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Un grupo de investigadores plantea que son las calorías de los carbohidratos simples, las responsables de la gordura. Otro grupo demuestra que menos calorías significa mayor esperanza de vida
Durante décadas ha existido un principio rígido sobre la comida saludable: “la grasa es mala”. Esto se ha escuchado una y otra vez en los últimos 20 años, y de ello ha hablado mucha gente, desde los famosos de moda hasta los nutriólogos de barrio.
Pero, ¿y si todos ellos están equivocados? ¿Qué tal si la grasa no es la que lo engorda?
De acuerdo con los que saben, la dieta ideal es aquella que se basa en la llamada “pirámide alimentaria”, según la cual, deberíamos comer tan sólo unas cuantas porciones de productos grasosos, como carnes y quesos, y grandes porciones de productos altos en carbohidratos, incluyendo el pan y las pastas.
Pero de acuerdo con un nuevo enfoque la grasa no es la culpable de la gordura, sino que son los carbohidratos simples los que hacen de la obesidad una epidemia universal.
Y debido a que las enfermedades relacionadas con la obesidad causan miles de muertes cada año, es mucho lo que hay de por medio.
Todo esto es importante porque el sobrepeso no sólo aumenta el riesgo de diabetes, sino que incluso ha sido relacionado con la depresión del sistema inmune (la obesidad es un factor de riesgo para la nueva gripe A/H1N1).
Lo que está claro
Una de las pocas cosas que ha quedado clara en todos estos años, es que la única manera de perder peso es quemar más calorías de las que se consumen, sin importar si esas calorías provienen de la grasa o de los carbohidratos.
En lo que se refiere a las calorías derivadas de la grasa animal, la respuesta corta es que los alimentos a base de carne son más llenadores, abaten el hambre con más facilidad y tardan más tiempo en digerirse (unas seis horas), mientras que las calorías de los carbohidratos simples son digeridas rápidamente (dos horas) —y son más antojadizas, lo que significa que la gente quiere comerlas a cada momento.
Una prueba de ello se encuentra en las estadísticas. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, los datos indican que en los últimos cinco años los estadounidenses aumentaron el consumo promedio de alimentos en 75 kilogramos, y casi todos esos alimentos fueron carbohidratos.
De hecho, se ha observado que el tamaño de las porciones modernas de alimentos está fuera de control. Por ejemplo, en los restaurantes de comida rápida, le sirven raciones extremadamente altas en calorías. Y para agrandar el problema, comer fuera de casa se está volviendo cada vez más popular.
Todavía más, los investigadores dicen que los alimentos que se sirven en los restaurantes contienen 22 por ciento más de grasa que la comida que se consume en casa.
Y un plus: en la actualidad la gente consume calorías con tanta rapidez, que se requieren tan sólo unos cuantos minutos para ingerir mil 500 de ellas. En otras palabras, ahora se ingieren tantas calorías en un par de minutos que para cuando la bioquímica cerebral se prepara para decirle al cuerpo que no siga comiendo, ya se ha comido demasiado.
Veamos el otro enfoque
Un estudio que se viene realizando desde hace 20 años sugiere que el consumo reducido de calorías retrasa los síntomas del envejecimiento y alarga la vida.
Estudios precedentes, efectuados con moscas y roedores ya habían sugerido que la reducción calórica tenía un impacto positivo en la esperanza de vida, así que, para comprobar estos efectos en especies más parecidas a los humanos, un grupo de científicos del Centro de Investigación de Primates de la Universidad de Wisconsin, seleccionó a 30 monos jóvenes y los dividió en dos grupos: uno sería sometido a una dieta baja en calorías y el otro seguiría una alimentación normal de la que comería libremente.
En los 20 años que ha durado el estudio, ha sobrevivido la mitad de los animales con una alimentación normal, mientras que sigue vivo el 80 por ciento de los que han recibido 30 por ciento menos de calorías.
Los resultados indican que el 37 por ciento de los individuos del grupo con alimentación libre ha fallecido por causas relacionadas con el envejecimiento, mientras que sólo el 13 por ciento de los monos sometidos a la restricción de calorías ha fallecido.
Esto significa, concluyen los investigadores, que los monos fallecidos bajo la alimentación libre han sufrido una tasa de muerte tres veces superior que los del otro grupo (las muertes estuvieron asociadas con diabetes, cáncer, enfermedades cardiovasculares y atrofia cerebral).
Más observaciones
Todo mono fallecido durante el tiempo del experimento ha sido sometido a una necropsia completa para establecer claramente la causa de la muerte.
El efecto de la dieta baja en calorías sobre la diabetes, ha sido lo más notable. “Hemos observado un efecto total de prevención de la diabetes”, asegura uno de los científicos del equipo.
Por otro lado, la incidencia de tumores cancerosos y de enfermedades cardiovasculares, ha sido la mitad en los animales con restricción calórica. Y la lucidez mental ha sido mejor en los animales de este grupo.
“Las regiones del cerebro responsables del control motor y de funciones ejecutivas como la memoria y la resolución de problemas, parecen mejor conservadas en los animales que consumen menos calorías, afirman los científicos.
“Tanto la velocidad motora como la mental se reducen con la edad”, explican. “Y estas son las áreas que hemos encontrado mejor conservadas en los monos alimentados con menos calorías,
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