La vida vivida
Madame Destino
Por: Javier Treviño30-Junio-2008 (09:11 a.m.)

Madame Destino
L: Me mandó a la chingada, Jorge. ¿Te parece poco?
J: No lo sé. ¿Estás realmente enamorada de ella?
L: Como una soberana pendeja.
J: Ya. Entiendo. ¿Y qué pasó? ¿Te cortó?
L: Sí, me cortó, pero ni siquiera sé porqué. Soy demasiado posesiva, demasiado demandante...
J: Dale un poco de aire.
L: ¿Aire? Pero si apenas la dejo sola y ya está coqueteando con su antiguo novio, con sus amigas y con una pinche polaca bizca que conoció hace poco.
J: Estás repitiendo las líneas de un parlamento.
L: No, no. … todavía ni me lo aprendo. Esta pinche polaca bizca es real. Y Bárbara ya tiene una relación con ella.
J: Tiene una relación con su antiguo novio y con la alemana bizca...
L: Polaca. La polaca bizca, sí. Y con el exnovio.
L: Hace unos días fui a consultar a una señora. Lee las cartas. Y hace limpias y todo tipo de trabajos. Me dijo que alguien me la estaba robando, que ella está desilusionada de mí, pero que todavía me ama...
J: ¿Te leyó el Tarot?
L: Sí, y me pidió que le llevara chile de árbol, limones, un ojo de tigre y otras cosas. Me va a hacer seis limpias. Ya me hizo la primera.
J: ¿Y cómo te sientes?
L: Con madre. Me siento bien alivianada, uta, bien ligera.
J: ¿Y tu mal de amores?
L: Ah, pos ahí sigue, pero ya no me angustia tanto.
J: Ya. La amas.
L: Hasta la madre. Además, ¿por qué me hace esto precisamente ahora que cumplimos un año de andar, un año de relación? Aquí traigo una carta, ¿quieres que te la lea?
J: No, no. Ya estamos llegando a la parada de camiones. Me la lees mañana, ¿no?
L: N’hombre, cabrón, me dice unas cosas que... uf.
J: Qué envidia.
L: La señora de las cartas me dice que no debo dejar de ir a verla, que tengo que completar las seis limpias.
J: Luego me pasas su dirección.
L: Claro. Se llama Madame Destino. Bueno, en realidad tiene su nombre. Creo que se llama Panchita, Petrita o algo así.
J: Ah, vaya. Sentí un sobresalto.
L: Desde que fui a verla me siento como nueva, en serio. Tengo ganas de vivir, de hacer cosas, de practicar equitación o box, no sé...
J: Ay, Lore...
L: ¿Qué, güey...? Bueno, tengo derecho a levantarme, ¿no? No voy a pasarme la vida llorando porque la cabrona de Bárbara me mandó a la porra.
J: Ni porque volvió con su exnovio, ni porque ahora anda también con...
L: Pinche Jorge. No lo digas. No lo digas, cabrón. ¡Con esa pinche polaca bizca de mierda!
J: No te preocupes, Lore. Mira. Todo tomará su cauce. Madame Destino te va a ayudar, vas a ver. Si tú crees, así tiene que ser.
L: No voy a permitir que te burles de mí también tú, cabrón.
J: Oye, sólo te digo que tengas confianza, no tanto en Madame Destino, sino en ti misma.
L: ¿Y cómo? ¿Cómo? ¿Cómo voy a tener confianza en mí misma si todo el mundo me manda a la chingada?
J: No todo el mundo.
L: Claro, tú no, tú no, qué va.
J: Pero, Lorena, comprende...
L: No comprendo ni madres. Y ahí nos vemos, ¿eh?, ahí nos vemos. No sé cómo pude platicarte todo este asunto con Bárbara y todo lo demás.
J: Pero, oye...
L: Ni madres, pinche Jorge. Ahí nos vemos. Y si quieres, truéname en tu materia, al fin que ya ni me importa. Ya nada me importa.
J: ¿Ni lo que pueda decirte Madame Destino?
L: Lo único que me importa es que estoy encabronadamente enamorada. ¿Me entiendes? ¿Me entiendes?
J: Sí. Te entiendo muy bien.
L: Qué bueno. Nos vemos. Y olvida todo lo que te conté, ¿sí? Por favor.

WIKIO

Sin Comentarios.