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Una fiesta se vivió en las calles de la ciudad en donde los aficionados aprovecharon para ver de cerca a sus ídolos
El punto de reunión fue frente al Tecnológico de Saltillo, 17:00 horas la hora prevista, continuar con los festejos y la alegría de un campeonato era el motivo.
En grupos, grandes y pequeños; en automóvil, transporte público o a pie, así, poco a poco se fueron dando cita aficionados del equipo número uno, los Saraperos de Saltillo, para acompañarlos en el desfile de los campeones de la LMB, un evento que nunca antes había sucedido en la ciudad, pero que pareciera que ya se tenía una idea concreta del evento, pues los ánimos estaban al máximo.
Nuevamente aparecieron las caras pintadas, las casacas de juego, los banderines, las cornetas, las pancartas con mensajes de apoyo y agradecimiento y todo aquello que forma parte de una fiesta que se merece un campeón.
Mientras, un gran número de personas esperaba que el equipo saltillense llegara a la reunión, la música y las lindas edecanes amenizaban el lugar con baile y regalos. De pronto hicieron su aparición los jugadores robando la atención de la gente que se había congregado en el lugar, y uno a uno fueron descendiendo del autobús que los había llevado hasta ahí para, a través de un pasillo que los mismos aficionados formaron, subir, entre aplausos y júbilo, a la plataforma móvil que los llevaría a recorrer las principales calles de la ciudad.
Antes de que el cortejo partiera a su destino, desde su sitio los peloteros firmaron autógrafos y se tomaron fotos con sus seguidores. Cuando el desfile dio inicio una gran cantidad de admiradores, sobre sus vehículos y algunos hasta caminando, se sumaron a la columna que marcharía hasta el Palacio Municipal.
Un escuadrón de motociclistas, todos ellos seguidores del equipo verde, encabezaban la escolta abriendo paso al desfile en sus caballos de acero. La música, el colorido y alegría de la camioneta VANGUARDIA anunciaba con una batucada el paso del equipo de la ciudad, el equipo campeón, los Saraperos de Saltillo, y tras ellos la gente que los apoyó toda la temporada y que con orgullo ahora sí puede decir “¡somos los campeones!”.
Durante todo el recorrido se formaron verdaderas barreras humanas, al paso de los campeones, a lo largo de las aceras. Eran todos esos niños, jóvenes y adultos, que agradecidos con los jugadores mostraban su apoyo y les brindaban cariño por el tan esperado título que habían logrado conseguir.
jct