Saltillo Tiene Su Monstruo
Agentes de la Policía Ministerial del Estado lograron ubicar y asegurar a un albañil que supuestamente atacó sexualmente por tres años a su propia hija, a quien desde entonces mantiene amenazada de muerte si atrevía dar aviso a las autoridades.
Por: Juan Francisco Valdés16-Mayo-2008

El acusado, Everardo Alberto Zapata Aguilar, fue llevado ante la Fiscalía de Asuntos Familiares de la Procuraduría General de Justicia del Estado, donde fue sometido a un interrogatorio a puerta cerrada, que duró más de cinco horas sin permitirle el acceso a los medios informativos.
Gran hermetismo guardan las autoridades sobre el delicado caso, pero fuentes extraoficiales revelaron que el acusado, de 31 años de edad, no rechazó las acusaciones, pero tampoco mostró arrepentimiento.
También trascendió que no contento con el abuso, le hizo tocamientos en sus partes íntimas a sus otros dos hijos, que cuentan con edades de 4 y 6 años.
Además, la fuente afirmó que el sujeto se dijo dispuesto a pagar su delito.
Un largo suplicio
La triste historia comenzó en el 2005 cuando la afectada, de quien por razones obvias se omiten sus generales, contaba con ocho años y su padre al estar a solas con ella en la casa, comenzó a hacerle caricias y luego la mandó a comprar un refresco.
La inocente obedeció las órdenes de su progenitor y al regresar, cuando se disponía a dormir Everardo la llevó mediante la fuerza a la cama y comenzó a quitarle sus prendas de vestir.
La infante no pudo escapar de las garras de su agresor, porque nadie la escuchó pedir auxilio y luego de ser sometida a los bajos instintos de su padre intentó salir del hogar para tratar de narrar su amarga experiencia a sus vecinos en busca de auxilio.
Pero su padre se lo impidió y porque la amenazó con quitarle la vida si atrevía a dar aviso a su madre o alguna autoridad.
La afectada tuvo que mantenerse callada por tres años, porque su padre no desaprovechaba la oportunidad de amenazarla y de paso volver a abusar de ella.
Se arma de valor
Cuando la joven cumplió los 11 años, su padre se mudó a la Unión Americana en busca de trabajo, entonces aprovechó para contarle a su madre su desgracia, y armadas de valor decidieron denunciarlo ante las autoridades.
La agente del Ministerio Público Rosalinda Contreras dio instrucciones a un médico legista de la PGJE, para someter a la afectada a un dictamen y se confirmó que presentaba huellas de violencia.
Tras la denuncia, detectives de la PGJE se dieron a la tarea de dar con el inculpado y su fotografía fue distribuida desde el mes de enero a las distintas corporaciones policiacas de la República Mexicana.
Pero fue hasta el pasado 7 de mayo, cuando luego de una exhaustiva investigación lograron ubicar al sospechoso, al cual luego de ser detenido fue presentarlo ante las autoridades competentes para rendir su declaración ministerial, sin embargo, éste no se encuentra en calidad de detenido.
Por eso fue dejado en libertad por no existir flagrancia para consignarlo al reclusorio varonil, pero la policía mantiene vigilado su hogar para prevenir su escapatoria.
El contenido de la averiguación será consignado y analizado por un juez del ramo penal para determinar si existen suficientes elementos para girarle una orden de aprehensión en su contra.

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