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Señalada como “epidemia”, la obesidad es considerada ahora una enfermedad “contagiosa”, aunque no se propaga a través de microbios patógenos, sino a través de los vínculos familiares y sociales, de acuerdo con los resultados de un estudio publicado en el último número de la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra.
El artículo dice que cuando una persona sube de peso, aumenta de manera considerable la posibilidad de que sus amigos, hermanos y cónyuges también engorden. El estudio asegura que cuanto más estrecho sea el vínculo social entre dos personas, mayores serán las posibilidades de que se “contagien” de la tendencia a engordar.
Este resultado lleva a la conclusión de que el sobrepeso y la obesidad tienen aristas mucho más complejas de lo que se pensaba hasta ahora.
Después de analizar y estudiar 12 mil casos de adultos entre 1971 y 2003, los doctores Nicholas A. Christakis y James H. Fowler han extraído datos reveladores. Por ejemplo, encontraron que el riesgo de sufrir obesidad aumenta en un 57 por ciento si un amigo es obeso, en un 40 por ciento si lo es un hermano y un 37 por ciento, en el caso de que lo sea la pareja sentimental.
En las tres últimas décadas la obesidad entre los adultos estadounidenses aumentó de 15 a 32 por ciento, y en la actualidad, el sobrepeso ya involucra al 66 por ciento de la población, según los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de ese país.
Influye en los demás
“La obesidad de una persona influye en aquellas con las cuales se encuentra vinculada directa o indirectamente”, manifestó Nicholas Christakis, profesor del Departamento de Salud Pública de la Escuela de Medicina de Harvard.
Este investigador señala que uno de los mayores efectos de la obesidad entre personas cercanas es que ésta puede influir en el comportamiento, e incluso en el acatamiento de las normas. “Una persona obesa probablemente altere las normas respecto a lo que es adecuado en cuanto a qué tan esbelto debe ser el cuerpo de sus semejantes. De hecho, algunas personas piensan que está bien ser gordo si todos los que le rodean también lo son. O sea que ese tipo de sensibilidad se propaga como una epidemia”, dice Christakis.
Y eso es precisamente lo que ha estado sucediendo…
Ser gordo será lo habitual
Los estudios sobre el aumento de la obesidad continúan. Por ejemplo, en la semana pasada, investigadores de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, anunciaron que la cantidad de personas con sobrepeso en Estados Unidos subirá del 66 por ciento que reporta en la actualidad, al 75 por ciento para el 2015.
O sea que si se mantiene la tendencia actual, ser gordo será lo habitual en Estados Unidos.
Según los expertos, en el 2015 un 75 por ciento de la población adulta tendrá sobrepeso, y dentro de ese porcentaje, un 41 por ciento será obeso.
Para llegar a estas conclusiones, un grupo de trabajo liderado por el doctor Youfa Wang examinó varios reportes estatales realizados entre 1990 y 2006, sobre la incidencia del sobrepeso entre los estadounidenses.
Además, se tomaron en cuenta otros estudios dirigidos a grupos minoritarios que no estaban representados en esos documentos oficiales.
Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Epidemiologic Reviews.
Según declaró el doctor Wang, los resultados de la investigación muestran que la obesidad ya se ha convertido en un problema de salud pública.
El estudio dice que en los años 2003 y 2004, el 66 por ciento de los adultos tenía sobrepeso y que este porcentaje ascendía hasta un 70 por ciento en las personas mayores de 60 años.
Para los niños y adolescentes, el estudio prevé que un 24 por ciento de ellos estará bajo las designaciones de “sobrepeso” u “obesidad” en el 2015.
La obesidad viene de todos lados
Los investigadores que trabajaron en el estudio del sobrepeso dijeron que el status socioeconómico no debe entenderse como “el único factor” que produce diferencias en los niveles de obesidad.
El estudio indica que cada grupo de individuos convive con una serie de peculiaridades, como el estilo de vida y el entorno social y geográfico, que influyen en los niveles de sobrepeso. O sea que el sobrepeso involucra un problema multifactorial ligado a la raza, a la genética, al medio ambiente, a los componentes culturales e incluso a la geografía.
No obstante, los autores del estudio aceptan que puede haber “cierta relación bidireccional” entre la autoestima y el sobrepeso, ya que este último puede perjudicar a la hora de encontrar trabajo o pareja.
Los investigadores prevén una “intensificación del problema” si no se toman medidas rápidas contra el aumento de peso.
obesidad podría llegar a convertirse en una epidemia.
Las conclusiones del estudio muestran que los niveles de sobrepeso y obesidad, tanto en adultos como en niños estadounidenses, se han duplicado desde 1970, y esta tendencia va en aumento.
Uno de los elementos señalados en el trabajo como “posible causa” del fenómeno, es el incremento del tamaño de las porciones de comida que ahora se sirven las personas, ya se trate de niños, adolescentes o adultos.
Los investigadores prevén una “intensificación del problema”, de forma que la obesidad podría llegar a convertirse en una epidemia. Por ello, desde el estudio se resalta la necesidad de combatirla mediante la colaboración entre las autoridades, la industria alimentaria, los profesionales de la salud y la sociedad en general.
***Tres hechos
* La obesidad es un pro-blema multifactorial que deriva del estilo de vida, la genética, la cultura e incluso la geografía.
* Muchas personas piensan que “está bien ser gordo” si los demás también lo son.
* Los investigadores ven con preocupación que la tendencia al sobrepeso no se detiene.