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Denuncia afectada agresiones sufridas por su ex, quien mandó a su hija, de tan sólo seis años de edad, al hospital
María Castro Martínez observó como Javier Antonio, su pareja desde hace siete años, golpeaba con un palo a su hija de seis. Quiso intervenir, pero fue recibida a golpes hasta quedar desmayada.
Al despertar, su niña ya no estaba, la madre de María se la había llevado al hospital donde quedó internada por los golpes que recibió.
María tiene 24 años, es originaria de Torreón y hasta ayer vivía en Saltillo con Javier Antonio Aguilar Sánchez, su pareja desde hace siete años, con el que procreó tres hijos: Lizbeth, Yamileth y José Damián.
Hace más de siete años, María vino a Saltillo a un baile que se celebró en el salón Manuel Acuña, ahí conoció a Javier Antonio. Siguieron frecuentándose y al poco tiempo decidieron vivir juntos, él la trataba bien.
La pareja tuvo a su primera hija, Lizbeth, al año de unir sus vidas. Un año más tarde nació Yamilet y finalmente, hace cuatro años procrearon a José Damián.
La vida transcurría de manera tranquila para la familia. José Antonio trabajaba de albañil y ella era ama de casa.
Sin embargo, desde hace dos años las cosas cambiaron, él comenzó a ser agresivo con ella, presuntamente porque empezó a beber y a drogarse.
María sólo una vez se atrevió a denunciarlo, cuando Javier fue detenido por la Policía Municipal tras propinarle una golpiza, pero después él volvió a casa y la relación siguió como siempre.
El martes las cosas llegaron al límite. Javier llegó ebrio a casa y sin razón aparente comenzó a golpear con un palo a la pequeña Yamilet, de seis años. María intervino y recibió la golpiza en vez de la niña, pero ya era demasiado tarde Yamilet tenía una herida en el estómago que no dejaba de sangrar.
Ayer María se levantó temprano, adolorida y humillada, pensando sólo en la salud de su hija.
Decidió tragarse su orgullo y se dirigió hasta donde estaba Javier Antonio y le pidió dinero para comprar tortillas, pues el niño José Damián tenía hambre.
Javier tomaba con sus amigos y la petición de María le pareció tan molesta que se levantó de donde estaba y se fue directo hacia ella.
Alentado por sus amigos, comenzó a golpearla de nuevo y para acabar le aventó un cuchillo de cocina con el que le pegó en la cara.
María terminó con una herida en la nariz y otra en la frente, además de moretones en los ojos y una desviación de tabique nasal.
Fue la última vez
María salió de su casa y se llevó con ella al niño de cuatro años, se fue al centro y comenzó a pedir dinero a los transeúntes, quería juntar para comprar cuatro pasajes y volver a Torreón.
Lloraba y eso llamó la atención de unos policías ciclistas, quienes la abordaron y le preguntaron qué le había pasado, le ofrecieron ayuda y ella narró su amarga experiencia.
Al verla golpeada, los oficiales pidieron intervención médica y arribó una ambulancia de la Cruz Roja.
“Él era bueno, pero después comenzó a tomar y a drogarse y empezó a golpearme, ayer le pegó a la niña hasta que la mandó al hospital”.
“Ahorita volvió a pegarme por que le pedí para las tortillas, me aventó un cuchillo en la cara y me abrió”, narró la afectada.
Los policías le aconsejaron que interpusiera una denuncia y fue lo que hizo, acudió ante el Ministerio Público donde dictaminaron sus lesiones y le levantaron una denuncia por la agresión que sufrió.
Después fue canalizada ante el módulo del Instituto Coahuilense de la Mujer, dónde le brindaron un refugio en donde pasar los días mientras sanan sus heridas y las de su hija.
Fany Pérez Romo, coordinadora del módulo ICM, indicó que le brindaran la ayuda legal y psicológica a ella y a sus hijos.
Agregó que semanalmente se atienden entre 30 y 40 casos como éste.
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