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En el Hospital General de México, por ejemplo, se reciben aproximadamente al año 500 casos de personas que presentan daños severos en diversas partes de su cuerpo.
México, D.F..- En México por lo menos 15 mil personas sufren reacciones adversas de salud por haberse sometido a supuestos procedimientos estéticos para perfeccionar su figura y que derivaron en deformidades, amputaciones y pérdida de tejidos, informó la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva.
José Antonio León Pérez, presidente de la AMCPER, explicó que aunque la reciente encuesta levantada reporta 15 mil casos, en el país, debido a la poca denuncia, el número de casos pueden ser más del doble o triple.
Por ello, exigió a las autoridades de la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios a vigilar y aplicar la jurisprudencia, avalada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el 30 de abril de 2008, para que sólo las personas que tengan una especialidad médica registrada ante la autoridad educativa y la autorización de la Secretaría de Salud realicen cirugías estéticas y cosméticas.
Se trata de un reforma que restringe el ejercicio libre de la medicina y que evita que cualquier persona y en cualquier lugar se practiquen ese tipo de servicios de salud.
Sin embargo, dijo, en el país proliferan los gimnasios, supuestas clínicas estéticas y spas que se han convertido en un auténtico mercado negro de la medicina estética, ya que en sus instalaciones circulan y aplican a la clientela toda suerte de procedimientos “mágicos” de belleza y perfeccionamiento físico.
León Pérez dijo que en esos establecimientos gente sin escrúpulos inyecta aceites de cocina, de bebe o de automóvil, vitaminas, cortisona y diversas sustancias ilegales que prometen dotar de volumen y firmeza a senos, glúteos y piernas; de devolver juventud y atractivo al rostro y al cuerpo.
Pero en lugar de proporcionar los resultados deseados, estos “remedios” terminan por causar deformidad física y una serie de complicaciones que conducen a la mutilación corporal, a la pérdida del tejido y, a veces, hasta a la muerte de la persona.
En el Hospital General de México, por ejemplo, se reciben aproximadamente al año 500 casos de personas que presentan daños severos en diversas partes de su cuerpo.
Casos clínicos lamentables como el caso de una mujer que aceptó, por recomendación de su instructor, inyectarse en los glúteos una “sustancia” ideal para aumentar su volumen y darles redondez.
Con el tiempo, los glúteos empezaron a crecerle de manera desproporcionada, además de que la piel se le puso oscura, acartonada, demasiado dura. La mujer sencillamente no podía sentarse ni realizar movimientos sencillos. “Su vida se volvió un calvario”, recordó el galeno.
El área oscura de los músculos -explicó- era evidencia de que el tejido cutáneo había muerto como consecuencia de la aplicación de aceite de bebé y de cocina, mineral y de cártamo.
Sustancias parecidas se le aplicaron a otra mujer deseosa de tener unos labios gruesos y rasgos faciales más finos. Se sometió a un “tratamiento” de vitaminas y sustancias antienvejecimiento.
Su rostro, con el paso de los días, comenzó a deformarse: le crecieron el mentón y la frente, y toda la piel se le cubrió de acné.
“Entre las sustancias halladas en su rostro encontramos aceite de automóvil, algo que hasta la fecha no me explico, pero que los charlatanes emplean con regularidad”, dijo el doctor.
León Pérez también documentó el caso de una mujer que deseaba aumentar su busto pero que tras ser inyectada con “aceites” terminó por perder ambas glándulas mamarias.
También el de una joven que quiso perfeccionar su nariz y en la intervención quirúrgica barata y con un improvisado perdió todo el cartílago.
Hay registros de personas que desearon los casos de relleno de áreas faciales, como pómulos, labios y mentón, donde las parafinas y silicones empleados causan alergias, úlceras y pérdida amplia de tejido.
El mercado negro no sólo se limita a los aceites y a las vitaminas; abarca también los anabólicos y la famosa hormona de crecimiento humano, la cual es inyectada de manera excesiva entre modelos, deportistas y gente joven.
“Suelo recibir en mi consultorio gente muy bella y con un cuerpo impresionante, pero al revisarlos les detecto áreas enormes de acné, de erupción en la espalda y rostro, como reacción infecciosa de la sobredosis”, refirió.
Las sustancias ilegales que se aplican en el cuerpo tienden a causar procesos de inflamación severos, infección e invalidez.
Adictos a las cirugías
En el país hay mil 100 cirujanos plásticos certificados por el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica.
México ocupa el segundo lugar en la práctica de procedimientos quirúrgicos y no quirúrgicos en el mundo. En especial atiende a una gran demanda de cirugías plásticas con fines estéticos.
“En nuestro país se realiza el 10 por ciento del total de cirugías plásticas registradas en el mundo, es decir, alrededor de 50 mil 490 procedimientos al año”, explicó Abel de la Peña Salcedo, director del Instituto de Cirugía Plástica.
Las cirugías plásticas, dijo, son solicitadas en un 89 por ciento por mujeres y en un 11 por ciento por hombres. “En los últimos tres años ha habido un incremento de 23 por ciento en la demanda de cirugías plásticas”.
Las zonas del cuerpo que más se operan hombres y mujeres, por igual, son glúteos, párpados y nariz; también piden a menudo el estiramiento facial y la lipoescultura.
Además, los mexicanos recurren con frecuencia a la aplicación de botox, método que disminuye las líneas de expresión y las arrugas.
La mujeres mexicanas, por lo regular, buscan tener un busto como las actrices de Hollywood, es decir, pasar de la copa B a una copa C.
El cirujano plástico José Luis Haddad aseguró que el 20 por ciento de las solicitudes de cirugía de implantes mamarios son de adolescentes y de chicas de 18 años.
Una cifra considerable si se calcula que “dos de cada diez de son menores de 20 años” y ésta tendencia, en ascenso, es todo un fenómeno cultural que comenzó a registrarse hace una década, de acuerdo Haddad, miembro de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica.
mo