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Los ‘Zetas’ detenidos confesaron que buscaban amedrentar al gobierno; indaga PGR vínculo con ‘La Familia’ en Michoacán
El brazo armado del cártel del Golfo, los “Los Zetas” en Michoacán, quería amedrentar y
provocar al Gobierno en el atentado con granadas que mataron a ocho personas la noche del 15 de septiembre, según declaraciones de los tres detenidos confesos.
Juan Carlos Castro Galeana, uno de los tres sicarios contratados por los narcoterroristas, confesó también que el ataque no fue dirigido contra alguien en especial y narró la forma en que escaparon frente a más de 500 policías. Con la captura de los autores materiales, la investigación del caso aún no concluye.
Ahora, las investigaciones apuntan hacia el vínculo de la facción “Los Históricos” del grupo delictivo de “La Familia” con células de “Los Zetas”, asentados en la ciudad de Apatzingán, Michoacán, donde fueron detenidos los tres sicarios.
Por eso, mantienen abierta una línea de investigación hacia “La Familia” como participante en la planeación del ataque, quienes se han deslindado vía algunas mantas con anterioridad. La información oficial destaca que la unión entre ambas organizaciones delictivas parte de dos hombres clave dentro de “La Familia”, Dionicio Loya Plancarte, “El Tío”, y Jesús Méndez Vargas, “El Chango”.
El testimonio videograbado de Castro Galena que fue editado y difundido por la PGR, revela parte del móvil del ataque: “Yo pienso en ese aspecto… para eso eran las granadas… para amedrentar y provocar al Gobierno más que nada… ese era más o menos el objetivo que yo comprendí”, según el acusado.
Después de haber aceptado que no tenía como objetivo ninguna persona, la pregunta inmediata hecha al presunto sicario fue ¿por qué lanzarla donde estaba toda la gente?
“Yo la verdad cuando la arrojé, yo sentía desesperación por deshacerme de ella (la granada)”, responde fríamente y comenta que se sintió “apanicado”.
Julio César Mondragón, quien arrojó la otra granada aceptó que le fue entregado una hora antes de detonarla y siempre la tuvo en la bolsa de su pantalón. Al preguntarle sobre qué hizo afirmó: “Me comí un hot dog y una hamburguesa”. Los dos hombres huyeron caminando por dos cuadras hasta que abordaron una camioneta.