Tengo un hijo gay
Lo primero que debe saber es que es muy común; una de cada cuatro familias tiene un miembro que no es heterosexual, por lo tanto no está solo
Por: Natalia Gutiérrez13-Octubre-2008

En una visita que realice a la conferencia AIDS 08, me encontré con una excelente publicación de una organización americana que se llama PFLAG (Parents, Family and Friends of Lesbians and Gays), la cual fue fundada por padres y madres de personas LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales). Ellos luchan por los derechos civiles de estas personas y tratan de ser un grupo de apoyo para aquellos que tienen duda sobre su orientación sexual.
Basándome en este material, en conjunto con otros de diferentes organizaciones, quise difundir la valiosa información que aquí se encuentra. Para más información por favor referirse a www.pflag.org.
Papás:
¿Qué dijeron o hicieron cuando su hijo/hija les dijo que era gay? ¿O que no se sentía como mujer/hombre aunque lo pareciera físicamente? Un gran porcentaje habrá pensado: ¿Qué hice yo para merecerme esto? ¿Por qué me hace esto? ¿Qué van a decir los demás?
Cuando un hijo, un familiar o un padre confiesan que no son heterosexuales, surgen sentimientos de confusión, angustia, vergüenza y rechazo. Los temas sexuales en el núcleo familiar no son abiertamente hablados y cuando una situación así surge, no se sabe cómo reaccionar. Estos sentimientos de negación, culpabilidad o enojo se entienden por el concepto que se tiene de las personas LGTB en nuestra sociedad.
Lo primero que debe saber es que es muy común; una de cada cuatro familias tiene un miembro que no es heterosexual, por lo tanto no está solo y tiene a mucha gente con quien hablar.
Debe entenderse que ese hijo/hija sigue siendo la misma persona que era antes, sólo ha cambiado la percepción que tiene de él o ella. Tal vez han cambiado sus expectativas sobre ellos sobre formar una familia, casarse y ser feliz. Pero debe tener en cuenta que la orientación sexual del miembro de su familia no es obstáculo para eso, todo es posible y hay más chance mientras se acepte más en la sociedad y se erradique la homofobia.
Frecuentemente, los padres se cuestionan ¿por qué mi hijo es gay? y las preguntas surgen a lo largo de los campos de la ciencia, biología, psicología, religión y sociología.
A veces se suele pensar que alguien indujo a su hija a la homosexualidad, otros creen que es por la forma en que criaron a sus hijos. Falso. Tal vez quieren encontrar responsables porque sienten dolor o pena, es entendible, están pasando por un proceso de duelo: perdieron la imagen que tenían de sus hijos. Medite en algo, ¿realmente es tan importante saber la razón de la homosexualidad de un miembro de su familia?
El peligro de no aceptar la condición de su hijo reside en que no se entiende que la homosexualidad no se “elige” por lo que no puede “cambiar a su hijo”. Una práctica muy peligrosa es la llamada “terapia reparativa” que ha sido rechazada tanto por la Asociación Americana de Psicología, como por la Organización Mundial de la Salud, alegando que además de no ser ética, no cambia la sexualidad de las personas y es altamente riesgosa para la salud mental, emocional y física de las personas.
Lo anterior porque al tratar de “arreglar” a las personas, se parte de la premisa de que la homosexualidad está mal y de que es un desorden mental, causando depresión, ansiedad y hasta pudiendo inducir al suicidio. Se debe entender que la homosexualidad no es algo “curable”.
Si quiere aceptar su condición, pero siente miedo por lo que le pueda ocurrir a su hijo/hija, como ser agredido en la calle, ser despedido de su trabajo, ser rechazado por otras personas, imagínese cómo se debe de sentir él/ella, por eso necesita tanto de su apoyo, para tener a alguien en quien respaldarse en el que pueda confiar y desahogarse.
Para algunos padres, aceptar que algún miembro de la familia es LGTB se hace más difícil por las enseñanzas de su religión. Es cierto que la mayoría de las religiones siguen condenado la homosexualidad, pero aun así hay muchos líderes que apoyan los derechos y el respeto por los gays; un ejemplo en México es Católicas por el Derecho a Decidir, quienes sin dejar de lado su religión, aceptan también la diversidad de opiniones. Además de que el emblema universal de todas las religiones es amar a nuestros prójimos como a nosotros mismos.
Otro mito que es necesario desmentir es el contagio del sida. Antes se creía que era un asunto únicamente de las personas gays, pero a raíz de los estudios exhaustivos se pudo comprobar que es un virus que puede afectar a cualquier persona, a cualquier edad y de cualquier género, raza u orientación sexual.
Es menester y deber de todos estar bien informados para prevenir tanto la discriminación de los LGTB por creer que sólo ellos pueden tener sida como para educar apropiadamente a los jóvenes sobre los riesgos del sida. Un dato que confirma esto es que en el presente, la población con mayor porcentaje de infección en el mundo son las mujeres casadas.
Mientras que unos papás prefieren decir: “Si eliges esa forma de vida, no lo quiero saber”, otros padres han optado por aceptar a sus hijos como son y ahora gozan de una relación más cercana y más honesta.
No hay que temer a tener un miembro gay en la familia, al contrario hay que apoyar y ayudar a sobrellevar esos miedos reemplazándolos con confianza y afrontar que ser “diferente” a lo que nos enseñan es complicado, cuando la realidad es que todos somos humanos y no podemos ser clasificados.
Al final es una simple preferencia y uno se enamora de la persona, no de su sexo. Acudir con cualquier terapeuta en familia o de forma individual puede servir, siempre y cuando estén todos consientes de que quieren ayudar para sobrellevar mejor la situación.

WIKIO

Sin Comentarios.