Fortalecen la salud pública
Un macroproyecto desarrolla nuevas estrategias para enfrentar la enfermedad de el Alzheimer y la tuberculosis, entre otros males
Por: El Universal06-Octubre-2008

Hoy, uno de cada cuatro mexicanos tiene más de 60 años. Una de las consecuencias de este “envejecimiento” de la población es la aparición, cada vez más frecuente, de las llamadas enfermedades neurodegenerativas, especialmente la de Alzheimer, y el resurgimiento de otras que se creían controladas, como una nueva variedad de tuberculosis, más virulenta y difícil de tratar.
“Como la esperanza de vida ahora es de unos 77 años, el país necesita estar preparado para enfrentar este tipo de enfermedades, que son muy costosas”, dice Rosalinda Guevara Guzmán, coordinadora del macroproyecto Nuevas Estrategias Epidemiológicas, genómicas y proteómicas en Salud Pública, que encabeza la Facultad de Medicina y que incluye, entre otras, investigaciones sobre Alzheimer, tuberculosis, cáncer cérvico-uterino y cáncer de mama.
Alzheimer
Uno de los resultados del subproyecto dedicado a la enfermedad de Alzheimer es la estandarización de la prueba de olores desarrollada por Guevara Guzmán y su equipo, y su aplicación en un grupo de adultos mayores, para compararla con sujetos con diagnóstico clínico de Alzheimer o del mal de Parkinson.
Al aplicar esa prueba se encontró que mientras una personas con diagnóstico clínico de Alzheimer o de Parkinson muestran un claro deterioro de la función olfatoria, sujetos con depresión leve o moderada no presentan cambios en dicha función.
“Estos pacientes depresivos podrían tener o no cambios cognitivos, pero no cambios en su función olfatoria, pues el factor depresivo no influye específicamente en ésta. Si bien su esfera emocional podría estar afectada, su parte sensorial funciona adecuadamente: huelen bien, ven bien, oyen bien, su sentido del gusto está bien.”
Es común que a un depresivo se le confunda con un paciente con Alzheimer, porque todo se le olvida, no pone atención a su propia persona, se vuelve descuidado. Con el miniexamen del estado mental de Hamilton y la prueba de olores se descarta el Alzheimer, porque un paciente con Alzheimer empieza a perder las funciones olfatorias.
“Esta prueba de olores la aplicamos también en diabéticos e hipertensos, y tampoco en ellos hemos encontrado cambios en su función olfatoria. Ahora bien, en el caso de un persona con Parkinson, al aplicarle el miniexamen del estado mental de Hamilton vemos que cognitivamente está sana, pero al aplicarle la prueba de olores comprobamos que el deterioro en su función olfatoria es mayor que en un paciente con Alzheimer”, señala Guevara Guzmán.
Tuberculosis
Otro de los subproyectos que ya ofrece resultados es el que está dedicado a la tuberculosis, a cargo de Yolanda López Vidal, de la Facultad de Medicina. La bacteria causante de esta enfermedad es Mycobacterium tuberculosis, pero recientemente se vio que algunas bacterias del mismo grupo de las micobacterias pueden causar una variedad de tuberculosis muy difícil de tratar.
López Vidal y sus colaboradores descubrieron que estas micobacterias se encuentran principalmente en el agua. En este subproyecto se trabaja también en la estandarización de una vacuna más efectiva que la que se ha aplicado hasta ahora (Leonardo Huerta Mendoza).

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