Día de la Mujer: Beatriz Paredes
En pocas ocasiones he tenido tantas sensaciones encontradas como ahora, al intentar revisar qué ha pasado con la situación de las mujeres en América Latina, con motivo de una conmemoración más del Día Internacional de la Mujer.
Por: El Universal08-Marzo-2008 (09:20 a.m.)

Como se recordará, el Día Internacional de la Mujer fue propuesto en 1910 por la alemana Clara Zetkin, integrante del Sindicato Internacional de Obreras de la Confección, durante el Congreso Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, Dinamarca.
La fecha se eligió para honrar la memoria y el testimonio de la lucha de un grupo de mujeres que, con gran entereza ocuparon en 1857, la fábrica textil donde trabajaban en la ciudad de Nueva York, para exigir igualdad de salarios y una jornada de 10 horas de trabajo. La respuesta de los dueños, a esta reclamación fue provocar el fuego en la planta ocupada en donde murieron las 129 obreras.
A casi un siglo de la promoción de Clara Zetkin, de lucha constante y batallar de las mujeres es indispensable mencionar la extraordinaria relevancia que para la historia de la participación femenina tiene el triunfo de la señora Michelle Bachellet, como presidenta de Chile.
Ese país hermano, entrañable, pudo ir construyendo su escenario democrático después del doloroso tramo de la dictadura de Augusto Pinochet, e irrigó con sangre generosa de chilenos demócratas y revolucionarios el florecimiento de una democracia que, para bien de América Latina, se ha ido consolidando. No es sorprendente entonces, que sea Chile el primer país de América del Sur en el que una mujer asciende, por la vía del voto, a la magistratura máxima.
La lección provoca, sin embargo, muchas reflexiones. En primer lugar, valorar el talento y sagacidad política del presidente Ricardo Lagos, que fue proyectando paulatinamente dos personalidades femeninas en el seno de su gabinete, Soledad Alvear en el Ministerio de Relaciones Exteriores, y Michelle Bachellet en el Ministerio de Defensa.
La precariedad laboral que atraviesan muchas mujeres, la falta de seguridad personal y de certeza jurídica, por la flexibilización e informalización del mercado laboral, son temas de reflexión indispensable, y son asuntos que comprometen la acción de las mujeres que en México jugamos algún papel en la vida pública.
Saludos a tantas y tantas mujeres que luchan y se esmeran, aportan y forman parte del contingente anónimo de la participación femenina que está transformando nuestra realidad, en la revolución cultural más profunda de la historia contemporánea, la de una nueva relación humana entre hombres y mujeres, no subordinada.
En el Día Internacional de la Mujer, desde el mirador privilegiado de quien, mucho más que otras, ha tenido un conjunto de oportunidades, deseo recordar que todavía nos falta mucho por hacer.

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