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Omnia: La diabetes puede ser mortal

Donald McEwen iba conduciendo su vehículo cuando vio un anuncio en la parte trasera de un autobús, en el que solicitaban pacientes diabéticos para un estudio sobre esta enfermedad.

Por: Kathleen Fackelmann / USA Today
24-Marzo-2008 (10:30 a.m.)
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McEwen tomó de inmediato su celular e hizo una llamada al número que aparecía en el anuncio. “Llamé porque desde hacía varios meses tenía miedo a morir debido a la fatiga y a los problemas de visión causados por mi diabetes”, recuerda. El propósito del estudio era observar los efectos de mantener bajos los niveles de azúcar en la sangre de pacientes diabéticos con serios problemas de salud.

McEwen entró al estudio, tomó sus medicamentos y llevó sus niveles de azúcar en la sangre, antes peligrosamente altos, a niveles muy cerca de lo normal. Entonces, todos los problemas de salud que había sufrido durante años, desaparecieron. “Fue algo casi milagroso”, dice McEwen.

Sin embargo, el 6 de febrero pasado, el Gobierno federal (EU) ordenó detener el estudio, debido a que un panel de expertos había descubierto un elevado riesgo de muerte en los diabéticos que estaban bajo “tratamiento intensivo” para bajar sus altos niveles de azúcar en la sangre.

La noticia confundió a los pacientes, ya que siempre se había sabido que bajar el azúcar a niveles cerca de lo normal, era lo mejor para el control de la diabetes.

Esta conflictiva información ha dejado a millones de personas con diabetes tipo 2 en el limbo. Ahora nadie sabe si el riesgo de muerte es real, nadie sabe a quién puede afectar y nadie se atreve a dar una respuesta acerca de qué tan bajo pueden llegar los niveles de azúcar en la sangre de un paciente diabético. Se necesita claridad

El estudio llamado “Acciones para el Control de la Diabetes y el Riesgo Cardiovascular” (ACCORD, en inglés), llevado a cabo en Estados Unidos y Canadá, fue el primero en tratar de determinar si controlar los niveles de azúcar en la sangre, podría reducir el riesgo de enfermedad del corazón en personas con diabetes (la enfermedad cardiovascular es la causa principal de muerte en personas con diabetes tipo 2).

Los investigadores de ACCORD reclutaron a 10 mil 251 diabéticos con alto riesgo de tener un ataque al corazón o una embolia, para llevar a cabo el estudio.

Estos pacientes (entre los cuales se encontraba McEwen), fueron asignados a un programa de “tratamiento intensivo”, con la meta de reducir sus niveles de azúcar en la sangre a menos de 6 por ciento en la prueba llamada “A1c” (la cual se explica más adelante).

Otros pacientes fueron asignados al grupo de “tratamiento estándar”, los cuales se suponía que llevarían sus niveles de azúcar al rango estándar para un paciente diabético, que es de 7 a 7.9 por ciento.

Después de dos años, los pacientes pertenecientes al grupo de “tratamiento intensivo” redujeron los valores de azúcar al 6.4 por ciento, en promedio. Y la gente asignada al grupo de “tratamiento estándar”, redujo su azúcar a un promedio de 7.5 por ciento.

Pero mientras se producían los resultados, un panel de 10 especialistas descubrió un defecto fatal en el estudio: encontraron que 257 personas en el grupo de “tratamiento intensivo” y 203 en el grupo de “tratamiento estándar”, habían fallecido. Una diferencia de 54 muertes con respecto a uno y otro tratamiento.

Estudios previos habían mostrado que bajar los niveles de azúcar en la sangre, reducía el riesgo de que los diabéticos sufrieran de complicaciones como pérdida de la visión. Pero John Buse, jefe de Endocrinología de la Universidad de Carolina del Norte y otros expertos del estudio ACCORD esperaban que si los niveles de azúcar se mantenían cerca de lo normal, podrían también proteger a los diabéticos de enfermedad del corazón y embolia.

Esa es la razón por la que los especialistas se conmocionaron cuando el estudio comenzó a mostrar resultados opuestos a lo esperado; es decir, que mientras más se bajaba el azúcar, más eran los pacientes que morían. “Nadie esperaba esto”, dice John Buse.

Lo que sugiere la ADA

Mientras se aclara la situación, la Asociación Americana de la Diabetes (ADA) aconseja a la gente con diabetes que se apegue a los estándares actuales para el control del azúcar en la sangre.

La ADA recomienda que la mayoría de los diabéticos debe bajar su azúcar a cerca de 7 por ciento según el análisis “A1c”..

Richard Hellman, presidente de la Asociación Americana de Endocrinología Clínica, dice que los diabéticos relativamente saludables están bien cuando mantienen su “A1c” a niveles de 6.5 por ciento.

Es el caso de McEwen, quien tenía un “A1c” de 11 por ciento cuando se unió al estudio en 2005. Él había reducido sus niveles al rango normal, y ese esfuerzo le dio el milagro que estaba esperando.

“Por mucho tiempo pensé que me iba a quedar ciego”, dice. “Recuperar mi visión ha sido simplemente maravilloso. Pero ahora me dicen que tengo que volver a subir mis valores de azúcar”, dice desanimado. (Kathleen Fackelmann/USAToday)

La prueba A1c

Si el nivel de azúcar en la sangre se mantiene muy elevado por mucho tiempo, las personas con diabetes corren el riesgo de desarrollar graves complicaciones, entre las que se incluyen ceguera, falla renal, amputaciones y problemas cardiovasculares.

La prueba que se usa para determinar si el control de la diabetes ha sido el adecuado, es un análisis de hemoglobina llamado “A1c”.

Pero, ¿en qué difiere la glucosa de la sangre y la A1c? El análisis de la glucosa en la sangre capta el nivel de glucosa en ese momento, mientras que la “A1c” da información sobre el contenido de glucosa en las últimas 8 a 12 semanas.

Se recomienda que el paciente diabético se mida la “A1c” cuatro veces al año. Los pacientes de diabetes deben mantener los niveles de “A1c” en un 7 por ciento (170 mg/dl, o menos). El promedio de glucosa en la sangre para alguien que no tiene diabetes es de 4 a 6 por ciento de “A1c” (65 a 135 mg/dl).

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