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Publicado en la edición impresa

Semanario: Habemus alcalde

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  • Redaccion
  • 26-Octubre-2009

  • Gay dice:
    ¡Barney es un dinosaurio que vive en nuestra mente, cuando se hace Alcalde es realmente intrascendente! Lo que nos faltaba, ser gobernados por una botarga, por una caricatura, por un niñote obediente. Sus promesas de campaña de guerco de kinder: ¿Ecología?: plantar arbolitos. ¿Crimen organizado?: domesticar a los pandilleros. ¿Un tema tan serio como el agua?: bajar las tarifas. ¿Transporte urbano?: boletitos electrónicos. ¿Empleo?: bla, bla, bla, puros mejoralitos para una ciudad con cáncer terminal. Mi hermanita menor, que es una ñoña tipo Magie Simpson, parece conocer mejor las necesidades de la ciudad y hubiera propuesto cosas más interesantes.

    “Los priístas no nos bajaremos los pantalones”, dijo en una entrevista. Pues claro que no, porque los que estamos de rodillas y con los pantalones abajo somos los ciudadanos. Pero bien merecidos que lo tenemos, porque para un pueblo mediocre, analfabeta, jodido, lambiscón, idiota, cero participativo, sin espíritu crítico: no hay nada mejor que nos gobierne un muñeco de trapo. Vengan otros cuatro años de simulación, cinísmo y mentiras. ¿Dignidad? No la conocemos, nos compran con una despensa.

    Ella dice:
    No es que el resultado sea sorpresivo, vaya que esto fue la crónica de una alcaldía muy, muy anunciada, pero aún así esperaba un poquito de pelea, no digamos del PAN, ese partido anacrónico en tierras coahuilenses, pero sí de la sociedad civil que hiciera oír su voz.

    Y es qué no entiendo qué ganan todas esas señoras que hicieron que en el cierre de campaña de Yericó (o Jericó, para el caso es el mismo) descontrolaron el tráfico del Boulevard Coss. ¿En verdad esas seis o siete horas perdidas son pagadas por un lonche y un jugo, por una bolsa de tela y unos globos, por cachuchas y playeras? Lo único bueno de estas elecciones es que ya se acabó el año electoral, ahora sí se les acabaron los pretextos a los funcionarios, a ver si ahora sí se ponen a jalar.

    Él dice:
    ¿Y qué querían? ¿A Nelson Mandela como alcalde?¿A Rudolph Guiliani? ¿A Boris Johnson? ¿A Angela Dorothea Merkel? Bueno, ni siquiera sé por qué les pregunto sobre gente que seguro no tienen idea de quiénes son.

    Pero al final da lo mismo. No merecen un alcalde mejor. A ustedes sólo les alcanza para lo que obtuvieron: un Juanito. Así que no hagan lío y prepárense para aplaudirle y quemarle incienso desde el primero de enero próximo.

    Además, si han aguantado durante casi cuatro años al “diablito light” bien pueden soportar a quien sea. ¿Qué importa cómo se llame o cuál sea su filiación política? Cualquier cosa con dos brazos y dos piernas es mejor que Fernandito…

    ¡Ah, si! Ya me habían aclarado antes que Donato de las Fuentes tiró la toalla hace algún tiempo y dejó a otra persona en su lugar. Hasta me dijeron cómo se llama pero lo olvidé. En fin, no debe ser importante.

    Así que no se lamenten, ni se la mienten a nadie, porque en eso de elegir alcaldes, más que en cualquier otro rubro, sin duda alguna que Saltillo sí es ¡ooooooooootra cosa!.

sc

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