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En medio del dolor y la impotencia de sus familiares fue sepultado durante la tarde de ayer el cuerpo sin vida del ladrillero Seferino Sánchez Lucio, quién fue decapitado por desconocidos en la colonia Nueva Esperanza, para robarle sus pertenencias.
Los asistentes al sepelio sólo reclamaron a las autoridades justicia, que el crimen no quede impune y que el o los criminales entreguen la cabeza.
La más preocupada es su esposa Florentina Hernández, quien recuerda que el martes 30 de junio Seferino recibió cuatro llamadas a su celular con la amenaza de “te va a llevar la ching...” proveniente de un número privado.
Doña Florentina asegura que antes de que ocurriera la muerte acudió alrededor de las 12:00 horas a un taller de carpintería que está cerca de su hogar y que es propiedad de una persona apodada “El Nacho”.
Recuerdo
Aquella tarde soleada su pareja tenía previsto acudir a un negocio de chatarra a ofrecer en venta una bolsa de desechos porque la fabricación y venta de ladrillo iba muy baja; no tenía clientela.
La última vez en ver a Seferino llevaba su aparato telefónico, un cinto piteado y su cartera con muy poco dinero.
Última conversación
Ya no supo más sobre el paradero de su ser querido y durante el anochecer le habló a su línea con la intención de preguntarle si había conseguido un empleo o si estaba conviviendo con su grupo de amigos que frecuentaba.
“Esto no debe quedarse así, yo sólo pido que se localice su cabeza porque es un dolor muy grande enterrarlo incompleto y con la caja (féretro) cerrada, sin despedirlo; no sean ingratos, entréguenla para estar más tranquila”, fue lo que pidió la mujer.
“Me va causar mucho dolor realizar un segundo sepelio cuando localicen su cabeza, su tumba va ser exhumada para enterrarla junto con su cuerpo”, dijo.
Los restos mortales de Seferino Sánchez fueron llevados a la iglesia San Nicolás Tolentino donde le fue oficiada una misa de cuerpo presente y fue sepultado en el panteón de Dolores.