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Establecimientos que venden estos productos no requieren permisos especiales, a pesar de su parecido con armas reales
La compra de armas para uso deportivo no necesita un permiso especial, así lo dijo una empleada de una conocida tienda de bicicletas, a pesar de que éstas se asemejen a armas reales.
Las armas de postas son utilizadas para practicar el tiro al blanco; su forma es muy similar a pistolas reales, pero éstas no requieren un permiso para ser compradas.
“Como son armas deportivas no se necesita un permiso para utilizarlas, no te hacen daño. Se utilizan para tiro al blanco, no para matar gente”, comentó una empleada de una tienda de bicicletas.
Un arma de postas tipo escuadra tiene un valor aproximado a los 600 pesos, mientras que sus municiones cuestan alrededor de 90 pesos con mil 500 municiones.
A pesar de la similitud con pistolas reales, las armas de postas no penetran en el cuerpo, pero sí, —continúa la empleada—, duele el golpe.
Dentro de las tiendas departamentales o súper mercados es común encontrar un área dedicada a la venta de armas para cacería o tiro al blanco. Y aunque éstas se encuentran en una vitrina para dificultar el robo, los precios son muy accesibles.
Al tener precios accesibles, los delincuentes pueden utilizarlas como armas de fuego para amedrentar a sus víctimas. Tal fue el caso de la “Familia Estrada”, desarticulada recientemente.
Esta familia se dedicaba a robar y obtuvo un botín cercano al medio millón de pesos. Lo curioso del asunto es que las armas que utilizaban eran de postas o para cacería, pero el desconocimiento de los asaltados ocasionó que los ladrones cumplieran su objetivo.
Han provocado muertes
La Ley Federal de Armas controla solamente aquellas que utilicen una explosión para desprender la bala. Las armas de postas no están controladas por la Secretaría de la Defensa Nacional porque están consideradas como no peligrosas.
Sin embargo, hay casos en los que éstas se vuelven mortales por la poca información que sus portadores poseen de ellas.
“La mayoría de estas armas son de aire comprimido, no tienen la penetración de un arma de fuego, pero hay partes donde sí pueden penetrar. Hubo dos casos de los que recuerdo más.
“El primer caso fue de unos jóvenes que jugaban con armas de postas; uno de ellos disparó y el otro abrió la boca, en ese momento entró la bala y llegó hasta la columna. El otro caso es de una bala que entró por el ojo y terminó en el cerebro, causando a muerte de la persona”, recuerda el doctor Humberto de León, Director General de Servicios Periciales en Saltillo.
Este tipo de armas no son consideradas de fuego, por lo que no se controla su compra o venta.
Pero aunque no sean consideradas como peligrosas, continúa el doctor de León, se debe extremar precauciones al utilizarlas.
“Son de riesgo en el momento que las personas piensan que no harán nada y las utilizan para jugar o delinquir. Como son utilizadas comúnmente en deportes o cacería los usuarios no reciben un adiestramiento de seguridad para utilizar armas”.
La potencia de estas armas varía de acuerdo al calibre y al arma que se utilice. Incluso, si el arma es nueva, la potencia de ésta es mayor.
“El deporte de cacería es lindo, pero siempre y cuando se haga con responsabilidad. Muchas veces los papás les compran armas de postas a sus hijos para que aprendan a disparar o entrenarlos en la cacería, pero no les enseñan cómo y para qué usarlas”.
En materia de cómo saber si un arma es real o no, el Director de Asuntos Periciales de la FGE insiste a los ciudadanos en no intentar averiguarlo; pues las armas de juguete que se hacen ahora son imitaciones en tamaño, peso y calibre de las reales y fácilmente se pueden confundir con alguna real.
Incluso, continúa el doctor, a nivel nacional se instó a los fabricantes que las armas tuvieran la punta en color rojo; sin embargo, las armas de juguete son introducidas al país de manera ilegal por lo que estas consideraciones no son tomadas en otros países
Aunque en México se obligue a los fabricantes a pintar las armas de juguete con la punta roja, algunos usuarios las vuelven a pintar para imitar un arma real.
Incluso, dice el doctor, hay personas que modifican las armas de juguete y las hacen de fuego. Esto con el fin de confundir a las autoridades en el momento en que delinquen.
“Podemos encontrar clones exactos en características, tamaño o peso de un cuerno de chivo, por ejemplo. Esto es un gran problema para la Policía porque se debe esperar a que el delincuente dispare para saber si es o no un arma de fuego”, finaliza.
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