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La figura de la mujer ideal tiene ahora ‘menos peso’ que nunca. Y detrás hay de todo, incluso gente que desea ganar mucho dinero con la explotación de esa imagen.
Los desnudos femeninos de hace 200 años, aun los de hace 100 años, dejan al observador actual con la impresión de que la figura femenina del presente tiene escasa semejanza con la forma que la Naturaleza quería que tuviesen las mujeres.
Ahora la figura “ideal” femenina apunta hacia modelos flacuchas y huesudas, que si no fuera por el maquillaje y las nuevas técnicas de retoque fotográfico, dieran la impresión de estar enfermas o de no haber comido bien en varias semanas.
Cuando uno ve esas figuras siente que algo no está bien, que el ideal femenino debería estar constituido por una figura más carnosita y llena de vida.
¿O acaso todos tenemos la esperanza de ver las calles de cualquier ciudad llenas de mujeres con un cuerpo tan desnutrido?
¿Por qué las jovencitas en crecimiento y las mujeres de todas las edades tienen que someterse a la malnutrición, sólo porque a alguien se le ha ocurrido que la figura ideal es aquella que hace que toda mujer tenga que aborrecer el cuerpo que le regaló la Naturaleza?
Pero no es sólo la figura, esos cuerpos “ideales” tienen otro aspecto negativo: dificultades para tener hijos.
La Naturaleza fovorece a las llenitas
En el curso de la evolución humana, el cuerpo femenino que ha tenido más éxito en términos reproductivos, es el de una mujer que no es demasiado delgada.
La evolución ha favorecido a las mujeres que pueden llevar a término un embarazo, superar el alumbramiento y transmitir buenos genes a su descendencia. Y para lograrlo, esa mujer no debe ser flaca.
De hecho, la infertilidad es común entre las mujeres muy delgadas y carentes de grasa corporal —la grasa es una excelente fuente de estrógeno. Se debe a que en las mujeres flacas se presentan deficiencias de las hormonas necesarias para la ovulación, incluyendo el estrógeno, indispensable para que el útero pueda recibir un óvulo fertilizado.
Ahora se sabe que algo tan insignificante como la pérdida o aumento de 3 kilogramos, alrededor del peso normal entre las flacas y las gorditas, puede activar o desactivar los ciclos menstruales en una mujer.
Cuando una mujer es muy delgada, el cerebro manda la orden de detener la producción de las hormonas necesarias para la ovulación, porque las mujeres con bajo peso no tienen la grasa que se necesita para gestar un feto viable.
La mercadotecnia
Entre las adolescentes, como entre las mujeres de todas las edades, ha surgido una especie de inconformidad con su apariencia, debido a que comparan su figura con el desfile de cuerpos delgados que aparecen en la “tele”, en las revistas y en los filmes.
El problema es que las personas que no aprueban su imagen corporal, tienen mayores probabilidades de perder autoestima, que a su vez lleva a dificultar el éxito social, familiar, académico o empresarial.
En el pasado, cuando los ideales de belleza femenina fueron expresados mediante el arte pictórico o escultórico, no se esperaba que fuesen vistos como modelos al que debería aspirar toda mujer, “Sin embargo, así es como sucedió”, dice un experto en arte. “Y ahora que las técnicas fotográficas han borrado la línea entre la realidad y la fantasía, han ocasionado que lo que una mujer ve en una revista y lo que ve en su espejo, le den la impresión de ser inalcanzable”.
No obstante, hay gente dispuesta a asegurarle que usted puede alcanzar el ideal femenino, y aquí es donde surge el negocio.
Cambie el concepto
La definición del cuerpo ideal cambia con los tiempos y la cultura. Cuando los recursos escaseaban, una figura llenita estaba en boga porque indicaba que sus poseedores tenían las posibilidades de comer bien, amén de sugerir que tenían buena salud y una holgada posición económica.
Pero esos eran otros tiempo, en la actualidad, en una tierra de abundancia interminable, la delgadez es la moda.
Bajo las normas actuales se consideraría que Marilyn Monroe, con sus 1.67 metros de estatura y 60 kilos, estaría excedida de peso.
El punto es que los mensajes actuales sobre la belleza han hecho que usted se sienta inconforme con su imagen corporal, y según sea la importancia que usted le dé a esos mensajes contribuirá a la ansiedad, la tensión y la depresión asociadas con su “pobre imagen corporal’’.
Los expertos insisten en que mejorar la autoaceptación y la autoestima, no implica que usted deba tener la “clase correcta de cuerpo”, ya que la figura no es lo único que nos hace sentir y ver atractivos, sino una mayor confianza en nosotros mismos (hágale entender esto a las mujeres).
Un enfoque más práctico para el bienestar físico y emocional sería concentrarse en cuidar el cuerpo, es decir ejercitarlo de manera regular y alimentarlo bien y variado. Más que en buscar medidas específicas que nunca será posible lograr porque cada cuerpo ya viene estructurado desde el vientre materno.
Edúquese para estar en forma —no para estar delgado o delgada. Todos podemos ser felices con el empaque y el talento que Dios eligió para enviarnos a este mundo.
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