la colección Hojas de ruta, manifiesta que en la actualidad, si alguien habla del amor es un inmaduro, si dice que es feliz es un ingenuo o un frívolo, si es generoso es sospechoso, si es confiado es un tonto y si es optimista es un idiota. “Y si acaso apareciera como una mezcla de todo eso, entonces los falsos dueños del conocimiento, asociados involuntarios del consumismo diletante, dirán que es un farsante, un improvisado y poco serio mercachifle (comerciante de poca prestigio e importancia)”.

    Expone Bucay que el desafío en este “camino del encuentro” es pensar y repensar lo complejo de la relación entre dos o más individuos únicos, distintos y autodependientes que deciden construir un vínculo trascendente. Aprender a vivir en relación con otros es una tarea difícil, se podría decir artesanal, que requiere de técnicas delicadas y específicas que se deben adquirir y practicar antes de utilizarlas adecuadamente, ya que cada uno de nosotros es un enigma y, por ende, nuestras relaciones son un misterio, gracioso o dramático, pero siempre impredecible.

    Dice Bucay acerca del tema expuesto en su libro El camino del encuentro , editado por Océano que, si miramos a nuestro alrededor o al interior, podremos percibir la ansiedad y la inquietud (cuando no el miedo) que despierta un posible encuentro nuevo. ¿Por qué?

    En parte porque todo encuentro evoca una cuota de ternura, de compasión, de ensamble, de mutua influencia, de trascendencia y, por ende, de responsabilidad y compromiso. Pero también porque significa la posibilidad de enfrentarse con los más temidos de todos los fantasmas, quizá los únicos que nos asustan todavía más que el de la soledad: el fantasma del rechazo y el fantasma del abandono.

    Confiesa Bucay que “el modelo de pareja o de familia perdurable es, cada vez más, la excepción en lugar de la regla. Las amistades y matrimonios de toda la vida han quedado, por lo menos, “pasados de moda”.

    “Los encuentros sexuales y los intercambios sexuales descomprometidos son aceptados sin sorpresa y hasta recomendados por profesionales como símbolo de una supuesta conducta más libre y evolucionada. El individualismo es presentado como el enemigo del pensamiento social, sobre todo por aquellos mezquinos que en el fondo desprecian las estructuras sociales o se aferran a ellas con una especie de fundamentalismo solidario que legisla lo que no sabe cómo enseñar”.

cm

TAMAÑO DE LA LETRA:
Publicado en la edición impresa
  • Comenta aquí›


  • Publicidad›


  • Nuestra Comunidad›


VANGUARDIA on Facebook