Omnia: La comida lo sana
Ya sea que esté usando un condón para evitar un embarazo o una escalera para alcanzar un foco fundido, su primera prioridad es evitar un accidente. Pero ¿sabe qué? Pero no obstante las precauciones, algunas veces los accidentes ocurren —el condón se rompe, la escalera se resbala…
Por: Men´s Health26-Marzo-2008 (06:15 a.m.)

Y de repente, lo que era una posibilidad muy remota se convierte en una urgencia inmediata.
¿Y qué es lo que hace la mayoría de la gente en estos casos?
Cuando la cabeza le haya dejado de doler (por la preocupación del condón roto), o cuando el dolor se le haya calmado (después de que la escalera se resbalara), usted hace lo que es natural: se va a comer.
Y tiene lógica, porque el alimento es una medicina disfrazada. Es lo que la Naturaleza siempre tuvo la intención de que pusiéramos en nuestra boca cuando aparecían las calamidades de la vida.
La comida no sólo le ayuda físicamente sino que puede mejorar su estado de ánimo, lo cual indica que usted podría beneficiarse de ese “tratamiento” por partida doble.
Así que veamos en primer lugar, cómo afecta al cerebro lo que usted come.
El efecto mental
En la era moderna mucha gente vuelve sus ojos a la comida, buscando con ello llenar un vacío emocional, consolarse de alguna pena o satisfacer una vaga necesidad de “subirse la moral”. Y la mayoría de las personas sabe exactamente lo que hace cuando se refugia en este sector, incluso tiene sus “antojos anímicos” preferidos, digamos helado, pizza o chocolate, los grandes favoritos para curar los grandes problemas existenciales.
Después de haber sido pasada por alto durante años por los médicos y los nutriólogos, la relación entre la comida y el estado de ánimo ha comenzado a ganar algo de respeto.
Por ejemplo, investigadores del Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias, de Estados Unidos, reconocieron la existencia de una vinculación muy estrecha entre lo que se come y los químicos que el cerebro produce a consecuencia de esos alimentos.
Y en el centro de todo esto hay un cuerpo de evidencia científica cada vez mayor, de que los nutrientes contenidos en los alimentos pueden afectar profundamente el balance de las hormonas que influyen en el estado de ánimo.
En fin, los alimentos tienen una ventaja: proveen los efectos combinados de docenas de nutrientes naturales, que en la actualidad los fabricantes de medicamentos tratan de poner en frascos de sustancias sintéticas para hacerlo sentir pleno y lleno de vitalidad.
En cuanto a saber qué comer ante determinada crisis, enseguida le diremos lo que han encontrado los investigadores.
Si se siente deprimido
Si este es el caso, usted tiene dos opciones: meter algunas papas al horno o pedir que le hagan unas lentejas…
Papas hay todo el año, pero las de esta temporada son las mejores.
Y no tienen que ser la papa blanca tradicional, también puede optar por la papita guera, que aunque más pequeña, puede resultarle más sabrosa, sobre todo si la prepara hervida y luego la dora ligeramente con un poco de aceite y mantequlla.
El caso es que las papas son ricas en vitamina B6, un nutriente que ayuda a combatir la depresión. Y esto es bueno porque un ligero descenso en los niveles de este nutriente puede provocar que un caso de melancolía ligera se torne en un caso grave.
Si se le antoja, póngale a su papa asada un poco de yogur por encima, el yogur tiene un alto contenido de riboflavina, que también mejora el estado de ánimo.
La otra opción para alejar la melancolía son las lentejas, que contienen bastante folato, una vitamina del complejo B. Un estudio de Harvard que examinó los niveles de folato en la sangre de 213 personas deprimidas, encontró que los bajos niveles de este nutriente en la sangre se traducían en altos niveles de depresión.
Y se podría decir que usted está de suerte, porque así como es temporada de papa, también es la temporada de las lentejas, incluso las puede conseguir tiernas. Pida que se las hagan con carnitas de cerdo o trocitos de chicharrón.
¿Se desgarró algo?
La mantequilla de cacahuate contiene la medicina ideal para los músculos maltratados, ya que es rica en vitamina E, que acelera el envío de células inmunológicas hacia el sitio de una lesión y ayuda a combatir la inflamación que interfiere con la curación del músculo.
Otra opción interesante es la uva. Todo lo que derive de esta fruta, digamos el jugo, la jalea y el vino tinto —sin olvidar la uva misma—, contiene flavonoides que incrementan el flujo de sangre hacia el lugar de la lesión.
¿Tuvo un ataque al corazón?
Tome una dosis diaria —natural— de vitamina C.
Los altos niveles de vitamina C en la sangre mejoran las funciones de los vasos sanguíneos, aligeran la sangre y la limpian del colesterol “malo”. Busque las frutas ricas en este nutriente (naranja, kiwi, fresa, guayaba, melón).
¿Su próstata ha crecido de más?
Habitúese a las guayabas y a los melones.
Aumentar el consumo de fructosa (el azúcar de las frutas), podría ayudarle a combatir la hiperplasia prostática benigna (próstata agrandada). La teoría dice que la fructosa ayuda a reducir los niveles de fosfato en el cuerpo, y demasiado fosfato podría elevar sus niveles de una sustancia química que ha sido relacionada con la hiperplasia prostática y el cáncer de próstata.
O ingiera avena en el desayuno
Cualquier fibra es buena para la próstata, pero la fibra soluble —la que se encuentra en la avena— es la mejor. Un estudio reciente publicado en la Revista de Urología (EU) indicó que los hombres que consumieron más fibra soluble tuvieron niveles más bajos de los esteroides que dañan la próstata.
Prevenga una piedra renal
Pida que le traigan una cerveza; pero que sea negra, que tiene más lúpulo que la cerveza clara.
El lúpulo evita que el calcio (formador de cálculos) se acumule en sus riñones. Investigadores que estudiaron a 27 personas, encontraron que por cada vaso de cerveza negra que bebieron al día, redujeron su riesgo de piedras renales en un 40 por ciento. Pero no se vaya de parranda; lo que es bueno para sus riñones no es necesariamente bueno para su hígado.
O sírvase otra taza de café
Si su médico le dice que reduzca el consumo de café porque contiene compuestos que pueden unirse al calcio para formar cálculos, no está al día de las nuevas investigaciones realizadas en este campo.
Un estudio presentado en la Revista Americana de Enfermedades del Riñón descubrió que aquellos que beben café tienen un riesgo mucho menor de formar cálculos renales. E investigaciones más recientes hablan muy bien del café como preventivo de apoplejías y problemas cardiacos. Ahora bien, puesto que la cafeína es diurética y deshidratante, usted debe buscar la manera de eliminar este inconveniente. ¿La solución? Beba más agua.
¿Le acaban de hacer una cirugía?
Bébase una lata de jugo V8. Esta bebida es particularmente rico en potasio que ayuda a que su sangre mejore su capacidad de coagulación, lo cual contribuye a que la herida de su cirugía se cure más rápido. El plátano y los vegetales de hojas verdes tienen alto contenido de potasio, pero ya que la comida sólida no se recomienda para ciertos tipos de cirugía, lo mejor es beber jugos vegetales.
Luego tome un poco de leche de soya. Resulta que la soya puede realmente ayudar a atenuar el dolor posterior a la cirugía, debido a que la proteína de este grano vuelve menos sensibles las terminales nerviosas responsables de transmitir el dolor.
¿No ha dejado de fumar?
Beba jugo de toronja. Según un estudio publicado en la Revista del Instituto Nacional contra el Cáncer (EU), las personas que beben jugo de toronja reducen a la mitad su riesgo de cáncer de pulmón. La toronja contiene un químico que neutraliza una enzima vinculada a este tipo de cáncer. Y la toronja contiene bastante vitamina C que neutraliza los radicales libres que genera el tabaco. (Men’s Health)

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