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Publicado en la edición impresa

Narra trabajador lo que vivió ayer durante la caída del helicóptero

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  • Violeta Rodríguez
  • 31-Octubre-2009
    • Foto: Miguel Sierra

    Eduardo acomodaba productos de la bodega, cuando escuchó un estruendo. Supo de inmediato que había ocurrido un accidente con el helicóptero de RCG.

    El sonido que produce es común en la llantera Llasa, ubicada en bulevar Valdés Sánchez, frente a la planta John Deere.

    Como todos los días, Eduardo Calderón, quien es vendedor desde hace 11 meses, llegó poco después de las 8 de la mañana. Checó la mercancía y se disponía a abrir la bodega cuando un sonido muy fuerte les robó el aliento.

    “Escuchamos una explosión y uno de los compañeros mecánicos nos gritó que corriéramos, como el helicóptero andaba rondado imaginamos que algo le había explotado al helicóptero”, señala.

    Salió corriendo a la puerta del negocio y vio las llamaradas afuera de su trabajo. Aseguró que todos los pasajeros estaban de pie a excepción de Ulises Prado, camarógrafo.

    Uno de los mecánicos, Ray Arvizu salió disparado al ver el cuerpo en llamas, se acercó y arrastró el cuerpo como pudo hasta la entrada. Otro de los trabajadores tomó un extintor y roció sobre el aparato que se carbonizaba rápidamente. “Se los trajeron a la entrada porque empezó a salir mucho polvo. Se sentaron y yo le hablé a emergencias. Llegaron muy rápido, actuaron muy rápido los paramédicos y se los llevaron”.

    Todo ocurría en cámara lenta, recuerda, no logró ver bien a Ulises, sólo el hilo de sangre que dejó en la oficina. “Yo tenía miedo de que fuera a explotar y los metí a una oficina, por si tronaba aquí que no explotaran los vidrios y que pasara algo”.

    Eduardo dice que los pasajeros se veían calmados, él les ofrecía agua y hacer llamadas, pero ellos no hablaban, permanecían callados, él cree que todavía afectados por el impacto. Los paramédicos se llevaron los cuerpos y él tuvo que permanecer adentro de las oficinas hasta que se llevaron los restos del helicóptero que se estrelló a fuera del trabajo.

    Olvidó la hora de comer, pues tuvo que ir al Ministerio Público a declarar lo vivido. Con las mejillas enrojecidas mira la lámina que cubría el taller y sin duda piensa que ha sido el viernes más extraordinario en el local.

     

    Llantera cubrirá daños

    Ramiro Ramírez, gerente operativo de la llantera, expuso que llegó una aseguradora para verificar los daños. Ellos informaron que se harán cargo de todos los daños, incluyendo los dos vehículos que se dañaron con la caída del helicóptero modelo Bell 206 con matrícula extra alfa XATVR.

sc

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